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Francia y Estados Unidos, una alianza histórica con numerosos desencuentros

Emmanuel Macron visita Estados Unidos en un momento en el que las relaciones con Washington están en horas bajas. Francia y la nación norteamericana son aliados históricos que se han ayudado en momentos clave como las dos guerras mundiales, pero sus relaciones han tenido numerosos desencuentros en estos años. Crisis como la expulsión de tropas de la OTAN de Francia durante el gobierno de Charles de Gaulle, la negativa francesa de participar en la guerra de Irak en 2003 o el papel de EE. UU. en la guerra de Ucrania han sido algunos puntos a lo largo de la historia que han alejado a estas naciones.

Emmanuel Macron realiza esta semana una visita a Washington de gran importancia en un momento en el que las relaciones entre Francia y Estados Unidos están en horas bajas. Cuestiones como el papel de Estados Unidos en la guerra de Ucrania, sus beneficios por la crisis energética y económica a partir de este conflicto o los subsidios multimillonarios a la transición verde han alejado a socios de la Unión Europea -y concretamente a París- de un aliado tradicional como lo es Estados Unidos.

Unas relaciones que datan desde el mismo origen de Estados Unidos como nación, ya que Francia fue uno de los mayores aliados de los colonos para conseguir la independencia frente a Reino Unido. Un acontecimiento que forjó una relación relativamente cordial a lo largo del siglo XIX y que incluso llegó a que durante el mandato de Napoleón Bonaparte, Francia vendiera el territorio de la Louisiana por 23 millones de dólares, algo que permitió a Estados Unidos doblar su tamaño.

Algunos ejemplos de esta relación son que Estados Unidos nunca llegó a estar en guerra con Francia o el regalo de Francia en 1886 a este país de la Estatua de la Libertad, uno de sus mayores símbolos. Acercamientos que los llevaron a ser aliados con intereses comunes con la llegada del siglo XX, especialmente cuando en 1914 Europa entró en conflicto, ya que aunque Estados Unidos se mantuvo neutral al comienzo, en 1917 entró en la guerra para defender los intereses de Reino Unido y Francia frente a Alemania y el imperio Austrohúngaro. Una ayuda que resultó fundamental para obtener la victoria en 1918.

Estados Unidos apoyó a Francia en las dos guerras mundiales

Este apoyo convirtió al expresidente Woodrow Wilson en una figura muy popular en Francia, aunque durante los acuerdos de paz las posiciones de Estados Unidos y Francia estuvieron realmente opuestas, ya que París exigió una dureza mayor contra Alemania que obligara a esta nación a pagar todos los gastos de la guerra y la debilitara a futuro. Un criterio que llevaría a Alemania a una profunda crisis económica y política que años después desembocaría en el ascenso del nazismo.

Durante el periodo de entreguerras Estados Unidos se encargó de proporcionar armas a Francia ante la amenaza creciente de la Alemania de Adolf Hitler. Pero esta ayuda llegó tarde ya que iniciada la Segunda Guerra Mundial, Francia colapsó ante el avance alemán en junio de 1940.

Para ese momento, Estados Unidos no formaba parte de la contienda mundial, pero en cuanto entró en ella en 1941 fue parte activa en la lucha contra el nazismo en Europa y contra la Francia de Vichy, un régimen títere de Berlín. Estados Unidos ayudó a los miembros de la Francia Libre a retomar su país en 1944 tras el desembarco de Normandía y volvió a ser fundamental para Francia y Reino Unido en la victoria contra la Alemania nazi en 1945.

Además, después de la contienda, Estados Unidos ayudó en la reconstrucción. Se estima que la nación norteamericana brindó entre créditos y subvenciones casi 5.000 millones de dólares de la época, de los cuales 2.300 millones se invirtieron a fondo perdido, algo que hizo de Francia el segundo país más beneficiado por el Plan Marshall.

Francia, un aliado de la OTAN que mostró discrepancias con el liderazgo estadounidense

Francia pasó así a formar parte del bloque Occidental durante la Guerra Fría. Las dos naciones se posicionaron como aliadas frente a la Unión Soviética y fueron miembros fundadores de organizaciones como la OTAN. Aunque dentro de esta alianza, Estados Unidos mantuvo muchas discrepancias con respecto al papel de Francia con sus colonias. E incluso se desató una crisis en 1956, cuando Reino Unido, Francia e Israel invadieron Egipto, tras la nacionalización egipcia del Canal de Suez, y Estados Unidos obligó a estos tres países a frenar sus ataques.

Estos desencuentros aumentaron todavía más tras la llegada al poder de Charles De Gaulle, quien quiso desarrollar un programa nuclear propio que no contaba con el visto bueno de Washington. De Gaulle se mostró contrario al poder predominante de Estados Unidos en Occidente al considerar que se estaba dejando de lado a Francia.

En su intento de crear una fuerza defensiva independiente, De Gaulle sacó del mando militar de la OTAN a Francia y expulsó a las tropas de la alianza de su país. Una situación que tensó las relaciones con Estados Unidos, aunque nunca se produjo la salida definitiva de Francia de la organización militar.

Las polémicas del siglo XXI

Durante las tres décadas siguientes, la relación entre los dos países mejoró, aunque mostró a una Francia cada vez más interesada en liderar el proyecto de la Unión Europea junto a Alemania. De hecho, las tensiones no volvieron hasta el año 2003, cuando el entonces presidente francés Jacques Chirac rechazó enviar tropas a la Guerra de Irak iniciada por George Bush.

Esta cuestión desató en Estados Unidos una campaña de boicot a productos franceses que se extrapoló incluso a las papas fritas, ya que los estadounidenses pasaron de llamarlas 'french fries' -papas francesas- a 'freedom fries' -papas de la libertad-.

Y aunque en líneas generales, los dos países han compartido objetivos, como la lucha contra el terrorismo, en los últimos años la relación se ha vuelto a enrrarecer por diversos motivos. Algunos de ellos son el progresivo deterioro de relación del expresidente Donald Trump y el mandatario francés Emmanuel Macron o el papel más reciente de Estados Unidos -ya con Biden al poder- en la guerra de Ucrania.

Francia es uno de los mayores defensores de la independencia económica y militar de Europa con respecto a Estados Unidos, por ello Macron es un gran defensor de crear el ejército europeo y un profundo crítico del subsidio verde a empresas de 369 mil millones de dólares lanzado por Joe Biden. Una estrategia que desde Europa afirman que perjudica a sus productos y que, sumado a los altos precios del combustible estadounidense, puede desembocar en una guerra comercial transatlántica.