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Los alimentos que pueden desaparecer por el calentamiento global

Hay un famoso capítulo de Los Simpson en el que Homer ‘pierde la cabeza’ por dejar de tener tele y cerveza. Parece gracioso para todo el mundo por lo aparentemente inverosímil que es. Al menos la parte de que deje de existir la cerveza. Pero la realidad supera una vez más a la ficción: el cambio climático sigue su evolución y está provocando un calentamiento global que continúa imparable y está causando ya estragos a la agricultura y producción de alimentos. Entre ellos, la cebada, imprescindible para la producción de la cerveza más popular.

Es tal la magnitud y velocidad a la que llega el cambio climático, que, aunque algunos se empeñen en negarlo, ya está afectando a muchos animales y plantas. En el caso de la cebada, la reducción de las cosechas es del 3% y el 17%, debido a lo sensible que es este cereal al calor. Argentina e Irlanda ya han subido los precios de la bebida alcohólica favorita a nivel mundial por falta de materia prima.

El número de alimentos que corren peligro por culpa del cambio climático no deja de crecer. Getty Images.

No sólo los amantes de la cerveza sufrirán las consecuencias. Tal y como informa Alimente, otros muchos vegetales se verán duramente afectados con el cambio del clima. Frutas como las manzanas serán más complicadas de conseguir. Y de hacerlo, serán mucho más ácidas. Parece que hasta la bruja va a tener que buscar otra cosa con la que engañar a Blancanieves. Si alguien piensa que podría hacerlo con chocolate, también se equivoca. Si seguimos así, no se podrán producir granos de cacao debido a que los árboles necesitan estar a una altura de 100 metros sobre el nivel del mar. Si el deshielo sigue aumentando al ritmo que lo hace, esta distancia cambiaría sustancialmente, poniendo en riesgo la producción de cacao.

Los amantes del guacamole van a sufrir mucho también. Este producto, que se ha puesto de moda en Europa y Estados Unidos desde hace no muchos años, puede tener los días contados. Los aguacates de los que procede necesitan condiciones ambientales muy especiales para desarrollarse con normalidad, y el cambio climático hará que no se den. Curiosamente, la propia expansión de la producción de aguacates también es perjudicial. Muchos agricultores mexicanos, principales exportadores mundiales, están deforestando los bosques de pinos para expandir sus plantaciones. Esta medida tiene efectos adversos en el medio ambiente. El descenso de árboles hace que aumente el CO2 en la atmósfera, lo que contribuye a impulsar el cambio climático aún más. A ello hay que sumar que las plantaciones de aguacates consumen mucha más cantidad de agua que los bosques de pinos, con lo que aumenta la desertificación del planeta.

El aceite de oliva también se ve afectado. Ginger Zee, la jefa de meteorología de la cadena ABC quiso comprobarlo personalmente. Para ello se desplazó hace dos años a Italia para hablar con productores de óleo. La conclusión fue que la producción está reduciéndose por el descenso de las precipitaciones y aumento de las plagas como la mosca del olivo, motivada por condiciones climáticas adversas.

Al final, nuestra alimentación cambiará obligatoriamente si no ponemos freno de una vez por todas al cambio climático. Muchos productos se verán afectados y sufriremos las consecuencias. Desde luego, hay que saborear algunos alimentos como si fuera la última vez que los consumimos. Nunca se sabe si mañana desaparecerán del supermercado para siempre.

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