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Lo que puede pasarte por pedir un microcrédito sin mirar la letra pequeña

Jaime Quirós.- Nos entran por los ojos y por los oídos. Las empresas de microcréditos están desarrollando campañas de captación tan ambiciosas que no encaja su modelo: 300 euros al momento al 0%. ¿Dónde está el negocio? La letra pequeña difiere del slogan: puedes llegar a pagar un 20.000%, quedarte atrapado durante años y soportar las consecuencias del limbo legal en que operan.

La compra de libros y uniformes para la vuelta al cole, la avería del coche al volver de vacaciones, reponer el móvil perdido o darse un capricho… suelen ser razones habituales para acudir a préstamos rápidos. Son imprevistos o gastos mal repartidos en el tiempo los que crean el entorno ideal para que los consumidores se echen en los brazos de las empresas de microcréditos sin miramientos.

Firmas como Vivus, Wonga, Consumo Claro o Kredito24 nos ofrecen una solución que se despacha en dos minutos online. Rápido y discreto. Firmamos, alentados por la idea de que en unas semanas nos quitamos la deuda de encima y empieza el lío. Posiblemente el primer crédito nos salga gratis, es un buen gancho. Y como nuestra solvencia no va a mejorar en unas semanas, nos esperan a la vuelta. Ahí las cosas cambian. En pocas semanas tu deuda se puede multiplicar por 10: pediste 500 y debes 5.000 euros.

Hace más de un año la OCU ya informaba del peligro de los microcréditos, alertando a los consumidores de que la TAE podía llegar al 3.000%. El apetito de estas empresas parece que ha ido a más y ya se habla de tipos de interés del 20.000%. ¿Qué nos pasa?

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Otro problema es la letra pequeña. Más allá de lo que estamos habituados a ver (documentos larguísimos, complejos y de letra ínfima que disuaden a cualquiera de leer), ahora las ‘condiciones generales’ las aceptamos sin darnos cuenta. No es que seamos más bobos, es que a veces están preparadas para eso. Un ‘acepto’ imprescindible para avanzar en la página nos deja vendidos.

El primer préstamo puede ser gratuito, pero el retraso al devolver el dinero está penalizado, y mucho. De media y para un préstamo de 300 euros, 20 días de retraso suponen una penalización de 90 euros y el cobro de intereses diarios a razón del 1,5% mensual. Y como el interés se calcula sobre la deuda acumulada, la deuda crece cada día más rápido. Por su fuera poco, muchos contratos establecen penalizaciones por cada aviso de pago de la deuda. De media, 30 euros más cada uno.

Si pagaste (con sudores) el primer crédito y te ves obligado a pedir otro, el interés ya te discrimina como posible insolvente. Además, en la penalización por retraso pueden aparecer nuevas comisiones por reclamación de la deuda, intereses adicionales e incluso la aparición en el registro de morosos y la posible venta de la deuda a una compañía de recobros. Si en el futuro pides una hipoteca o un crédito, este traspiés saldrá.

Según los expertos, 10 de cada 100 peticiones de microcréditos acaban en denuncia. Los anuncios en televisión son caros y muchas de estas empresas están en campaña. Septiembre es propicio. Recuperemos el aliento, volvamos con calma al quehacer diario y leamos la letra pequeña. Porque conviene.

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