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El regalo envenenado de las ayudas al alquiler

El precio de la vivienda en alquiler sube un 2,8% en España en el segundo trimestre, según idealista (Photo by Fernando Camino/Cover/Getty Images)

Uno ya no sabe si es involuntario o a mala fe. Pero hace años, casi dos décadas de hecho, que no se implanta una medida política de ayuda a la vivienda que solucione el desastroso panorama que afecta a los jóvenes. El problema es que, la política no solo no está aportando soluciones, sino que está implementando nuevos problemas que encarecen los precios. El último caso se ha visto en Madrid. El nuevo alcalde del PP, José Luis Martínez-Almeida, quiso apuntarse un tanto a finales de la pasada semana colgándose la medalla de instaurar una ayuda de 150 euros al mes a los jóvenes madrileños menores de 35 años que lleven empadronados al menos cinco años y que pretendan pagar un arrendamiento en la capital.

Se trata de un plan muy parecido al que hace apenas un año acometió el Gobierno central, en su caso enfocado a fomentar la compra de viviendas en las ciudades de menos de 5.000 habitantes para favorecer la “rehabilitación urbana y rural”.

Ambos titulares parecen positivos. Pero la letra pequeña no dice eso. "Está bien que el Gobierno se preocupe por el mercado del alquiler, aunque el camino elegido no sea el más eficaz", ha sostenido recientemente Fernando Encinar, jefe de estudios de Idealista. "Dar ayudas directamente a jóvenes menores de 35 años para alquilar una casa podría producir un aumento artificial del precio del alquiler en los tramos más bajos de precio".

De la misma opinión es el exconcejal de urbanismo de Madrid, José Manuel Calvo. "Esta medida no sólo es ineficaz sino que genera problemas añadidos". Para el concejal de Más Madrid, el anuncio de Almeida es "claramente inflacionista" porque el propietario "las incorpora, como ya se comprobó en el pasado y ha reconocido la Comunidad de Madrid que ocurrió con las ayudas al alquiler del Plan de Vivienda. Y como el propio Almeida ha admitido que puede pasar".

Y también opina así el doctor en Economía Juan Ramón Rallo: "El problema, claro, es que alimentar todavía más la demanda de alquiler dentro de Madrid solo contribuirá a aumentar todavía más los precios, esto es, a que la ayuda sea capturada prácticamente en su totalidad por los propietarios de una vivienda en régimen de arrendamiento". "Vamos", prosigue Rallo en El Confidencial, "que Almeida y Villacís se van a fundir varios millones de euros de todos los madrileños para transferírselos a los propietarios de viviendas en alquiler. Ay, los liberales".

Pero las de Encinar, Rallo y Calvo no son tres voces discordantes. Hay muchas más. Julio Rodríguez, expresidente del Banco hipotecario y miembro de Economistas frente a la crisis, concluye que estas ayudas "hacen que el arrendado del piso vaya a tener una ayuda, lo que va a dar lugar a que el propietario suba los precios". Y añade: "El Alcalde de Madrid deja el desarrollo de la ciudad en manos de los promotores privados de viviendas. El discurso del nuevo alcalde nos retrotrae a los tiempos del franquismo, cuando el problema de la vivienda se trataba de resolver con planes masivos".

¿Cuál es entonces la solución? Encinar cree que las instituciones "deberían haberse decantado por recuperar la desgravación fiscal del alquiler también para el inquilino, ya que permite que todos puedan disfrutar de esta ventaja y que tanto el inquilino como propietario declaren la existencia de un contrato de arrendamiento", añade.

Para Rallo, "solo caben dos medidas sensatas: o reprimir la demanda (ya sea turística, especulativa, inversora, etc.) o incrementar la oferta (ya sea con nueva construcción, con movilización del 'stock' de vivienda vacía, con la promoción de vivienda pública, etc.). Si el objetivo es abaratar la vivienda, ni cebar la demanda ni minorar la oferta tienen ningún sentido desde un punto de vista económico".

Mientras tanto, por mucho que nos hagan pensar que es la población la que se beneficia de las ayudas, esto no será así. Las constructoras, en este caso, son la banca. Y siempre ganan.