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Crowdfarming: la innovadora manera de consumir productos frescos

El crowdfarming, una nueva forma de consumir fruta y verduras que beneficia a consumidores y agricultores. Foto: Getty Images.

Con el auge del comercio electrónico, con su disponibilidad constante, practicidad y precios competitivos, hay un tipo de tienda que no experimenta el mismo éxito online: los supermercados. Si se comparan las cuotas de mercado, en el Reino Unido, representan un 6,1% y, en Francia, un 6,3%, pero en España sólo representa un 1,2%. Quizá una de las razones principales tiene que ver con el hecho de que uno prefiere tocar, ver o hasta oler los productos frescos antes de arriesgarse a comprar. Resulta difícil confiar en que las grandes cadenas de los supermercados nos entreguen las compras y lleguen en un estado ideal. De hecho, según la consultora The Cocktail, sólo entre un 10% y un 15% de quienes hacen la compra de supermercado online incluye productos perecederos en sus pedidos.

En el 2010, unos jóvenes españoles decidieron ofrecer una alternativa: los hermanos Gonzalo y Gabriel Úrculo decidieron revolucionar el modelo de negocio de la finca familiar de Naranjas del Carmen con un proyecto que llamaron ‘Crowdfarming’. En principio, el consumidor online compra el derecho de un naranjo, le da un nombre, y recibe las naranjas que produce el árbol. Pagando unos 60 euros anuales y los gastos del envío directo desde el huerto a la casa, el comprador puede recibir un promedio de 80 kilos al año. El beneficio económico es claro: simplemente haciendo una división se ve que el kilo de naranjas no llega ni siquiera a un euro.

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Foto: Getty

Desde entonces, el concepto del crowdfarming ha sido implementado por varias plataformas online, tales como ComefrutaEl Mandil NegroDel Bancal a CasaMediterranean BoxEl Puente Viejo y Agroboca. Apadrinar a los agricultores a través de internet puede resultar muy atractivo para el consumidor. Se sabe exactamente de dónde proviene el producto, sin una cadena de distribución que retrase el envío y a un precio más económico. Además, significa apoyar la industria agrícola local. Por otro lado, también es una iniciativa sostenible, combatiendo el derroche, ya que se vende sólo lo que se va a consumir, y el árbol termina siendo el único lugar de almacenaje de frutas hasta llegar a la casa del comprador. Para los productores también es muy positivo porque aseguran su venta y evitan los intermediarios, unos de los principales handicap del sector de la agricultura y ganadería españolas.

Tendencia al alza

Hasta el momento, según un informe de FoodISDIgital, los productos perecederos ya conforman la novena categoría en las compras online en España. Y, a pesar de la baja cuota de mercado, se espera que crezca mucho más, a medida que los consumidores vayan superando las reticencias de la compra online. Las mujeres representan el grupo demográfico de las principales compradoras, especialmente desde la zona centro del norte de España. Otro informe, de Nielsen, indica que la penetración de los productos frescos en el mercado online ha crecido un 2% en el 2018.

Sin embargo, para un sector tan importante en el consumo masivo fuera del comercio electrónico, las cifras actuales están lejos de ser abrumadoras. Parte del problema puede ser la necesidad de más información disponible acerca del producto fresco, tal como la frescura o fecha de vencimiento. A su vez, pocas plataformas de crowdfarming permiten reembolsos o devoluciones por insatisfacción. Lo cierto es que el concepto da pasos para aumentar la confianza del consumidor hacia el producto, pero evidentemente no es lo suficiente como para superar las dudas de muchos potenciales usuarios. A pesar de todo esto, puede valer la pena informarse sobre las ventajas de este ejemplo de economía colaborativa, para poder aprovechar al máximo una de las ventajas de vivir en la era digital.

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