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Por qué los españoles van a revolucionar el mercado del fruto seco más consumido en el mundo

La almendra, cosechada desde hace milenios en Persia y Mesopotamia, es hoy el fruto seco más consumido del mundo. Se trata de una semilla de mucho valor, más allá del económico, pues es el fruto seco con la mayor concentración de calcio y fibra, y contiene grasas saludables y proteínas. Con estas características, aportan energía, son ideales para regular el nivel de colesterol y han recibido la recomendación de la Fundación Española Del Corazón. En muchos sentidos, la almendra se ha ganado su puesto entre los frutos secos más consumidos y, a medida que la alimentación saludable también aumenta en popularidad, la demanda por esta semilla también lo hará.

Y efectivamente, la demanda global de la almendra se ha doblado en la última década, llegando a 1,2 toneladas, generando más de 6.500 millones de euros en consumo y favoreciendo a varios mercados. España en particular tiene el privilegio de ser el segundo mayor productor, sólo superado por Estados Unidos.

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Almendras Foto: Getty

Pero hay dos variedades de almendra: Prunus amygdalus dulcis y Prunus amydgalus amara. No es necesario un conocimiento avanzado de latín para discernir en qué se diferencian. La primera es dulce, y la segunda es amarga, más tóxica, y normalmente se usa sólo para elaborar otros productos, ya que ingerirlas de la misma manera que la almendra dulce puede causar vértigo y otros síntomas derivados del cianuro que contienen, resultando incluso la muerte. Desgraciadamente, distinguirlas supone una inversión de tiempo y dinero en cultivo considerable, ya que la única manera de hacerlo es esperando unos 3 o 4 años para que madure la planta. O, mejor dicho, lo era.

Solo variedad dulce

Muchos de los alimentos vegetales más populares han surgido de la selección artificial, con la cual se desarrollan nuevos ‘cultivares’ que contienen las características más deseadas por los productores y consumidores. La reciente investigación llevada a cabo por un equipo internacional de la Universidad de Copenhagen, liderada por la española Raquel Sánchez Pérez, ha logrado secuenciar el genoma completo de la almendra. Con esta información, debería ser posible desarrollar ‘cultivares’ más resistentes a las pestes y a las sequías, pero también seleccionar aquellos almendros que aporten almendras dulces desde que se siembran.

Esta secuenciación es, por tanto, sólo el primer paso. Pero varios organismos españoles, incluyendo el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura con Almendrera del Sur, ya están valorando la investigación para llevar a cabo proyectos con los investigadores. Sánchez Pérez mira hacia el futuro de manera muy optimista: “vamos a intentar que la industria de la almendra española sea conocida no sólo por la calidad de su producto, sino también por la ausencia de las amargas en su producción”.

Además, la identificación de los ‘genes amargos’ como los citocromos P450 puede servir para modificar otros productos vegetales que también los tienen, tales como la cebada, la yuca, el sorgo, el loto, o el eucalipto.

Más allá de la importancia a corto plazo que tendría para la economía española, también hay que apreciar la información genética que se ha obtenido desde el punto de vista medioambiental. Con ciertas modificaciones, los almendros podrían ser capaces de resistir mejor los fenómenos meteorológicos del cambio climático. Esto es de extrema importancia, ya que la creciente población aumenta la demanda de comida mundial y, con almendras resistentes, nutritivas y deliciosas, estaremos mejor equipados para enfrentarnos al impacto ecológico de las necesidades mundiales de alimento.

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