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Qué pasó con Second Life

Tecnología y redes

Las redes sociales nacen, crecen, triunfan (muy pocas) y tienen una larga y penosa muerte. Friendster, MySpace y Second Life han cubierto este ciclo. Pero solo esta última parece haber pasado a un nuevo estado: algunos dirán que ha renacido, y otros, que se ha convertido en un extraño zombie con demasiado contenido sexual.

En 2007, Second Life gozaba de una extraordinaria fama. Este mundo en el que cualquiera podía crearse un avatar -una representación virtual de uno mismo- e interactuar con los demás. También se podía comprar y vender objetos: ropa, muebles, propiedades, servicios... y todo con con su propia moneda, el dólar Linden.

Second Life



Empresas como Disney o Amazon abrieron espacios virtuales en ella para intentar sacar beneficio de ella. En España, Izquierda Unida dio un mitin virtual en 2007 y el avatar de Gaspar Llamazares, por aquel entonces secretario de la organización, se hizo tremendamente popular. Incluso, la agencia Reuters envió a un corresponsal (en forma de avatar, como no) para realizar entrevistas. En su época de máximo esplendor había 22 millones de usuarios y 1.400 empresas registrados en ella.

Pero la llegada de Facebook cortó su crecimiento e hizo que se desplomara. La red social de Mark Zuckerberg era más fácil de usar, gratuita -Second Life pedía dinero a cambio de servicios premium a sus usuarios- y sobre todo, estaba llena de usuarios, los mismos que huían de My Space, Friendster o el mundo virtual de SL.

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En la actualidad Second Life está sufriendo un curioso renacer. Aproximadamente un millón de usuarios siguen fieles, y unos 13.000 nuevos se asoman a ella cada día para ver qué se está cociendo.
Y lo que ven es un panorama de lo más degenerado.

Como una especie de recreación de Juego de Tronos, en los que los fanáticos de la serie pueden hablar sobre ella. O volar en una especie de nave espacial para ver todo este mundo de píxeles. O participar en concursos de creación de objetos para ganar dólares Linden. Y sobre todo, bailar y desnudarse.


Orgías y sadomasoquismo
Según un artículo publicado en Business Insider Second Life es ahora mismo un gigantesco lugar en el que miles de personas se desnudan virtualmente a cambio de propinas. Y hay todo un ecosistema montado alrededor de este divertimento: cualquiera puede comprar ropa provocativa o un cuerpo más atractivo para ganar más dinero en los cientos de clubs que hay dentro. En esta página se puede comprar un look voluptuoso para nuestro avatar que presumiblemente nos dará mayor popularidad.

El sexo parece serlo casi todo ahora mismo en Second Life. Solo hace falta darse una vuelta por You Tube y comprobar la enorme cantidad de vídeos de temática sexual sobre esta red social. Desde coreografías subidas de tono hasta orgías y sadomasoquismo.

Second Life todavía sigue teniendo un lado más luminoso. Es el que disfrutan sus usuarios más veteranos, que siguen usando este programa como una sala de chat en el que compartir sus vivencias. Pero este parece impenetrable para los recién llegados, que al llegar se dan de bruces con un oscuro mundo 2.0, muy alejado de lo que fue.