La otra cara de la moneda

Rato, uno de esos pocos españoles que siempre cae de pie

No cabe duda de que Rodrigo Rato es de esos pocos españoles que siempre cae de pie. Le pasó cuando salió del Gobierno tras la derrota electoral del PP en 2004 y recaló en  la dirección general del Fondo Monetario Internacional, cargo que abandonó de forma precipitada, en una decisión todavía no suficientemente explicada y en la que España se jugó buena parte de su proyección internacional al renunciar a uno de los puestos de más relumbrón dentro del sector financiero mundial.

Y le ha vuelto a pasar ahora, tras dejar Bankia, el que fuera durante unos meses el cuarto banco del país, quebrado, rescatado por todos los españoles con miles de millones de euros y con una investigación judicial en marcha sobre 33 ex consejeros, incluido el propio Rato, por presuntos delitos de falsificación de cuentas, administración desleal, maquinación para alterar el precio de las cosas y apropiación indebida.

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El viernes por la tarde, con medio país haciendo comprar de última hora en vísperas de la cabalgata de Reyes, los magos de Oriente le traían un buen regalo a Rato. La Comisión de Nombramientos de Telefónica le nombraba consejero asesor de Telefónica Latinoamérica y Europa. Un rescate profesional en toda regla lanzado por su amigo César Alierta, quien curiosamente fuera catapultado a la cima de Telefónica a comienzos de la década pasada por el propio Rato, cuando era todopoderoso vicepresidente económico del Gobierno de Aznar. La operadora de telefonía justificaba la designación de Rato por la experiencia y trayectoria del ex ministro de Economía, la cual "reforzará la visión global de Telefónica, presente en 25 países". Una nota pública la de Telefónica en la que sorprendentemente no se citaba su paso por la entidad financiera. Tampoco se detallaba la remuneración, que por pertenecer a este tipo de consejos suele rondar los 100.000 euros anuales.

No es mal destino para Rato, al menos de momento, aunque hubiese sido mejor su posible entrada en el consejo de administración de Endesa, que a petición del Gobierno fue sopesada por la eléctrica durante el pasado verano, según informa El Confidencial. Su fichaje finalmente se frustró por la imputación tras la quiebra del banco.

El nombramiento de Rato es un suma y sigue a las polémicas incorporaciones de ex políticos que ha realizado Telefónica a su alta dirección. Una práctica habitual también en otras grandes empresas españolas. La operadora fichó en su momento al ex ministro Eduardo Zaplana, a Javier de Paz, ex secretario general de las Juventudes Socialistas, o al famoso yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, involucrado en caso Noos. Alguien tendrá que regular seriamente si los políticos que legislan sobre el funcionamiento de las grandes de empresas pueden, y cuándo y cómo, incorporarse a ellas. [IDNet Noticias]

@Jorcha

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