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El gran mapa del despilfarro público ya está aquí

La otra cara de la moneda

La crisis no ha acabado con el despilfarro de dinero público en nuestro país. Siguen aflorando múltiples casos pese a la dramática situación financiera de muchos municipios, autonomías y familias. Ahora unos estudiantes de la Universidad de Málaga han decidido crear una web, www.despilfarropublico.com, donde aparecen los casos que los usuarios van denunciando por toda la geografía nacional, con lo cual están construyendo un verdadero mapa del despilfarro nacional.

Porque nadie mejor que los propios ciudadanos y vecinos de un municipio para alertar del derroche de dinero público por parte de las instituciones locales. Porque los últimos diez años han sido un verdadero dislate a la hora de emplear los recursos públicos y conocemos multitud de casos de gran relevancia y presupuesto que han saltado a los medios de comunicación. Pero hay otros que han pasado y pasan más desapercibidos.

En poco más de un mes esta nueva página ha publicado más de 50 entradas de casos de despilfarro que les van enviando los internautas y sigue creciendo. A cual peor. Publican dos cada día pero afirman que las propuestas de post que les llegan son muchísimas.

Ahora mismo, el despilfarro más visto es la denuncia de un ciudadano sobre el nuevo metro de Málaga, cuya inauguración lleva anunciándose más de 5 años. Escribe este usuario que al parecer ya está listo. Se trata de dos líneas que habrían costado 1.200 millones de euros entre su construcción y las pérdidas que se prevén en su explotación. Se estima un tráfico de 2.000 viajeros diarios, que no serán suficientes para afrontar siquiera los gastos de explotación, que pueden rondar los 12 millones anuales.

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Otro despropósito con mucho tirón entre los usuarios es el aulario de la Universidad de Málaga, que terminó hace más de un año. Sigue cerrado debido a numerosos problemas que no se tuvieron en cuenta al construirlo y los que van saliendo (fisuras en el suelo). No hay fecha prevista para su apertura ni para solucionar los problemas. O un puente en Toledo que no va a ninguna parte. Fue acabado hace dos años tras gastar 70 millones de euros y nadie quiere inaugurarlo.

También se desvelan decisiones políticas no relacionadas con las infraestructuras, como por ejemplo el dispendio en el alquiler de coches oficiales, entradas a eventos deportivos con cargo al presupuesto del Ministerio de Exteriores, gastos en armamento y equitación policial.

La audiencia de Despilfarropublico.com proviene sobre todo de las redes sociales. En su mes de vida ya superan los 3.000 seguidores en Twitter, y cada tuit con un nuevo caso provoca el debate entre los usuarios pero también irrumpen en la conversación las propias instituciones mencionadas. Las cuentas de Twitter de los ayuntamientos rebaten, polemizan y se defienden de las acusaciones.

Para aportar a este proyecto, basta con rellenar un formulario de la web aportando los detalles del despilfarro en cuestión: presupuesto, estado de la obra, localización e institución y político responsable, y si es posible, una fotografía. Hay que tomarlo como lo que es. Una denuncia con datos que pueden no estar contrastados pero que sirven para alertar y concienciar para que estos abusos no queden impunes.

Pero si aquí estamos sensibilizados y cabreados con este espectáculo, en países considerados como modélicos también ocurren cosas similares, si bien no a tan gran escala como aquí. ¿Estamos ante una epidemia de derroche? Por ejemplo, la opinión pública de Alemania está asombrada por los casos de descontrol en el gasto y despilfarro que van apareciendo y que eran poco habituales en otros tiempos. El nuevo aeropuerto de Berlín-Brandemburgo es el ejemplo más emblemático. Acumula retraso tras retraso que nadie explica bien.

Fue polémica la decisión de construirlo, en 1996, y jubilar los dos aeropuertos de la antigua ciudad dividida, que cumplen su misión con dignidad. Diez años después llegó la autorización judicial de la obra, a inaugurar en 2010. Se pospuso un año más y, cuando ya estaba todo preparado, en 2012, se anunció un problema en el sistema antiincendios que postergaba el asunto, primero hasta el 2013 y luego hasta el 2014. Pero no será el 2014, sino, se rumorea, el 2016 y su presupuesto inicial de 2.300 millones de euros se ha más que doblado: podrían ser 5.700 millones.

Otro caso digno de entrar en la web malagueña es el del aeropuerto de Kassel-Calden, una versión alemana de los aeropuertos absurdos de España. Costó 270 millones, más de cuatro veces el presupuesto inicial. Fue inaugurado en primavera, pero desde octubre no ha visto ni un pasajero porque está muy cerca de los aeropuertos de Frankfurt y de Hannover. También se pueden citar la estación ferroviaria de Stuttgart, la Ópera del Elba, la Deutsche Oper de Berlín, o el túnel ferroviario de Leipzig, cuyo coste inicial era 572 millones y el coste real son 960 millones. ¿Se derrumba el mito alemán?
IDNet Noticias
@Jorcha