Impactar publicitariamente a las personas cuando menos se lo esperan es una técnica muy útil, pero que conlleva también un gran riesgo. Las marcas se exponen a que los consumidores perciban las acciones como demasiado intrusivas, generando un indeseado efecto negativo.
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Para atraer la atención de los conductores y tener buena aceptación han optado por el humor, presentando sus servicios de una manera amena y sorprendente. Su objetivo era resaltar que a veces ocurren cosas inesperadas en la carretera, y que gracias a los seguros las personas pueden estar protegidas ante estas circunstancias impredecibles.
Para trasladar este mensaje aprovecharon los breves segundos en los que el semáforo estaba en rojo para realizar una rápida performance, escenificando alguna situación que podría llegar a ocurrir. Por ejemplo, una inundación. Para ello colocaron una banda de color azul imitando al agua, sobre la cual se desplazaba un coche de cartón impulsado a remos por sus ocupantes.
De la misma manera representaron el robo de un vehículo, empleando a un mago que hacía desaparecer el coche ante la mirada atónita de conductores y peatones. Otras situaciones como choques en cadena o vandalismo también sorprendieron a todos los que se detuvieron en este semáforo tan especial.

