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Patronal y sindicatos franceses se encallan en su reforma laboral

Negociación contrarreloj entre patronal y sindicatos franceses para pactar una reforma laboral. Este viernes era la fecha límite dada por el gobierno para alcanzar un acuerdo, antes de que sea el propio Ejecutivo el que envíe un texto al Parlamento. En las últimas horas, la patronal aceptó que los contratos temporales de tres meses o menos reciban una imposición fiscal mayor para evitar su proliferación. Pero esta concesión solo se dirige a una tercera parte de los contratos temporales, según los sindicatos.

“Lo que se nos propone es más flexibilidad y precariedad cuando sufrimos una situación económica y social catastófrica”, se quejó uno de los representantes sindicales más críticos, Stéphane Lardy, de Force Ouvrière. “Da la impresión de que vivamos en otro planeta”.

La reforma laboral es uno de los elementos clave para el gobierno del presidente francés, François Hollande, en un país donde el paro roza el once por ciento. Y, asimismo, para recuperar una competitividad perdida en los últimos años con empresas como el fabricante de esquís Rossignol que se fue a China, aunque ahora haya vuelto. Por ello, el Ejecutivo planteó estas negociaciones para que hubiera una mayor seguridad para los trabajadores a cambio de una mayor flexibilidad para los empresarios. Y, precisamente, otro de los puntos que bloquean el acuerdo es la demanda de la patronal de hacer prevalecer el fondo sobre la forma en los juicios por despido donde el magistrado se acostumbra a poner de parte del empleado.

Solo los sindicatos más moderados estarían en principio dispuestos a firmar un documento, válido si hay tres centrales. De lo contrario, el gobierno tiene ya preparado un texto legislativo que se enviaría a los diputados a finales de febrero.