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'El low cost' aéreo se come a las compañías clásicas

Las aerolíneas de bajo coste se comen a las tradicionales en Europa. A pesar de que la inglesa EasyJet acabará teniendo pérdidas al final de su ejercicio fiscal, sigue aumentando sus ingresos y el número de pasajeros que utilizan sus líneas. Eso gracias al importante incremento de los asientos en la clase de negocios. De 2011 a 2012, su número creció de nueve a diez millones de billetes sobre un total de sesenta millones.

La mayor demanda se produjo en los vuelos entre Londres, Ginebra, Milán, París y Roma. Unas rutas que EasyJet ha sabido aprovechar ante la crisis que viven las aerolíneas clásicas como la escandinava SAS, la franco-holandesa Air France-KLM o la británico-española British Airways-Iberia. Además, las compañías de bajo coste también han llenado el hueco de otras que han desaparecido.

Por su parte, el número uno del sector en Europa, el irlandés Ryanair, anunció que su expansión pasará en los próximos meses por abrir nuevas conexiones con el norte de África. En concreto, con los países que vivieron la primavera árabe como Túnez, Libia y Egipto. Para este año, la dirección de Ryanair prevé un crecimiento de pasajeros más moderado hasta los ochenta millones.