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Un paraíso hippie a la vuelta de la esquina, pero sólo para ricos

Jaime Quirós – Nueva York, Copenhague, Ámsterdam, Venecia, Los Ángeles, Zúrich… Si todas estas ciudades te resultaban un destino caro para pasar las vacaciones, ahora tampoco te plantearás visitar Ibiza. La última incorporación española en la lista de los destinos turísticos más caros del mundo.

En octavo lugar y con un costo medio de 330 euros por turista al día, la popular isla española se coloca en la lista de los destinos más onerosos en función del precio de varios gastos inevitables: hoteles, bebida, comida, taxis y el entretenimiento de cada persona al día.

El rollo hippie e ibicenco seduce a cualquiera que le guste la fiesta, la playa y el buen tiempo, de ahí su encarecimiento. Como destino exclusivo o exorbitante, Ibiza se asemeja a Mikonos, las islas Fiji o incluso a Hawuai. Podrás realizar actividades como alquilar un barco para pasar el día, comer en uno de los restaurantes más caros de país (en el que más que comer obtendrás una experiencia sensorial por la que pagarás un precio desorbitado y posiblemente salgas teniendo aún hambre), o disfrutar de una simple tumbona, y todo a precios que multiplican por mucho lo que te cobrarán en otros destinos menos glamurosos pero también sugerentes de la costa española.

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Cala Salada en Ibiza, España. Foto de Getty Images.

Su condición de destino obligado para festivaleros por la gran fuerza de Ushuhaïa, el hotel club con Djs residentes mundialmente conocidos, ha permitido a Ibiza entrar en la grandiosa lista dejando atrás ciudades españolas como Marbella (en el puesto número 15), Barcelona (en el 17) o Palma de Mallorca (en el 24).

El boom de visitantes y de precios tiene otro gran efecto colateral. La oferta de empleo es potente pero si un turista puede permitirse esos 330 euros diarios, una persona que va a la isla tras conseguir un trabajo temporal no tendrá un gasto de 330 euros (pues eliminaríamos los costes del ocio) pero será prohibitivo para él, sobre todo por el coste del alquiler de la vivienda. Se pueden encontrar anuncios que piden 600 euros por compartir habitación o 500 euros por un sofá.

Un ciudadano de clase media debe echar sus buenas cuentas antes de decidir si va de vacaciones una semana a la Isla. Los que llegan, son cada vez más pudientes. Tendrá que preguntarse, ¿qué es más necesario una semana de desenfreno en Ibiza o poder comer tres meses?

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