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Trabajar menos horas te hace más productivo y una empresa neozelandesa lo ha demostrado

Benito Kozman

Aunque en teoría muchos están de acuerdo en que trabajar menos horas semanales mejora la productividad de los empleados, pocas empresas deciden ponerlo en práctica.

Entre esas excepciones está Perpetual Guardian, una firma de Wellington, Nueva Zelanda, dedicada a la escritura de testamentos, que les dio a sus más de 200 empleados un día libre adicional cada semana, manteniendo las mismas condiciones laborales y salarios.

La semana laboral de cuatro días aumentó la productividad y los niveles de energía de los empleados de Perpetual Guardian [Photo: Pexels vía Yahoo Style UK]
La semana laboral de cuatro días aumentó la productividad y los niveles de energía de los empleados de Perpetual Guardian [Photo: Pexels vía Yahoo Style UK]

Andrew Barnes, el director ejecutivo de la empresa, estaba optimista sobre los resultados que podría obtener. Tenía razón: durante la prueba de ocho semanas, la compañía notó que los trabajadores fueron un 20% más productivos y mucho más felices.

Barnes calificó el experimento como un “éxito sin paliativos”.

La prueba fue supervisada por Jarrod Haar, profesor de Gestión de Recursos Humanos de la Universidad Tecnológica de Auckland. Este encontró un aumento en la productividad y la satisfacción de los empleados, quienes se desempeñaban mejor y disfrutaban de su empleo más que antes.

Helen Delaney, profesora titular de la Escuela de Negocios de la Universidad de Auckland, dice que el éxito del experimento se debió a la participación del personal en su planificación.

Personas en un parque en Wellington, Nueva Zelanda. Foto: The Guardian
Personas en un parque en Wellington, Nueva Zelanda. Foto: The Guardian

“Los empleados diseñaron una serie de innovaciones e iniciativas para trabajar de una manera más productiva y eficiente, desde la automatización de procesos manuales hasta la reducción o eliminación del uso de Internet no relacionado con el trabajo”, dijo al diario The Guardian.

El presidente ejecutivo de la compañía ahora discutirá con su junta directiva si la semana laboral de cuatro días debe ser presentada de manera permanente.

Las estadísticas indican que las jornadas más largas no necesariamente implican una mayor productividad.

Corea del Sur, por ejemplo, se ubica cerca de los últimos puestos de la productividad laboral en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), a pesar de tener una cultura de trabajar muchas horas. Del mismo modo, dentro de Europa, Grecia tiene una de las semanas de trabajo más largas, pero se queda en la parte inferior de la medición del PIB por hora trabajada.

Japón es otro ejemplo de un país donde una cultura de largas jornadas de trabajo no concuerda con el aumento de la productividad. Actualmente el país está reduciendo las horas adicionales y utilizando tácticas como apagar las luces al final del día para revertir esta tendencia.

Pero no siempre acortar las jornadas laborales conlleva a buenos resultados.

Islandia permitió que algunos trabajadores de la ciudad de Reykjavik redujeran su semana laboral en cuatro o cinco horas. En ese experimento, la productividad continuó en el mismo nivel, lo que significa que los costos también se mantuvieron iguales. En cambio, los empleados también tenían una mayor satisfacción laboral y menos días libres de enfermedad.

Para los trabajadores por turnos, como enfermeras, guardias de seguridad o cuidadores, se necesita una presencia continua, lo que significa que el empleador deberá buscar a otra persona para cubrir los trabajos.

Por otro lado, todo indica que los trabajadores de oficina serán más eficientes si hay menos tiempo en una semana para completar una tarea.