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Recrudece la guerra comercial: China golpea a EE.UU. y Trump sube sus aranceles

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- Estados Unidos y China volvieron a escalar su guerra comercial luego de que Pekín anunció nuevos aranceles a productos estadounidenses por unos 75.000 millones de dólares, y el presidente norteamericano, Donald Trump , elevó sus tarifas en represalia, y le "ordenó" a las empresas del país que corten sus vínculos con China y busquen "inmediatamente una alternativa", una reacción que derrumbó a los mercados.

Trump lanzó además su ataque más frontal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a quien llamó "enemigo" del país, al preguntar quién era peor, si Powell o el presidente de China, Xi Jinping, frustrado por su renuencia a recortar las tasas de interés con mayor agresividad para fogonear la bonanza económica, pilar de su presidencia.

"Mi única pregunta es, ¿quién es nuestro enemigo más grande, Jay Powell o el presidente Xi?", preguntó el mandatario.

El ataque de Trump -uno de sus 11 mensajes en Twitter antes de las 11 de la mañana- llegó tras un discurso brindado por Powell sobre la economía justo luego de que Pekín anunció los nuevos aranceles. Powell prometió actuar para sostener la actividad, sin dar indicios certeros sobre nuevos recortes en la tasa. Unos minutos después, en otro mensaje, Trump anticipó represalias contra el gigante asiático por los nuevos aranceles, y en una insólita movida, le ordenó a las empresas estadounidenses que dejaran de comprar productos chinos y regresaran a Estados Unidos.

"Las enormes cantidades de dinero hechas y robadas por China de Estados Unidos, año tras año, durante décadas, DEBERÁN DETENERSE", tuiteó Trump, luego del anuncio de Pekín. "Por la presente, ordenó a nuestras grandes compañías estadounidenses que comiencen a buscar inmediatamente una alternativa a China, que incluya traer a sus compañías a CASA y hacer sus productos en los Estados Unidos", agregó el mandatario.

Más tarde, luego del cierre de los mercados, Trump anunció en Twitter que a partir de octubre Estados Unidos elevará el arancel que ya cobra a productos chinos por unos US$ 250.000 millones del 25 al 30%, que subirá la tarifa prevista para el próximo 1 de septiembre a importaciones por otros 300.000 millones de dólares del 10 al 15 por ciento.

El gobierno de China había anticipado que impondrá aranceles adicionales a productos estadounidenses por 75.000 millones de dólares, en respuesta a los último gravámenes anunciados por Trump. Pekín indicó que estos nuevos impuestos entrarán en vigencia a partir del 1° de septiembre, mientras que el resto de los aranceles se aplicarán a partir del 15 de diciembre. El anuncio era altamente esperado en medio de las negociaciones entre ambas potencias dado que Pekín debía responder a la última movida de Washington.

"Se aplicará un arancel adicional del 5% a las importaciones de soja y de petróleo estadounidense a partir de septiembre, y se sumará un arancel del 25% para los vehículos fabricados en Estados Unidos", indicó el Ministerio de Comercio de China.

Pero la nueva escalada de Trump, y sus ataques a Powell derrumbaron a los mercados. Wall Street tuvo un viernes volátil. Los mercados reaccionaron sin mucho ímpetu al anuncio de China, mejoraron con el discurso de Powell, y luego se derrumbaron con los tuits de Trump. El índice Dow Jones de la bolsa de Nueva York perdió un 2,4%, mientras que el más abarcativo S&P 500 cayó un 2,6%, y el Nasdaq retrocedió 3 por ciento.

A la par de la escalada en la guerra comercial entre las dos principales economías del mundo, Powell advertía en un muy esperado discurso que la economía de Estados enfrenta "riesgos significativos", y prometía actuar para sostener la expansión, que ya lleva más de una década, la era de prosperidad más prolongada en la historia del país.

Powell volvió a hacer hincapié en que la guerra comercial representa un serio riesgo para el crecimiento, y alertó sobre los límites de la política monetaria para hacer frente al nuevo escenario planteado por la puja entre Washington y Pekín.

"En principio, cualquier cosa que afecte las perspectivas de empleo e inflación también podría afectar la postura adecuada de la política monetaria, y eso podría incluir la incertidumbre sobre la política comercial. Sin embargo, no existen precedentes recientes que guíen cualquier respuesta política a la situación actual", advirtió Powell.

Además de la guerra comercial, Powell incluyó entre los riesgos que enfrenta la economía global a la desaceleración de Alemania y China, la posibilidad de un Brexit duro, las "tensiones crecientes" en Hong Kong y la reciente disolución del gobierno de coalición ultraderechista en Italia.

"Los mercados financieros han reaccionado fuertemente a esta imagen compleja y turbulenta", señaló Powell. Estados Unidos había logrado mantener un buen desempeño, agregó, pero, así y todo, la Fed estaba lista para actuar "según sea apropiado para sostener la expansión".