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Temor ante la carencia de Biblias en EEUU por la guerra comercial con China

Gonzalo Aguirregomezcorta
China produce la mayoría de las Biblias que se distribuyen en el mundo.
China produce la mayoría de las Biblias que se distribuyen en el mundo.

Las consecuencias de los aranceles que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pretende imponer a China puede tener dimensiones bíblicas. Y no es un dicho. Tal y como publican algunos medios estadounidenses como The New York Times o Fox News, el gigante asiático se encarga de la impresión y encuadernación de cientos de millones de biblias que se destinan a EEUU y a otros países. Es por ello que una carga arancelaria mayor pondría en riesgo la exportación del Libro Sagrado y provocaría, según algunos editores, una carencia sin precedentes.

La Biblia es el libro más vendido del país norteamericano con más de 5.7 millones de copias despachadas en 2018, como indican datos ofrecidos por NDP BookScan. Es tal el flujo de negocio, que como sucede con otros productos, los bajos precios que ofrece China provocan un éxodo de la producción. El consumo de Biblias es tal, que en EEUU muchos hoteles cuentan con una copia en el cajón de la mesilla de noche y los estantes de las librerías más populares lo siguen ofreciendo sin que su consumo baje tanto como lo ha hecho en otras naciones.

En mayo, Trump anunció que incrementaría el gravamen a China de un 10 por ciento a un 25 por ciento en productos importados. Lo hizo a través de Twitter, lugar en el que suele anunciar los asuntos trascendentales del país que preside. El mandatario se congratuló entonces de que el éxito de la economía estadounidense se debe a la recaudación de esos impuestos y afirmó que no ha habido consecuencias en los bolsillos de los contribuyentes. En este momento estas subidas arancelarias están congeladas pero podrían hacerse efectivas de nuevo en cualquier momento ante los continuos desacuerdos entre los equipos de ambas naciones.

En plena guerra comercial entre EEUU y China, el acceso a Biblias recién publicadas es uno de los productos que se verían amenazados, tal y como teme Stan Jantz, el presidente y CEO de la Asociación de Editores Evangélicos Cristianos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Tradicionalmente, los libros históricos han sido excluidos de estas tarifas”, señaló ante sus sospechas de que en esta ocasión la costumbre cambie. Eso significaría que dejarían de dar ejemplares gratuitos a sus feligreses y que muchos de ellos no se podrían permitir adquirir el Libro Sagrado.

Muchos pensarán que si las tarifas arancelarias incrementan de tal manera y afectan a las Biblias, bueno sería que se comiencen a producir en EEUU. Es precisamente lo que opina Mark Taylor, CEO de la editorial, Tyndale House.

“Imprimir libros no requiere de una tecnología especializada”, afirmó a Fox.

Sin embargo, otros compañeros de profesión sí temen que la dependencia en la infraestructura de China sea demasiado alta.

“Las imprentas estadounidenses que producían Biblias se mudaron al extranjero hace décadas y no quedan alternativas de manufacturación domésticas”, argumentó Mark Schoenwald, presidente de la editorial, HarperCollins, que a su vez es propietaria de las dos editoriales que más Biblias distribuyen en EEUU. Según aseveró, el 75 por ciento de los costos de fabricación de ambas editoriales incurre en el país asiático.

El llamado “impuesto bíblico” es un daño colateral no previsto por Trump que incomoda mucho a los creyentes estadounidenses, sobre todo a las editoriales que se encargan de la divulgación católica dentro y fuera de EEUU. Otro arrebato del presidente en la guerra comercial con China podría afectar a uno de los pilares sobre los que se sostiene su mandato: la religión.