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Por qué Noruega renuncia a 65.000 millones de dólares

Una de las islas Lofoten, en 2016. OLIVIER MORIN/AFP/Getty Images

Debido a su valor ecológico, el gobierno de Noruega ha decidido no perforar bajo el suelo en las islas Lofoten.

Con la negación a realizar prospecciones y perforaciones en el mar y sobre la superficie helada de estas islas en el Ártico, el ejecutivo noruego estaría desechando la opción de hacerse con miles de millones de barriles de crudo, según ha informado Bloomberg.

Esta polémica decisión política y ecológica, traerá consigo que el país deje de ingresar unos 65.000 millones de dólares en sus arcas pero, a la vez, serviría de estímulo para organizaciones, colectivos, activistas y países que insisten en la importancia de preservar los recursos naturales.

“Es un tema acabado”, ha expresado Frank Aarebrot, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Bergen.

Pelea política

Con el apoyo de los empresarios e incluso de los sindicatos, los partidos Laborista y Conservador, lo dos de mayor peso en el país, se han empeñado durante años en buscar el modo de llegar a explorar en una zona altamente cotizada, pero hasta el momento el empuje de partidos más pequeños les ha impedido por la vía de la votación lograr echar a andar las explotaciones de esos riquísimos yacimientos.

Porque cuando hablamos de las islas Lofoten, nos referimos a un paraíso real para el ecosistema, poseedor del arrecife de coral de aguas frías más grande del mundo, con un área de reproducción privilegiada para el 70% de todos los peces capturados en los mares de Noruega y Barents.

Como si lo anterior no bastara, Lofoten es centro procreación de la mayor colonia de aves marinas de Europa continental.

El argumento más sólido de quienes se oponen a convertir a esta zona en un nuevo polo de exploración del llamado ‘oro negro’ es que apenas un simple derrame provocaría un daño irreparable.

Esta decisión no ha dejado de brazos cruzados a nadie. Statoil, la principal empresa productora de petróleo en el país, y otras compañías menores, sostienen que, de no acceder a la privilegiada zona de las Lofoten, al país le sería imposible su producción de combustibles, por lo que a partir de 2025 esta decaería en un 12%.

Imagen de Lofoten Islands, al norte del Círculo Ártico. Foto de Cosmopolitan.

Sacrificio económico para el país

Ya hay incluso quien sostiene que, de no abrirse la veda en la zona, Noruega perdería peso dentro de la lista de los países más ricos del mundo, y se vería obligado a reducir sus ya célebres ayudas sociales a la población.

Para que se tenga una idea de la importancia del sector, muchos recuerdan que el año pasado el sector del petróleo y del gas natural constituyó cerca del 40% de los ingresos de exportación en el país, lo que equivale a más del 12% del producto interno bruto.

Según datos de la Agencia de la Energía de EEUU, la producción de petróleo en el país norteño llegó a sus cuotas más altas en 2001, con 3,4 millones de barriles diarios. Este monto ha ido disminuyendo, siendo en la actualidad de unos 2,0 millones de barriles al día.

Los analistas consideran que la envergadura de la zona de Lofoten podría ir de los 1.300 millones de barriles de petróleo, hasta irse por encima de los 3.000 millones de barriles. Entre el crudo y el gas que se alberga bajo esas tierras, podría estar hablando de unos 65.000 millones de dólares de valor en ventas, de acuerdo a los actuales precios del mercado.

Lucha contra el cambio climático

El “caso Lofoten” sitúa a Noruega, el mayor productor de petróleo y gas de Europa, en la mira de quienes velan por el cumplimiento del Acuerdo de París, pero sobre todo para las organizaciones y los activistas que no cesan en su empeño de batallar contra el cambio climático.

Según un sondeo de Ipsos, cerca del 44% de los noruegos estarían de acuerdo en que parte de su petróleo permanezca intocable, si ello resulta positivo para hacer descender las emisiones de gases contaminantes.

Por otra parte, muchos apelan al desarrollo de las energías renovables para hacerle frente al negocio de la explotación de los yacimientos petrolíferos. De ahí que, si se logra generar electricidad por otras vías a nivel mundial y, entre otros, se desarrolla el sector de la automovilística eléctrica, no habría necesidad de seguir haciendo perforaciones.

Según se ven las cosas, es más bien improbable que los movimientos políticos internos en Noruega lleguen a desbloquear esta polémica pero siempre sana decisión de no tocar los fondos de las islas Lofoten y de preservar sus aguas, sus tierras y el aire que se respira en ese paraíso natural.