Mercados españoles cerrados

Por qué a la bolsa le va mejor que a la economía

Una familia pasea delante de la fachada de la Bolsa de Nueva York el 26 de mayo de 2020. (AP Photo/Mark Lennihan)

Durante los primeros días de la pandemia del coronavirus, los analistas económicos y del mercado estaban volando a ciegas.

La aceleración del número de casos confirmados de la covid-19, junto con los cierres de emergencia en todo el mundo, hicieron que fuera imposible estimar con precisión el tipo de impacto que sufrirán las economías y las empresas.

A medida que comenzaron a aparecer los datos preliminares de marzo ‒que registraron los primeros impactos de estos cierres de emergencia‒, los analistas recortaron rápidamente sus expectativas. Los economistas estimaron cifras parecidas a las de una depresión y los profesionales del mercado financiero predijeron que las ganancias se desplomarían.

Ahora bien, pasados dos meses y después de muchos informes económicos y de ganancias, han surgido dos discursos: uno, la economía estadounidense en su conjunto está peor de lo esperado y, dos, las corporaciones más grandes de Estados Unidos están teniendo unas ganancias mejores de las esperadas.

La economía parece estar peor

A raíz de la publicación de las cifras económicas de abril, que incluían unas pésimas cifras de desempleo y unas desastrosas cifras de ventas minoristas, los economistas revisaron sus pronósticos aún más a la baja.

El 12 de mayo, Goldman Sachs recortó sus pronósticos para el PIB y advirtió que la tasa de desempleo aumentaría a un 25 %. El mismo día que Goldman revisó a la baja sus pronósticos, economistas de Credit Suisse hicieron recortes similares al tiempo que advirtieron que “habrá un mayor desplome del crecimiento que durará más de lo que un alivio fiscal”.

Los economistas del Bank of America redujeron sus estimaciones de PIB el miércoles pasado, advirtiendo que el PIB en el segundo trimestre caería a un 40% al tiempo que dijeron que la recesión será “probablemente distinta a todo lo que hayamos visto en la historia moderna”.

Y el viernes, economistas de JPMorgan recortaron su pronóstico de PIB para 2021 a la vez que advertían de que la tasa de desempleo se mantendría por encima del 10 % al menos hasta fin de año.

A las grandes empresas les está yendo mejor

Hasta el viernes, el 97 % de las empresas del S&P 500 (^GSPC) habían anunciado sus resultados financieros del primer trimestre, incluidos muchos minoristas cuyos trimestres se alargaron hasta abril.

Y estas cifras han sido en su mayoría mejores de lo esperado.

“Aunque las ganancias agregadas están superando las estimaciones en un +2,6 %, sin contar con las ganancias financieras, las ganancias superan las expectativas en un +7,1 %, con un 65 % de empresas que superan sus proyecciones recortadas”, escribió Jonathan Golub de Credit Suisse el viernes.

Para ser claros, parece que las ganancias por acción han bajado alrededor de un 14 % en el primer trimestre, pero la conclusión es que los analistas esperaban un escenario peor.

“Las expectativas eran de -10,5 % para finales de marzo, y de -25,3 % cuando comenzó la temporada de informes del primer trimestre”, agregó Golub.

Estos resultados de ganancias, mejores de lo esperado, explican en parte el repunte en el mercado bursátil.

La economía de Estados Unidos parece estar peor de lo esperado (AP).

Las empresas más grandes ganan dinero mientras que sus competidores más pequeños luchan por sobrevivir

Somos conscientes de que las grandes corporaciones estadounidenses forman parte de la economía de Estados Unidos, por lo que estas dos caras no son mutuamente excluyentes. Aun así, estos discursos divergentes llaman la atención sobre el hecho de que las grandes empresas tienen ventajas enormes en el entorno actual mientras el resto trata de sobrevivir.

Con muchas empresas pequeñas cerradas y decenas de millones de estadounidenses que se han quedado sin empleo, los cheques de estímulo del gobierno han llegado a grandes minoristas como Amazon y Walmart, ambos con unas cifras trimestrales que son un auténtico éxito.

“El estímulo bien podría llamarse ‘ley de accionistas de Amazon y Walmart’”, le dijo el profesor de la Universidad de Nueva York, Scott Galloway, a Yahoo Finance. “Esto produce algunas consecuencias no deseadas. Los fuertes se están haciendo más fuertes”.

Para Galloway, lo que está ocurriendo en el mundo empresarial es inevitable. “No es posible ver cambios en el futuro. Simplemente se está acelerando cada vez más… Tras 11 años de una economía con tendencia al alza, muchas de estas pequeñas empresas, francamente, no deberían existir. Y tienen que adaptarse y remodelarse”.

Sin embargo, muchos argumentarían que no es razonable que todas las empresas tuvieran preparada una reserva financiera para una pandemia que condujo a un cierre económico inesperado, fragmentado y ordenado por el gobierno, y que duró varios meses.

“Permitimos que los grandes almacenes minoristas permanecieran abiertos porque venden productos esenciales, pero también venden los mismos productos no esenciales que normalmente venden las tiendas pequeñas, que fueron obligadas a cerrar”, tuiteó recientemente Gary Cohn, exdirector del Consejo Económico Nacional. “No podemos permitirnos que esto deje a las tiendas pequeñas sin funcionar y necesitamos asegurarnos de nivelar el campo de juego”.

Sam Ro