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No todas se quieren ir: las empresas que siguen apostando por Cataluña, a pesar de vivir el año más convulso

Por Elizabeth Araujo

No se acobarda Manel Faura, gerente de venta de supermercados Lild, al reiterar que “nunca” ha creído en las “fantasías” del independentismo, como tampoco ahora le quita el sueño los cantos de sirena del artículo 155 que, admite, ha aportado cierta normalidad a una Cataluña irredenta –con protestas y huelgas– sin necesidad de que los tanques de guerra recorrieran la avenida Diagonal de la ciudad condal.

Algunas empresas se quedan e intentarán sortear la crisis. Foto de AFP.

Con una pasmosa tranquilidad que contagia, Faura cuelga su saco en la percha, como diría más tarde que lo ha venido haciendo durante 13 años en la oficina que ocupa, mientras afuera se oyen los gritos de “fora Espanya” que suelen colarse por la ventana.

Como este ingeniero catalán, de 47 años, casado y tres hijos, que dice amar “a Cataluña más que a sus hijas”, no pocos cuadros medios y empresarios de firmas asentadas en un región que pasó a los libros de Récords de Guinness, como el país que declaró su independencia y se convirtió en república en solo 8 minutos, para luego volver a la normalidad, han seguido apostando a su tierra, sin advertir los posibles malos tiempos que –les auguran– vendrán.

Sí, nos quedamos

Es innegable que no hay nada más cobarde que un millón de dólares cuando están en riesgo de esfumarse, bien sea por una mala planificación empresarial o por una situación de inestabilidad política como la que vivió Cataluña en octubre, coincidiendo con festejos en el mundo comunista de los 100 años de la Revolución de Octubre, y que desencadenó la fuga de más de 1600 empresas, industrias y bancos de acreditada solvencia.

REUTERS/Susana Vera

Primero empezaron por mudar sus sedes sociales a ciudades cercanas o a la misma Madrid, hasta que finalmente optaron por salir con todos sus activos y hasta inmuebles de una Cataluña que asustaba por su ingobernabilidad.

“El susto no nos ha pasado”. Lo confirma Lluis Campos, empresario que nos atiende bajo la petición de no citar su compañía ya que “no quiero verme envuelto en polémicas” y porque prefiere esperar  antes de decidir qué hacer con un emporio que está asociado a la elaboración de cava y otros licores.

Es cierto, concluiría quien, luego de entrevistar a empresarios con larga trayectoria, se hallara con este “imprevisto” que no figuraba en los libros de su planificación anual, pero sería una necedad negar que la situación de inestabilidad que experimentó Cataluña entre octubre y la primera quincena de noviembre, haya afectado la economía de la Comunidad, quizás una de las más productivas de España.

En la iamgen, el logo de Grifols en su sede en Parets del Vallés, Barcelona, el 8 de junio de 2010. REUTERS/Gustau Nacarino

Pero, como envés de esa realidad destaca una larga lista de firmas y compañías que siguen apostando a Cataluña, bien porque sus propietarios e impulsaron pertenecen a esta tierra, o simplemente porque confiaron que después de la tempestad viene la calma.

Entre las firmas conocidas que “resisten” y esperan ver un panorama diferente, más despejado para el 2018,  destacan 17 empresas cotizadas, frente a las 30 de hace una semana.

En sentido contrario a firmas emblemáticas como Caixabank, Gas Natural, Abertis o Banco Sabadell, por citar las más importantes, hay 17 empresas que se niegan abandonar esta tierra de sol, gente generosa y alegre; pero enredada en un torbellino político, a que a veces luce más enredado.

Esas 17 sociedades emplean a unas 82.000 personas y este mes registraban un valor bursátil de cerca de 17.000 millones de euros. De ellas, solo una, Grifols, cotiza en el Ibex 35, principal índice bursátil en España, frente a las siete de hace una semana. Otras nueve están en el Mercado Continuo y otras siete, en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) de pequeñas y medianas empresas.

Grifols: Con sede en Barcelona, valor bursátil de  €10.400 millones y 16.808 empleados a 30 de junio, esta multinacional de hemoderivados ya ha dejado caer que no descarta mudarse si el escenario político afecta a su negocio. Su primer ejecutivo hasta enero y desde 1987, Víctor Grifols, no ha ocultado su simpatía por el nacionalismo catalán. En los últimos años la compañía concentró su actividad en el exterior, en especial, en territorios de baja fiscalidad como Irlanda. España apenas supone un 5% de sus ventas.

FCC: Es la cuarta constructora española por valor bursátil (unos 3.000 millones), tras Ferrovial, ACS y Acciona. FCC no se plantea cambiar su sede, ubicada en Barcelona, pese al “sismo” que supone la situación de Catalunya, en expresión de su ahora máximo accionista, Carlos Slim. El multimillonario mexicano descartó la mudanza aún después de que Carles Puigdemont anunciara la declaración de independencia inmediatamente suspendida y cuyos efectos reales ha pedido aclarar el Gobierno central antes de adoptar posibles medidas coercitivas. Con más de 55.000 empleados a 30 de junio, FCC, antes controlada por Esther Koplowitz, facturó el año pasado algo menos de 6.000 millones y triplicó sus pérdidas, hasta 165,2 millones.

En la imagen, una mujer espera el autobús frente a la sede de Almirall en Barcelona, el 3 de septiembre de 2008. REUTERS/Gustau Nacarino

Almirall: La farmacéutica de la familia Gallardo mantiene su sede en Barcelona pese a su oposición al independentismo de su presidente, Jorge Gallardo, que en septiembre de 2015 advirtió a sus empleados de las “consecuencias” de la victoria del secesionismo. Jorge Gallardo y su hermano Antonio, ambos accionistas de referencia de Almirall (y ambos acogidos a la amnistía fiscal de 2012) ya trasladaron en 2012 a Madrid la sociedad que canaliza su participación en Almirall, Grupo Corporativo Landon es otro emporio que cuenta con 14.430 empleados y ventas de 1.585 millones en 2016,

Fluidra: Fabricante de piscinas, con sede en Sabadell (Barcelona), una plantilla de 4.431 personas, ventas de 812 millones en 2016 y un valor bursátil de unos 980 millones, tiene como presidente ejecutivo desde 2016 a Eloi Planes, vinculado a la patronal independentista FemCAT, tal y como recoge la  memoria anual de esta organización.

Miquel y Costas: la papelera, fabricante del papel de fumar Smoking, mantiene su sede en Barcelona. Con un valor bursátil de unos 610 millones, ventas anuales de 227 millones y 790 empleados, cotiza en el Mercado Continuo.

REUTERS/Andrea Comas

Ercros: El histórico grupo industrial, con sede en Barcelona, tiene un valor de unos 280 millones, 1.366 empleados y unas ventas de 602 millones en 2016. Su presidente es Antonio Zabalza, ex secretario de Estado de Hacienda y ex director de gabinete de Felipe González.

Laboratorio Reig Jofre: Con sede en Sant Joan Despí, Barcelona, la farmacéutica fundada en 1929 cotiza en el Continuo y tiene 1.032 empleados, unas ventas anuales de 161 millones y una capitalización de 164 millones.

Borges Agricultural Nuts: La empresa alimentaria, con sede en Reus (Tarragona), cotizaba desde 1987 en el mercado secundario y el pasado verano dio el salto al continuo, con una revalorización del 110% desde entonces. Tiene 389 empleados y una capitalización de unos 116 millones.

Se trata de una indagación que aborda, a manera de resumen, los acontecimientos ocurridos en 2017 sobre la realidad de Cataluña a la luz de la fracasada declaración de independencia de esta comunidad española y su conversión en república.

Un hecho que generó la huida de centenares de empresas y grandes compañías que operaban en esta región, y que, no obstante, algunos analistas contemplan su retorno.