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Mercedes-AMG GT R: cuando solo un muscle car es alemán

Después de entregarle un ticket al empleado del estacionamiento para buscar un coche que todavía no había visto, estaba entusiasmado de antemano por conocer lo que había sido bautizado como “la Bestia del infierno verde”. Y cuando el Mercedes-AMG GT R (DAI.DE) salió por el ascensor del estacionamiento, pintado de color rojo marciano, no podía negarse que la bestia estaba ahí.

Mercedes-AMG GT R de 2018 (Créditos: Pras Subramanian)

Los demás empleados del estacionamiento, que están acostumbrados a ver coches bastante exclusivos en el centro de Manhattan, llegaron a dar un grito de asombro. “Ese… es un coche que la rompe”, decía con aire melancólico el empleado, sacudiendo la cabeza mientras me entregaba la llave. Sí, realmente la rompe.

Tiene el estilo

El GT R es simplemente impresionante a la vista y el oído (en un minuto hablaremos de ello). Empezando por la amplia rejilla ‘Panamericana’ del radiador, este coche tiene un porte bajo y ancho. Parece que la delantera del coche, agresiva pero elegante, se va ciñendo hacia el suelo hasta que finalmente aparece el parabrisas y el techo de fibra de carbono inclinado hacia la parte trasera. La parte trasera termina con una forma envuelta que me recuerda al Porsche 911. Felicitaciones a Mercedes: su modificación del diseño original del Mercedes-AMG GT realmente luce muy bien.

Mercedes-AMG GT R de 2018 (Créditos: Pras Subramanian).

Es una magnífica vista. La cola de fibra de carbono es un poco agresiva, pero se ve bien en este coche, ya que es el GT R, y debe estar orientado a una estética más de carreras. Pero este modelo no es solo apariencia. Tiene el corazón de un muscle car, y el alma.

El interior de la bestia

El motor del GT R es el sueño de los amantes de los muscle cars. Un turbocompresor 4.0L V8 genera una potencia impresionante de 577 CV con un par de 700 Nm. La transmisión consta de una caja de cambios con doble embrague Mercedes AMG de siete velocidades montada en la parte trasera en forma de transeje para equilibrar mejor el peso, e incluye un diferencial autoblocante AMG. Mercedes dice que acelera de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos.

Mercedes-AMG turbocompresor 4.0L V8 (Créditos: Mercedes-Benz).

El íntimo interior del AMG GT R está decorado con cuero, Dynamica (la versión de Mercedes del ante Alcantara) y fibra de carbono de buen gusto y estilo deportivo. Al acceder, sientes que te estás deslizando por la cabina de un coche de carreras, pues vas muy a ras de suelo. Los asientos son firmes, pero con la suficiente elasticidad para estar suficientemente a gusto. No lo recomendaría para un viaje por carretera de 500 km debido a los asientos, pero se podría hacer.

Interior del Mercedes-AMG GT R 2018 (Créditos: Mercedes-Benz).

Mi única queja, algo que ya han expresado otros, es que el acceso a la plataforma central es un poco incómodo, debido a la baja posición del asiento del GT R, especialmente si se intenta utilizar el dial de desplazamiento COMAND de Mercedes y la pantalla táctil. Nunca he sido partidario de ese dispositivo, y con esta configuración es aún más difícil de usar.

La conducción

Pulsa el botón de arranque y sabrás que no estás en el sedán de clase E de tu padre. El sonido que sale del tubo de escape de titanio es como un rugido. Es fuerte y maravilloso.

Por supuesto, Mercedes y AMG te permiten usar diferentes modos de conducción como el Comfort, Sport, Sport Plus y Race. El modo personalizado te permite ajustar la configuración a tu gusto. Una vez dicho esto, mete primera y avanza, y te sorprenderá lo manejable que es este coche, incluso por el centro de Manhattan. En la ciudad, mantenlo en modo Comfort y sobrevivirás a los baches.

Mercedes-AMG GT R de 2018 (Créditos: Pras Subramanian).

Preferí el Sport y el Sport Plus para la mayoría de situaciones de conducción. En estos entornos más agresivos, con un andar más firme y un acelerador más sensible, los turbos no tardan mucho en ponerse furiosos, ya que la potencia se activa de inmediato. Sin embargo, ten cuidado, no te emociones con el pedal del acelerador porque verás cómo se te va de atrás, lo que te hará entender lo mucho que vale este coche. Hay que respetar a esta poderosa máquina.

Las sensaciones al volante son cautivadoras, especialmente si se conduce por una autopista abierta con largas y amplias curvas. El GT R se agarra al suelo como un gato montés, y lo único que hay que hacer es pisar el acelerador y darle más potencia de la que se puede soportar. Esa potencia mueve todos los engranajes, y al oír ese bramido que sale por atrás, se dibujará una sonrisa en tu cara.

Mercedes-AMG GT R de 2018 (Créditos: Pras Subramanian).

Conducir el GT R no es como conducir un frío y afilado deportivo alemán afeitando la pista de carreras de derecha e izquierda. No, este coche está vivo, y me hace sentir que conduzco un muscle car, y hasta me atrevo a decir que uno americano.

Sí, el carácter europeo está ahí, pero el aspecto del GT R (ajustándolo un poco, tiene cierto parecido con un Viper), su posición en la carretera y ese motor también: este coche tiene el alma de Detroit en su interior, al igual que la de Stuttgart.

Mercedes-AMG GT R de 2018 (Créditos: Pras Subramanian).

Los detalles

El AMG GT R de 2018 se vende a partir de 157.000 dólares, y puede ascender a mucho más. El que probamos se vende a 187.345 dólares e incluye opciones como frenos cerámicos de carbono (8.950 dólares), el pack AMG Exterior Carbon Fiber (4.000 dólares), pack de conveniencia (1.600 dólares) y Distronic Plus (que es como un control de crucero por radar, y una de las mejores implementaciones que he experimentado).

En mi opinión, todo lo que se necesita es el equipamiento básico del GT R y el Distronic Plus, pues el coche ya viene de serie con el asistente de prevención de colisiones de Mercedes y el asistente de atención como configuraciones de seguridad.

Video: Mercedes-AMG GT R (en inglés)

Pras Subramanian