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Más legumbres y menos carne para paliar el cambio climático

Cambiar la dieta de manera radical podría ser la clave para contener el cambio climático y asegurarse un futuro menos agorero que el pronosticado el pasado lunes por la ONU, que advertía que solo tenemos 12 años para evitar la catástrofe. Así lo asegura un nuevo estudio publicado por Nature y recogido por The Guardian que señala que aún hay esperanza, pero que hay que empezar desde ya mismo a ponerle remedio. Su recomendación es reducir el consumo de carne y aumentar el de judías y legumbres.

Reducir el consumo de carne de manera radical en la dieta es crucial para evitar la catástrofe medioambiental anunciada por la ONU el lunes según un nuevo estudio. (Foto: Getty Images)

La propuesta de los investigadores a cargo de esta investigación a nivel internacional proponen un dieta más flexible. Esta consistiría en conseguir que los ciudadanos reduzcan de media un 75% la carne de vaca que ingieren, un 90% la de cerdo y la mitad de huevos. A cambio, tendrían que triplicar el consumo de judías y legumbres. Con este plan se conseguiría, aseguran reducir hasta en un 50% la emisiones provocadas por el ganado y se manejaría mejor la gestión del estiércol.

Una cifras promedio que varían según los países, ya que la dieta no es igual en uno industrializado que en uno que no. Así, por ejemplo, como señala The Guardian, británicos y estadounidenses deberían reducir la ingesta de carne, en general y de cualquier tipo, en un 90% y la de leche en un 60%. Además, tendrían que comer legumbres entre cuatro y seis veces más de lo que lo hacen. En el caso de los países más pobres, justo al contrario: más carne y lácteos.

Aunque cambiar la dieta es básico, no es lo único. Renovar el modelo de agricultura existente resulta primordial también para poder garantizar el alimento a los 10.0000 millones de personas que se calcula que habitarán la tierra en unas décadas. Los datos hablan de una previsión de un aumento de 2.300 para 2050 que, sumado al incremento de los ingresos a nivel mundial, hará que la demanda de carne en Occidente se multiplique exponencialmente. Algo que el planeta no puede asumir.

El director de este estudio, Marco Springmann, de la Universidad de Oxford, explica al diario británico que “realmente estamos arriesgando la sostenibilidad de todo el sistema. Si estamos interesados en que las personas puedan cultivar y comer, es mejor que no lo hagamos”. Para el otro de los investigadores participantes, Johan Rockström, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, “alimentar a una población mundial de 10 mil millones es posible, pero solo si cambiamos la forma en que comemos y la forma en que producimos alimentos. Ecologizar el sector alimentario o devorar nuestro planeta: esto es lo que está en el menú de hoy”.

El principal problema es que la tendencia actual es a comer más carne, y no menos. Ante un panorama así, ¿qué proponen los autores de este estudio publicado en Nature? Springmann responde que no hay una opción mágica para solucionar el problema, pero cree que es posible hacerlo. “Necesitamos gobiernos mucho más proactivos para proporcionar el marco adecuado. Las personas pueden marcar la diferencia cambiando su dieta, pero también llamando a las puertas de sus políticos y diciendo que necesitamos mejores regulaciones ambientales. Eso también es muy importante” añade.

La combinación perfecta que proponen los investigadores para conseguir llevar a cabo su propuesta de modificar la dieta a nivel mundial no es fácil e implica una serie de nuevas políticas y mentalidades. “Educación, impuestos, subsidios para alimentos de origen vegetal y cambios en los menús de la escuela y el lugar de trabajo” son una combinación que puede funcionar desde su punto de vista..