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Los empleados de Amazon hacen sus necesidades en botellas de plástico por miedo a ser sancionados

Una investigación del diario The Sun revela que los empleados de los almacenes que Amazon tiene en Gran Bretaña hacen sus necesidades en botellas de plástico porque son sancionados por ir al baño y perder el tiempo. El escabroso detalle ha sido descubierto por el periodista e investigador James Bloodworth, que se infiltró como un empleado más durante meses y ahora cuenta su experiencia en un libro.

Jeff Bezos es el hombre más rico del mundo. En dos décadas ha levantado un imperio llamado Amazon que le reporta una riqueza estimada en más de 120.000 millones de dólares. Pero a pesar de que nadie en la historia ha sido tan rico como él (al menos de forma objetiva), parece que no comparte con sus empleados su buen sino.

Revelan que los empleados de los almacenes de Amazon orinan en botellas por miedo a represalias (Reuters)

Eso es lo que queda meridianamente claro en este artículo publicado en el periódico The Sun en el que Bloodworth revela cómo la plantilla de los almacenes que la marca tiene en Gran Bretaña tiene auténtico pánico a recibir sanciones por hechos como ir al baño, quejarse de un dolor o faltar al trabajo. 

Hay que recordar que el trabajo en los almacenes de Amazon es tremendamente físico. Los empleados reciben órdenes de ir a buscar un determinado producto en una nave industrial gigantesca y una vez lo entregan tienen que volver a por otro. En España, los trabajadores aseguran que recorren multitud de kilómetros cada día. 

Pero lo más duro de la investigación de Bloodworth es que los empleados que trabajan en el piso más elevado del almacén tienen el baño más cercano a cuatro pisos, y que muchas veces prefieren orinar en botellas de plástico para no ser sancionados por abandonar su puesto de trabajo. 

Esta revelación parece completamente cierta si se compara con los resultados de una encuesta llevada a cabo por la empresa Organise, en la que se revela que el 75% de la plantilla de los almacenes de Amazon tiene miedo de ir al baño por temor a una sanción. 

Bloodworth explica que cuando trabajó en el almacén de Amazon sus jefes le pedían entregar dos paquetes cada minuto: tenía que coger uno, llevarlo al lugar de entrega y luego volver corriendo a por el otro. Ni siquiera le permitían beber agua en tan exigente situación.

Pero ese no es el único abuso que se denuncia en el artículo de The Sun. Otra empleada asegura que ni las embarazadas podían marearse sin recibir una sanción. Ni tampoco pedirse la baja: en el momento que lo hacían estaban amonestadas.

Por su parte, Amazon ha negado todas estas acusaciones, aunque se repiten en todos los almacenes que la empresa tienen en el mundo. En EstadosUnidos sus empleados cobran tan poco que tienen que dormir en tiendas de campaña. En España, el ritmo de trabajo es calificado de ‘Brutal’. Además, en nuestro país los trabajadores eventuales se quejan de que reciben contratos semanales, y que solo saben que deben acudir a su puesto de trabajo con unas horas de antelación.

Todas estas acusaciones pintan un panorama muy claro: Amazon es una perfecta máquina de explotación laboral con un único propósito: engordar la riqueza de Jeff Bezos. Y parece que ningún gobierno o sindicato puede parar este abuso, digno del siglo XIX.