Mercados españoles cerrados en 1 hr 26 mins

Las ciudades estadounidenses con el mejor y peor transporte

Seattle ocupó el primer lugar en el informe de WalletHub sobre las ciudades estadounidenses con el mejor y peor transporte. Además de los automóviles, Seattle cuenta con un servicio de tren ligero, autobuses, tranvías y un tren de cercanías. Y se ubicó en la tercera posición entre las ciudades con el mejor tiempo promedio de viaje en transporte público.

Otras urbes que ocupan las primeras posiciones son: San Francisco, Washington D.C y Nueva York. Para llegar a estas conclusiones, WalletHub comparó una gran cantidad de variables, que aglutinó en tres dimensiones clave: accesibilidad y conveniencia, seguridad y fiabilidad y recursos de transporte público.

Seattle tiene el mejor transporte del país. (Gráfico: David Foster/Yahoo Finanzas)

Sin embargo, según Joseph Kane, investigador senior asociado de la Brookings Institution, “es difícil comparar” ciudades como Seattle con Nueva York o Boston.

“De cierta forma, necesitas tener en cuenta las preocupaciones específicas de cada región. En mi caso, si fuera residente o usuario del transporte en Seattle, me importaría más el puntaje en accesibilidad y conveniencia. ¿En realidad el transporte es una opción segura, fiable, rentable y equitativa para mí?” 

“La infraestructura es la base, tanto para el crecimiento económico como para la oportunidad”

Según Value Penguin, Washington D.C., San Francisco y Boston tienen los metros más grandes con las tarifas de transporte público más baratas. En el otro extremo del espectro se encuentran las ciudades más caras: Los Ángeles, Miami, Nueva York y Filadelfia.

Filadelfia no solo tiene los billetes anuales para el transporte público más caros en relación con el ingreso familiar promedio, sino que su flota de vehículos es una de las más antiguas.

Sin embargo, la mayoría de las ciudades que tienen el peor transporte se encuentran en las áreas menos pobladas del país. ¿Por qué?

“Muchos de los sitios con un crecimiento urbano disperso suelen depender más de los automóviles”, dijo Kane. “No se ha invertido tanto en el transporte o en algunas de las opciones de infraestructura multimodal. Si estos lugares no están haciendo planes y no tienen pensado realizar inversiones en el transporte, ¿es sorprendente que la gente no dependa tanto de esos sistemas?

Trabajadores viajando en metro durante la hora pico de la mañana, el jueves 15 de noviembre de 2018, en Nueva York. (Foto AP/Wong Maye-E)

En realidad, depende de la inversión en infraestructura que estas ciudades estén realizando, sobre todo en el transporte público. Por ejemplo, la primera ciudad, Seattle, es la quinta urbe donde los vehículos activos tienen el promedio más bajo de kilómetros recorridos a lo largo de su vida útil, lo cual indica que muchos de los residentes utilizan el transporte público para desplazarse.

“Lo ideal es que la infraestructura sea la base, tanto para el crecimiento económico como para la oportunidad”, apuntó Kane. “Por desgracia, en muchos lugares esto se ve desde una perspectiva meramente ingenieril, que implica canalizar dinero hacia los mismos tipos de proyectos o no tener suficiente dinero para invertir en ellos, sin mirar el derecho económico de estos proyectos”.

Feliz Semana de la Infraestructura

El presidente Donald Trump se comprometió a convertir la infraestructura en una de las principales prioridades de su presidencia. En abril de 2019 llegó a un acuerdo de 2 billones de dólares con los demócratas para mejorar las carreteras, ferrocarriles, puentes y bandas anchas del país.

Pero aparentemente la Semana de la Infraestructura se detuvo después de que Trump se enojara con los demócratas de la Cámara por la investigación que abrieron sobre sus finanzas y Robert Mueller.

El presidente Donald Trump realizando un recorrido antes de hablar sobre energía e infraestructura en el Centro Internacional de Capacitación y Educación de la Unión Internacional de Ingenieros Operadores, el miércoles 10 de abril de 2019, en Crosby, Texas. (Foto AP/Evan Vucci)

A pesar de esos contratiempos, Kane dijo que está viendo “esfuerzos más conscientes” en lo que respecta a las inversiones en transporte.

“¿Cómo se relaciona la inversión con los vecindarios de los que la gente viene y va?”, preguntó Kane. “Es probable que ese sea un modo de pensar más preciso e indudablemente más valioso acerca de nuestro sistema de transporte en relación con los patrones de uso de la tierra...

“Si no articulamos claramente esa visión y nos esforzamos por proporcionar ese servicio donde la gente lo demanda, entonces es probable que estos sistemas no proporcionen la fiabilidad y asequibilidad que exigimos hoy”, dijo Kane. “Necesitamos apoyar el transporte”.

Adriana Belmonte