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La Inteligencia Artificial ya es capaz de ver a través de las paredes

En 2018, ya no hace falta ningún tipo de sensor de infrarrojos, de calor de sónar o de rayos X para detectar si al otro lado de una pared hay personas. Solo es necesario una tecnología simple de hace diez años y, lo más importante, una inteligencia artificial que desentrañe la información que viene de dicho sistema. 

Así ha quedado claro viendo las conclusiones de un experimento llevado a cabo por investigadores del MIT, el Instituto Tecnológico de Massachussets (Estados Unidos). Los científicos han sido capaces de programar un software capaz de detectar el movimiento de personas que se encuentran al otro lado de una pared. Y no solo eso, también sus gestos y sus posturas. 

La inteligencia Artificial que ve a través de las paredes (MIT)

El software analiza la información proporcionada por unos emisores y receptores de ondas electromagnéticas, un sistema muy similar al que utiliza la consola de videojuegos Wii de Nintendo. Pero si este sistema de entretenimiento solo podía captar movimientos básicos y trasladarlos a una pantalla (y siempre cuando el usuario estuviera delante del sensor, sin obstáculos), esta nueva tecnología que se denomina CSAIL atraviesa paredes y es mucho más precisa.

¿Para qué puede servir este invento? Aunque todos estemos pensando en aplicaciones militares o policiales -por ejemplo, para saber el número de personas que se encuentran escondidas en un lugar y para saber si portan armas- sus inventores tienen otros planes muy diferentes. Para ellos, este sistema es perfecto para vigilar casas de ancianos y saber si se han caído en el baño. La inteligencia artificial podría descubrir la caída y avisar automáticamente a los servicios de emergencia.

Según sus creadores, la tecnología tiene un 83% de efectividad para identificar y distinguir el movimiento de una persona escondida entre un grupo de otras 100, por lo que en el futuro podría servir para el reconocimiento de rasgos y así la identificación total de alguien.

Por supuesto, todo este invento arroja dudas sobre la intromisión en la privacidad de las personas. Para evitarlas, sus creadores han creado un mecanismo que impide espiar a nadie sin su consentimiento. Esta herramienta consiste en una serie de gestos que hay que realizar ante el sensor que la IA interpreta como consentimiento. Por ejemplo, los ancianos que quieran ser vigilados por esta tecnología deberán agitar las manos y el software lo tomará como un consentimiento.