La agenda económica de Trump se ha estancado

Donald Trump con el CEO de Intel, Brian Krzanich, en el Despacho Oval. (Joshua Roberts/Reuters)

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha dado pie a titulares polémicos gracias a su muy criticada prohibición a la inmigración, así como debido a otras órdenes ejecutivas controvertidas. Sin embargo, el plan económico de Trump, el que mayor impacto tuvo entre los votantes y quizá debido al cual ganó las elecciones, ha empezado a dejar de ser una prioridad en medio de las luchas internas en Washington.

La agenda de Trump para sus primeros 100 días incluye una nueva legislación para recortar los impuestos, derogar y reemplazar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible y financiar un gran programa de infraestructuras, además de reelaborar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Sin embargo, tanto el Congreso como otras instancias están obstaculizando todos esos planes, por lo que Trump podría tardar mucho más en cumplir lo que ha prometido. Es probable que ni siquiera pueda cumplir algunos.

Trump ha estado ejerciendo el cargo menos de un mes, y nadie esperaba que en cuestión de días presentara una legislación complicada. No obstante, después de que Trump ganara en noviembre pasado, las acciones se dispararon ante la expectativa de que se pusiera rápidamente manos a la obra, sobre todo en lo relacionado a los recortes de los impuestos.

Sin embargo, ahora que los congresistas republicanos intentan convertir las promesas de la campaña de Trump en leyes reales, el desacuerdo entre las facciones del partido republicano y la obstrucción de los demócratas auguran un ritmo de acción mucho más lento del que los mercados vislumbraron. Por eso, algunos inversionistas están reduciendo sus expectativas respecto a las nuevas políticas favorables para los negocios que acelerarían la economía y están abandonando lo que se ha llamado el negocio Trump. La promesa de reducir los impuestos, proponer regulaciones más favorables y estimular la infraestructura hizo que las acciones se dispararan después de las elecciones, pero si esas medidas no se materializan en 2017, la bolsa podría caer.

He aquí las proyecciones sobre las cuatro iniciativas económicas más importantes de Trump:

Recortes en los impuestos

Con los republicanos al mando de la Casa Blanca y las dos cámaras del Congreso, las estrellas parecen haberse alineado a favor de la reforma tributaria para bajar las tasas, cerrar las lagunas y hacer que la economía estadounidense sea más competitiva. Sin embargo, esto encierra una trampa: si los ingresos que se pierdan como resultado de los recortes en los impuestos no se compensan con recortes en los gastos, los déficits anuales se dispararán, un efecto que los halcones financieros republicanos no van a permitir. Un buen plan compensaría la pérdida de ingresos a través de nuevos impuestos sobre las importaciones, pero esa medida ha encontrado detractores en las grandes compañías estadounidenses como Wal-Mart (WMT) y Target (TGT), así como en algunos grupos de consumidores que afirman que los estadounidenses de la clase media serán los que tendrán que asumir el costo de los impuestos de importación.

En una entrevista reciente Trump aseguró que los recortes de impuestos podrían pasar por el Congreso para fines de año. Sin embargo, quizá es demasiado optimista. “El gran problema aquí es un Senado glacial, ya atascado de por sí en amargas luchas internas”, le escribió recientemente Greg Valliere, jefe estratégico global de Horizon Investments a los clientes. “El impacto económico de la reforma tributaria podría no convertirse en realidad hasta 2018”. Además, si los republicanos no se ponen de acuerdo sobre cómo compensar los ingresos perdidos es probable que los recortes de impuestos sean más modestos de lo que a Trump le gustaría.

Derogación de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible

El Congreso ha convertido esta proyección en una prioridad legislativa, pero después de seis años intentando acabar con la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, los republicanos aún no han presentado un plan para reemplazarla. Eso sin contar que ahora algunos republicanos importantes, como los senadores Orrin Hatch, de Utah, y Lamar Alexander, de Tennessee, sugieren que “reparar” el Obamacare, como también se le conoce a la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, sería mejor que revocarlo. Antes de asumir el cargo, Trump afirmó que tan pronto como Tom Price, su propuesta para el cargo de Secretario de Salud y Servicios Humanos, confirmara su puesto, tendría listo un plan de reemplazo. Sin embargo, ahora Trump dice que los “rudimentos” del plan de reemplazo no estarán listos hasta finales de año, por lo que es poco probable que pueda entrar en vigor antes de 2018.

Es probable que el destino de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible no afecte a los mercados financieros, pero dañará a sectores de la salud como la industria farmacéutica, los hospitales, las aseguradoras y los fabricantes de dispositivos médicos. Por otro lado, no podemos olvidar un tema inquietante: cómo se le proporcionará una cobertura de salud a los 20 millones de personas cubiertas por el Obamacare sin añadir un peso mayor al gobierno ni dejar la carga financiera sobre los hombros de los pacientes. Si tuviésemos que enfrentarnos a ese dilema, es probable que también nos atascáramos.

Gastos en infraestructura

Trump quiere gastar la increíble suma de 1 billón de dólares en nuevas carreteras, puentes y construcciones por el estilo, pero su plan dependería principalmente de los fondos privados, lo cual solo podría materializarse para proyectos financiados por los peajes u otras tarifas de usuarios. Obviamente, se trata de algo impensable para la mayoría de las carreteras y puentes. Y el Congreso ha mostrado muy poco interés en gastar miles de millones de dólares de los contribuyentes en nuevos proyectos, lo que conduciría al aumento de la deuda nacional. Un plan de infraestructuras sólido ayudaría al crecimiento económico, pero se trata de otra propuesta fácil de presentar y difícil de cumplir.

Revocación del TLCAN

Esta es una medida que Trump podría implementar por su cuenta bastante rápido, si está dispuesto a enfrentar el posible daño económico. Deshacerse del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) revolucionaría a la industria automotriz, probablemente aumentaría el precio de los automóviles, electrodomésticos, juguetes y muchos otros productos que millones de estadounidenses compran cada mes. Trump asegura que, eventualmente, aumentar los precios de las importaciones generaría más empleos de manufactura en Estados Unidos. No obstante, muchos economistas no están de acuerdo, e incluso si Trump está en lo cierto, se necesitarían varios años para crear esos nuevos empleos. Mientras tanto, quizá Trump solo está fanfarroneando con su amenaza de retirarse del TLCAN y la utilice como una táctica de negociación. Lo sabremos dentro de un par de meses, cuando los asesores comerciales principales como Wilbur Ross, el candidato de Trump para la Secretaría de Comercio, asuman sus puestos y empiecen a mostrar sus cartas.

Lo que sí es indudable es que Trump está progresando más con otras iniciativas más específicas, sobre todo con su plan para aliviar las restricciones a los bancos. Eso ya ha provocado una explosión en las acciones del sector financiero como las de Goldman Sachs (GS) y Morgan Stanley (MS). Trump también ha despejado el camino para un par de oleoductos que su predecesor, el presidente Barack Obama, había frenado. Sin embargo, cuando se trata de las legislaciones, resulta que ni siquiera un gobierno unido puede escapar del estancamiento. Para la economía en sentido general, el empuje de Trump aún es una teoría.

Rick Newman
Columnista
Yahoo Finanzas

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