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Joe Biden acumula varios frentes abiertos y la caída de su popularidad parece no tocar fondo

·8 min de lectura
ARCHIVO - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se quita la mascarilla para hablar sobre la pandemia del COVID-19, en una comparecencia desde la Sala Este de la Casa Blanca, el 11 de marzo de 2021 en Washington. (AP Foto/Andrew Harnik, Archivo)
ARCHIVO - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se quita la mascarilla para hablar sobre la pandemia del COVID-19, en una comparecencia desde la Sala Este de la Casa Blanca, el 11 de marzo de 2021 en Washington. (AP Foto/Andrew Harnik, Archivo)

WASHINGTON.- Para el presidente Joe Biden y su equipo, la segunda semana de agosto iba a ser de vacaciones. Pero Afganistán hizo implosión. Los informes que llegaban de Kabul eran desgarradores: imágenes de afganos desesperados trepados a las alas de los aviones militares de Estados Unidos que abandonaban el país, y días después, un atentado suicida frente a la valla del aeropuerto, donde murieron 13 soldados norteamericanos.

En su discurso del 16 de agosto a la nación, Biden defendió la decisión de retirarse de Afganistán pero reconoció que la recuperación del país por parte de los talibanes “ocurrió mucho más rápido de los previsto”. En público, los funcionarios de su gobierno y sus aliados argumentaron que no había manera de salir bien de una guerra que estaba perdida desde hace años, y en privado decían que en pocas semanas los norteamericanos se habrían olvidado de esa caótica retirada.

Durante la campaña electoral, Biden se había presentado como un antídoto contra su predecesor, con la promesa de un “liderazgo fuerte, constante y estable”, según sus propios avisos de campaña, después del caótico mandato del presidente Trump. Pero el zafarrancho de la retirada de Afganistán fue un anuncio temprano de la catarata de crisis que dejó muy magullada la imagen de Biden como gran restaurador del orden y la tranquilidad.

Un niño pequeño es entregado sobre el muro del aeropuerto de Kabul a las tropas estadounidenses.
Captura


Un niño pequeño es entregado sobre el muro del aeropuerto de Kabul a las tropas estadounidenses. (Captura/)

Este jueves Biden cumplirá su primer año en la presidencia de Estados Unidos con varios frentes abiertos: el Partido Demócrata está en ebullición interna, la aprobación de leyes en el Congreso está paralizada, hay problemas en las cadenas de suministros, la inflación es preocupante, las fricciones con Rusia crecen y la variante ómicron hace estragos. Consecuencia: su índice promedio de aprobación apenas araña el 40%.

Los colaboradores y partidarios de Biden dicen que asumió el cargo en medio de calamidades sin precedentes, desde una pandemia histórica hasta una economía en problemas, y señalan que a pesar de una escueta mayoría en el Congreso, en su primer año logró aprobar dos leyes importantísimas: el plan de estímulo económico diseñado para ayudar a rescatar al país de la pandemia y un gigantesco paquete de inversión pública en infraestructura.

Pero su gobierno también ha subestimado repetidamente la magnitud de los problemas que enfrenta el país -como su imprevisión ante las variantes delta y ómicron del coronavirus-, y no logró unir a los halcones de izquierda con el ala más moderada del Partido Demócrata. El presidente y su equipo tampoco pudo transmitir un mensaje claro y tranquilizador que convenza a los norteamericanos de que el gobierno entiende sus preocupaciones pero sabe que vendrán días mejores.

Decenas de personas hacen fila para someterse a una prueba de Covid-19 en Times Square, Nueva York
Decenas de personas hacen fila para someterse a una prueba de Covid-19 en Times Square, Nueva York


Decenas de personas hacen fila para someterse a una prueba de Covid-19 en Times Square, Nueva York

“La gente está comprensiblemente ansiosa por la duración de la pandemia y las constantes alteraciones a la vida cotidiana”, dice el legislador demócrata por Nueva Jersey, Tom Malinowski. “Y cuando la gente está mal, siempre responsabiliza al presidente en funciones.”

Por su parte, la legisladora Dina Titus, demócrata por Nevada, dice que “si tuviera que ponerles una nota -y fui profesora de ciencias políticas durante muchos años- les pondría un ‘No completó la tarea’.”

Popularidad en baja

Los números de Biden en las encuestas ya venían en picada pero se terminaron de hundir a partir de junio, durante el verano boreal pasado. A principios de septiembre, y por primera vez desde su asunción, los norteamericanos insatisfechos con la gestión de Biden ya eran más que los contentos con su desempeño, según un promedio de las encuestas de The Washington Post desde mayo de 2021.

Las encuestas del Post y ABC desde finales de junio hasta principios de septiembre revelan una caída de 10 puntos en la aprobación del manejo de la pandemia por parte de Biden. El sondeo de septiembre también muestra que el 60% de los encuestados desaprobaba su manejo de la situación en Afganistán, y en noviembre, los guarismos generales de Biden habían bajado aún más, en medio de un creciente descontento con su manejo de la economía y el coronavirus.

Una estación de servicio en Huntingdon Valley, Pensilvania. Los ingresos de los estadounidenses en general han subido desde el comienzo de la pandemia, pero también ha subido la inflación (AP Foto/Matt Rourke)
Una estación de servicio en Huntingdon Valley, Pensilvania. Los ingresos de los estadounidenses en general han subido desde el comienzo de la pandemia, pero también ha subido la inflación (AP Foto/Matt Rourke)


Una estación de servicio en Huntingdon Valley, Pensilvania. Los ingresos de los estadounidenses en general han subido desde el comienzo de la pandemia, pero también ha subido la inflación (AP Foto/Matt Rourke)

Las malas cifras de las encuestas de agosto, “son producto de una sumatoria de cosas, como la salida de Afganistán y el resurgimiento del virus, cuando apenas seis semanas antes le habían dicho a la gente que la pandemia había quedado atrás”, dice David Axelrod, exasesor de Barack Obama. “Justo cuando la gente esperaba orden, se generó una sensación de caos.”

El gobierno de Biden, agrega Axelrod, tiene verdaderos logros para exhibir ante los norteamericanos, “pero muchos siguen intranquilos y alterados.”

La evaluación que hacen los republicanos es mucho más lapidaria. Ronna McDaniel, presidenta del Comité Nacional Republicano, dice que “durante mucho tiempo, la gente le dio a Biden el beneficio de la duda, porque lo veían como un buen tipo que trataba de hacer lo mejor que podía.”

Pero en Afganistán, dice McDaniel, “Biden recibió su primer golpe fuerte.”

“Fue en ese momento que a Biden se lo vio cruel, insensible, inepto, y fracasado en un momento clave donde hacía falta liderazgo”, dispara McDaniel. “Después vino el desgaste del Covid y de la inflación y todo lo demás. Ahora, la mayoría de los norteamericanos están decepcionados, porque no consiguen ni un kit de testeo para el coronavirus ni ninguna de esas cosas que el gobierno de Biden debería estar preparado para garantizar.”

“Transmite debilidad”

Viejo, incoherente, haragán, dormido: esos son los calificativos que primero le vinieron a la mente a diez mujeres norteamericanas sin afiliación partidaria y habitantes suburbanas que se reunieron hace unos meses para un focus group virtual organizado por la encuestadora demócrata Celinda Lake en nombre de varias agrupaciones progresistas.

Cuando se les pidió explayarse, las mujeres dijeron que Biden al menos “parecía intentarlo”, pero que muchas veces se embarulla pierde el hilo de lo que está diciendo. Una de ellas dijo que Biden es “tibio” en la defensa de su propio partido y que al presidente lo veía más como “actor de reparto” que como protagonista.

“No me transmite una sensación de fortaleza”, dijo. “Transmite debilidad.”

Capitolio; aniversario; 6 de enero; joe Biden; el mundo; ataque al capitolio; EE.UU;
DREW ANGERER


"El presidente transmite debilidad", afirman muchos norteamericanos (DREW ANGERER/)

Otra de las mujeres hasta le dio un consejo: “Si necesita una siesta, que se la tome, porque nosotros lo necesitamos bien alerta.”

En un intento por disipar esas críticas, dice un alto funcionario de la Casa Blanca, el gobierno empezó a modificar su estrategia comunicacional para que Biden pueda hablarles más directamente a los norteamericanos que la están pasando mal: según sus colaboradores, en esas apariciones públicas Biden saca a relucir su capacidad de empatizar con la gente.

Su equipo de la Casa Blanca ya está trabajando en el discurso sobre el Estado de la Unión que Biden dará en marzo frente al Congreso, y lo consideran la perfecta ocasión para relanzar su agenda de gobierno y tomar impulso para las elecciones de mitad de mandato.

“Lo que la gente ve en el presidente Biden es alguien que piensa en lo que les preocupa a los norteamericanos desde que se despierta y entra en la Oficina Oval, alguien que hace todo lo que está a su alcance para mejorar sus vidas”, dice la directora de comunicaciones de la Casa Blanca, Kate Bedingfield.

El tono de Biden también ha cambiado. En dos discursos de alto perfil de este mes -uno por el primer aniversario de la insurrección del Capitolio del 6 de enero y el otro para impulsar la legislación sobre el derecho al voto-, el presidente adoptó un tono más tajante y confrontativo, con desafíos directos a Trump y al Partido Republicano.

“Mucho trabajo por delante”

Los funcionarios de gobierno sostienen desde hace tiempo que si logran controlar el coronavirus, la vida de los estadounidenses mejorará drásticamente, así como sus propias perspectivas políticas. Pero hasta el momento esa tarea estuvo plagada de obstáculos.

Los funcionarios de la Casa Blanca y otros demócratas también argumentan que Biden heredó de su predecesor un desastre mayúsculo y que merece crédito por varias victorias, desde lograr vacunar con al menos una dosis a casi el 75% de los estadounidenses y reabrir la mayoría de las escuelas, hasta aprobar un Plan de Rescate de 1,9 billones de dólares y un proyecto de ley de infraestructura consensuado con los republicanos.

“Es importante hacer un balance del punto al que hemos llegado”, dice Jen O’Malley Dillon, vicejefa de gabinete de la Casa Blanca. “No es momento de frenar la pelota, porque hay mucho trabajo por delante. Pero también hay mucho por decir sobre todo lo que hizo este gobierno durante el último año, y el énfasis del presidente en el control del Covid, el crecimiento de la economía y la aprobación de leyes que mejorarán de manera directa la vida de los norteamericanos.”

Defensores y detractores por igual reconocen que el gobierno de Biden está a merced de una pandemia sin precedentes, que cambia velozmente de un día para otro y a la que no han logrado vencer, como prometió Biden en su momento.

“Como Biden llegó para ayudarnos a superar la pandemia, cuando los números del Covid mejoraban sus números de aprobación crecían, y cuando el Covid nos empezó a ganar, los números de Biden bajaron, así que ahí estamos ahora”, dice Simon Rosenberg, un estratega demócrata. “Biden tiene que convertirse en el general que nos ayudó a superar la batalla contra el Covid y unir al pueblo estadounidense, y creo que todavía está a tiempo de hacerlo, pero la variante ómicron le complicó mucho el panorama.”

Por Ashley Parker, Tyler Pager y Sean Sullivan

The Washington Post

(Traducción de Jaime Arrambide)

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