Guatemala: sepultan a niños asesinados en comunidad rural

SAN JUAN SACATEPÉQUEZ, Guatemala (AP) — La escuela rural Los Ajuixes pudo haber celebrado un Día de San Valentín como cualquier otro año, pero en lugar de eso, la comunidad recordó con tristeza a los dos alumnos que fueron secuestrados el viernes y hoy recibieron entierro en la comunidad de Ajuix.

Carlos Daniel, de diez años, y Óscar Armando, de 11, iban de su casa a la escuela —en el municipio de San Juan Sacatepéquez, a unos 40 kilómetros de Ciudad de Guatemala— cuando alguien los detuvo. Hoy hicieron el mismo recorrido juntos; esta vez, en sus ataúdes.

La comunidad de Ajuix, que vive de la siembra de maíz, frijol y la elaboración de cohetillos, se vio sobrecogida por el crimen de los dos menores, cuyos cadáveres aparecieron el domingo en dos costales, atados de pies y manos, dos días después de su desaparición. Según el reporte del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), habían sido degollados.

En la escuela de Los Ajuixes, sus compañeros los homenajearon con globos blancos y carteles donde se leía "Queremos justicia, basta de violencia". De este modo, varios estudiantes y unos 2,000 vecinos acompañaron el sepelio a través de las polvorientas calles sin asfaltar de la humilde comunidad junto a una banda que tocaba marchas fúnebres.

María Eurelia Toc, madre de Óscar, dijo en la escuela que no podría creer lo que venía. "Era acólito, esos niños no tenían pecado", dijo entre llanto.

La comunidad expresa que poco a poco ha ido elaborando el rompecabezas de lo que quizá sucedió ese día. Según el líder comunitario Luis Tajuix, un vehículo desconocido pudo pasar ese día por la misma ruta que los niños usaban y les ofreció acercarlos a la escuela con tal de que ellos le mostraran dónde podría comprar cohetillos. De acuerdo a Tajuix, ellos pudieron haber aceptado.

Al mediodía del viernes, cuando sus familiares les esperaban de regreso tras la jornada de estudios, se percataron de que no habían estado en la escuela y empezó la búsqueda. Según algunas informaciones de vecinos, las familias habrían recibido llamadas telefónicas donde solicitaban un millón de quetzales (unos 130.000 dólares), por el rescate de cada niño, algo que en la comunidad era imposible de pagar.

El domingo, los niños aparecieron muertos a una hora de distancia de sus casas.

El crimen ya ha dejado consecuencias en su aldea, donde ahora los hombres se han organizado y armado para protegerse.

Ambos menores permanecerán juntos como los mejores amigos que eran; sus familiares decidieron enterrarlo uno al lado del otro.