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Qué pasa con el dinero de un candidato cuando abandona la campaña electoral

La senadora Kamala Harris suspendió su campaña el martes por la tarde y envió un email a sus seguidores explicándoles que su campaña “sencillamente no tiene los recursos financieros que necesitamos para continuar”. Aunque la exfiscal general de California se quedó atrás respecto a sus rivales los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren, de acuerdo a las declaraciones más recientes en la Comisión Electoral Federal (FEC, por sus siglas en inglés), Harris había recaudado casi 37 millones de dólares hacia finales de septiembre y podía disponer fácilmente de 10,5 millones de dólares.

¿Pero qué ocurrirá con todo el dinero ahora que la campaña ha finalizado? ¿Puede un candidato quedarse el dinero? La respuesta es: no exactamente. 

En esta foto de archivo del 20 de noviembre de 2019, la candidata presidencial demócrata de California, Kamala Harris, interviene durante un debate de las primarias presidenciales del Partido Demócrata en Atlanta (AP Photo / John Bazemore).

De acuerdo a la Comisión Electoral Federal, un candidato puede hacer varias cosas con el dinero recibido con la recaudación de fondos. Se puede usar para gastos de mudanzas, para pagar al personal de la campaña, para comprar obsequios de un valor “nominal” para quienes no sean miembros de sus familias, para donarlo a organizaciones benéficas, para transferirlo a un comité del partido estatal o local, para transferirlo a una campaña futura o a un candidato estatal o local.

En el caso de Harris, por ejemplo, podría elegir transferir los fondos a su campaña para el Senado cuando comience a luchar por la reelección en 2022.

Los candidatos también pueden devolver los fondos a sus donantes, pero es más fácil decirlo que hacerlo.

“A veces lo hacen [devolverlo]”, dice Ann Ravel, expresidenta de la FEC. “No diría que eso sea habitual, pero lo he visto. Para mí, ese parece ser el modo apropiado, aunque obviamente, podría conllevar difíciles problemas de cálculo”.

Ravel también señaló que los candidatos pocas veces donan el dinero para fines benéficos. 

“Lo más común parece ser donar el dinero a otros comités del partido político para que lo usen en su interés propio de algún modo”, dice.

Lo que no puede hacer un candidato, la ley es clara al respecto, es usar los fondos para su uso personal. Pero ocurre.

Embolsillarse lo recaudado

Ravel dice que durante el tiempo que ha estado en la FEC ha conocido “muchos casos” en los que los candidatos usaron los fondos de campaña para su uso personal, tratando a menudo de mostrar que estaban haciendo actividades de campaña. 

Ciara Torres-Spelliscy, experta en leyes de financiación de campañas y profesora de derecho en la Universidad Stetson, dice que los candidatos pueden “sentir la tentación de guardárselo en sus bolsillos o de comprar cosas que cree que serán divertidas para ellos y su familia”.

Señala a Duncan Hunter, el congresista de California que se ha declarado culpable de fraude financiero. En una ocasión, Hunter usó supuestamente los fondos de campaña para comprar billetes de avión para su conejo familiar Eggburt.

El representante republicano de California, Duncan Hunter, habla tras salir de un tribunal federal el martes 3 de diciembre de 2019, en San Diego. Hunter dijo durante una entrevista televisiva emitida el lunes que planeaba declararse culpable por el mal uso de los fondos de campaña en la audiencia de un tribunal federal celebrada el martes en San Diego (AP Photo / Gregory Bull).

Torres-Spelliscy dice que la FEC es una “agencia inoperante”, lo que hace que sea mucho más difícil hacer cumplir las leyes de financiamiento de campañas. Con tres demócratas y tres republicanos, ella explicó que la comisión a menudo “se estanca”, lo cual impide que la comisión pueda avanzar ni siquiera con una investigación.

“Muchos candidatos sin escrúpulos saben eso”, añadió.

A veces, los candidatos se quedan con el dinero que fluye desde sus campañas, mucho después de haber dejado de postularse a un cargo. Una investigación realizada por Tampa Bay Times a principios de este año descubrió unas 50 campañas en las que aún se seguían pagando bienes y servicios, a pesar de que el candidato ya no se postulaba.

Estas campañas “inactivas”, dice Ravel, son “un problema enorme”, mientras señalaba el caso del representante de Hawái, Mark Takai, cuya campaña siguió pagando gente, incluso después de fallecer.

Un gran problema es la incapacidad de la FEC para investigar o hacer cumplir la ley, dice Torres-Spelliscy. En este momento, la FEC ha perdido su quórum, lo que significa que no tienen suficientes comisionados para votar las investigaciones. De los seis asientos disponibles en la FEC, actualmente hay tres vacantes.

“No ayuda al estado de derecho que durante una elección presidencial el ente primario que regula el uso del dinero en política funcione de forma deficiente”.

Kristin Myers