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La espantada de ‘First Dates’ que ha sido mucho más dolorosa que las demás

Imagen promocional de 'First Dates' de los programas de verano de 2022 (Mediaset)
Imagen promocional de 'First Dates' de los programas de verano de 2022 (Mediaset)

En First Dates todo puede pasar cuando el programa sienta a dos comensales a tener una cita. Lo mismo uno se presenta con una máscara con el rostro quemado, para jugar con el impacto de las primeras impresiones, que alguien se pone a bailar hasta romperse el pantalón. O se cuentan penurias sin cesar, hundiendo a la persona que tienes delante y que solo quería pasar un buen rato y encontrar el amor. Eso cuando hay ‘match’, claro. Porque también hemos visto muchas veces que hay quien prefiere no tener una cita con aquel soltero o soltera que le han elegido. Pero pocas veces duelen las espantadas tanto como en la entrega que Cuatro emitió este lunes.

El programa llevó a dos personas mayores para conocerse. La primera en entrar al restaurante fue Fuencis, una señora de 85 años. Una mujer que debe ser muy querida por todos aquellos que están a su alrededor, pues contó que desde que se levanta está recibiendo llamadas para ver cómo está. La comensal es una segoviana que vive en Madrid, y que buscaba un hombre educado y con buenos modales, y puestos a pedir, que compartiese su afición por el baile, en concreto, por los boleros y por un género tan castizo como el pasodoble. Incluso soñó con mover el esqueleto al son del clásico ‘Mi huelva tiene una ría’.

Y entonces llegó al restaurante de Carlos Sobera José María, un galán que presumió ante el presentador de tener “un sistema en la cama con las mujeres para darles cariño”. Ese método no era nada complicado: en invierno le gusta que se duerma “sin bragas ni calzoncillos” y con la pierna echada por encima, y en verano, completamente desnudos. Aseguraba que con ese sistema llegaba a tener hasta tres encuentros carnales al día.

Al ver al hombre con el que tenía que cenar, Fuencis cambió el gesto de su cara y miró a Marías Roure, el camarero famoso por sus cócteles. Lo que empieza mal acaba mal, se suele decir, y en este caso se trató de una verdad absoluta. Cuando se presentaron, Fuencis quiso saber su edad, y cuando José María respondió que 90, la cara volvió a delatar a su cita, tanto, como para tener que pedirle que no se asustase. Ella, sin embargo, se negó a decir los años que tiene, considerando que es algo que no se debe preguntar a una mujer.

Entonces Cupido salió por la puerta de First Dates, y no quedó ni un solo lugar en el que se respirase un posible amor. A Fuencis ni siquiera le agradó la antigua profesión del soltero, camionero, y explicó que ella estuvo casada con “el segundo jefe” de una empresa. Ella llegó al programa soñando con música, pero allí casi que solo se oían grillos.

A Fuencis no le gustó José María. Según explicó, José María era un hombre dejado, diferente a lo que ella estaba acostumbrada. Y echó de menos a su marido, que era “más señor”, pues vestía de una manera más elegante. “No me gusta nada”, confirmaba, y tras pedir que se cancelase el encuentro, Carlos Sobera le acompañó hasta la puerta. Como suele suceder en estos casos, a José María le prometieron que volvería y que tendría una nueva cita.

Quizá José María se excedió de picante, pero resultó triste que alguien de su experiencia se quedase sin la oportunidad de tener una cita en el espacio más visto de Cuatro. Queda muy claro que ella sabía qué estaba buscando, y al no tenerlo frente a sí, prefirió tomar las de Villadiego. Ahí me resultó llamativa la actuación de Carlos Sobera, que alguna vez en el pasado echó la bronca a un soltero cuando prefería irse que sentarse a cenar. Como aquella vez que recordó que First Dates no es un supermercado, donde puedes elegir si te llevas un paquete de arroz o uno de espárragos, y que hay que darle una oportunidad a la gente para conocerla. Con Fuencis, sin embargo, no dio ningún tirón de orejas, ni nada que se le parezca. Se respetó su decisión, quizá, por la cuestión de la edad.

Esperemos que el programa, la próxima vez, atine un poco mejor. Yle encuentren a José María una persona con la que pueda congeniar. Si ya es duro que te den calabazas en televisión, cuando se tienen tantos años el palo resulta más duro, al menos, para el que está en casa. Por fortuna, él se lo tomó muy bien. Y quién sabe si en el futuro sí que siente la llamada del amor en una primera cita.

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