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El nuevo negocio de las universidades españolas, títulos a mansalva para ciudadanos chinos

Jaime Quirós –  Si tuviéramos que decir quiénes son los extranjeros más numerosos en los pasillos de cualquier universidad española, hoy seguramente pensaríamos en los chinos. Al menos son los que más destacan. Es indudable que la población de jóvenes asiáticos españoles ha ido creciendo los últimos años. Pero también la masa de nuevos chinos que llegan a España sólo con el propósito de cursar estudios universitarios.

Un ejemplo que refleja este fenómeno es el máster de Investigación de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid. Según el diario El Confidencial, de las 120 plazas que ofrece este máster, 102 están ocupadas por alumnos de China. Representan el 85% de los alumnos. Al margen de esta nacionalidad, sólo hay 15 alumnos españoles, uno de Grecia, uno de Alemania y otro de República Dominicana.

[También de interés: “¿Realmente sirve para algo tener un máster?“].

Un grupo de estudiantes realizan los exámenes de la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad, en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid. EFE

Esta curiosa situación deriva del convenio firmado con Pekín sobre la homologación reciproca de títulos. El acuerdo ha provocado que la cantidad de estudiantes chinos haya crecido exponencialmente. Según datos del Ministerio de Educación, el año académico 2017-2018 son 8.464 chinos matriculados en estudios de grado, máster y doctorado.

Los chinos “se replican” en universidades a lo largo de España. El problema principal es que la mayoría de ellos no hablan español o tienen un grado muy bajo del idioma. Esto nos plantea dos cuestiones: ¿cómo una persona que no habla español está cursando un grado que se imparte totalmente en nuestra lengua? y ¿cómo afecta esta circunstancia a los demás estudiantes de habla hispana?

Para poder acceder a una carrera que se enseña en castellano, el candidato debe realizar un examen específico o presentar un documento donde se acredite un nivel apropiado de español. Muchos estudiantes orientales han realizado el examen, lo han suspendido, y aun así han sido aceptados.

Los estudiantes no chinos se quejan constantemente de los asiáticos. Sobre todo porque ralentizan el aprendizaje. También porque es casi imposible socializar con ellos o realizar un trabajo grupal con personas que no hablan español. Por si fuera poco, según varios estudiantes entrevistados en El Confidencial, los chinos tienen fama de conseguir los exámenes por adelantado y de que obtienen tratos especiales por parte de los profesores a la hora de poner las notas.

La cruda realidad es que la educación se está convirtiendo en un negocio más. En el caso de Madrid, los chinos pagan en estudios de grado hasta cuatro veces más por matrícula que los españoles y europeos. Y el doble en másteres. Interesa mucho que sean aceptados. Una suculenta inyección económica difícil de rechazar por parte de las universidades a costa de perder calidad. Y a la larga da mala reputación a la educación española.

Los ciudadanos chinos en las aulas pueden convertirse en un verdadero problema si no se toman medidas. El gobierno o las entidades correspondientes tiene que prestar atención cuánto antes. Si esto no ocurre, caminamos hacia la destrucción de nuestra “cuna de la sabiduría” irremediablemente. Y la Universidad debe ser sagrada. 

Laotracaradelamoneda

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