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El millonario y anormal negocio de la clonación de mascotas

Ajo, el primer gato clonado en China. Foto AFP

Dasuan murió en enero pasado por una infección urinaria y dejó a su dueño Huang Yu en un profundo abatimiento.

Un artículo sobre clonación de perros le dio cierta esperanza de poder traer de vuelta a su gato pelicorto inglés (British Shorthair) y ocho meses después, tras pagar más de 35.000 dólares, su mascota se convirtió en el primer gato clonado en China y en una muestra del liderazgo del país asiático en la tecnología de clonación de animales, al cual se suman Estados Unidos, el Reino Unido y Corea del Sur.

Una compañía china de biotecnología llamada Sinogene fue la encargada de clonar a Dasuan (ajo en español), nacido naturalmente el 21 de julio de una transferencia embrionaria exitosa en una madre sustituta de diferente raza que la descendencia clonada y que se está comportando “muy maternalmente” con el gatito que goza de buena salud, según una rueda de prensa de la empresa china de finales de agosto.

Huang se enteró de Sinogene por las noticias y cuando su gato murió lo guardó cuidadosamente en el congelador y después de recibir instrucciones lo llevó a un hospital para mascotas en Wenzhou, una ciudad de la provincia oriental china de Zhejiang, donde los veterinarios lograron extraer células del animal fallecido y las enviaron a la compañía de biotecnología con sede en las afueras de Pekín.

En el fondo Huang se siente un poco culpable por darle largas al tratamiento que necesitaba el Ajo original para curarse de la infección urinaria que lo aquejaba.

“Tenerlo clonado compensa mi arrepentimiento y me da otra oportunidad de amarlo”, aseguró en entrevista con el medio digital Sixth Tone.

La gigantesca industria de las mascotas en China

Según un libro blanco de la industria china de mascotas publicado a finales de agosto, se espera que el tamaño del mercado doméstico de mascotas alcance este año los 202.000 millones de yuanes (unos 28.600 millones de dólares), frente a los 171.000 millones de yuanes de 2018.

La compañía china clonó el primer perro, Longlong (dragón en español), para una investigación médica en mayo de 2017, al año siguiente empezó a ofrecer sus servicios comercialmente y en un futuro cercano espera poner clonar 500 perros anualmente.

“Decidimos entrar en el negocio de los gatos después de darnos cuenta de su creciente popularidad entre las generaciones más jóvenes de China”, dijo Zhao Jianping, subdirector de Sinogene, en entrevista con el portal digital.

Su compañía cobra 380.000 yuanes (53.700 dólares) por clonar un perro y 250.000 yuanes (35.300) por clonar un gato.

El veterinario Yang Qiqing, del Hospital de Animales Acompañantes en Shanghái, aseguró a Sixth Tone que los clientes le han estado preguntando sobre la clonación de mascotas desde el año pasado.

Sin embargo, él considera que la clonación no es natural y “solo puede restaurar la apariencia pero no la personalidad, la memoria o las emociones”, además de causar daños sicológicos a las madres sustitutas usadas en el proceso de clonación.

Debate ético sobre la clonación

La oveja Dolly fue el primer mamífero en ser clonado en 1996, el primer gato clonado en el mundo, llamado CC por Copy Cat (copia) o Carbon Copy (calco), nació en la Universidad de Texas A&M en diciembre de 2001, varios años antes del primer perro clonado del mundo, Snuppy, nacido en la Universidad Nacional de Seúl en Corea del Sur en 2005.

Dolly, el primer mamífero clonado. Foto Getty Images

Aunque CC y Snuppy eran clones, crecieron con un aspecto y una personalidad ligeramente diferentes a los originales, de ahí que Hyang le confesara a Sixth Tone que se sintió un poco decepcionado cuando finalmente vio al nuevo Ajo por primera vez. “El patrón básico de su pelo es el mismo, pero el parche distintivo de pelaje negro en la barbilla se ha ido”.

La clonación había generado fuertes cuestionamientos éticos pero volvió al centro del debate después de que la famosa cantante y actriz estadounidense Barbra Streisand confesó en marzo de 2018 en una entrevista con Variety que sus dos cachorros de raza Coton de Tulear son clones de su amada perra Samantha, muerta en 2017, aunque también tienen una personalidad diferente.

Los dos perros fueron clonados de células tomadas de la boca y el estómago de “Sammie” por parte de le compañía de clonación de mascotas ViaGen Pets, con sede en Texas, que cobra 50.000 dólares por sus servicios.

Y la alerta general se intensificó tras conocerse a finales de 2018 el anuncio de un investigador chino sobre los primeros bebés humanos editados genéticamente para resistir una posible infección del VIH, una investigación por la que fue llevado a la cárcel a pesar de que contó con la financiación de instituciones gubernamentales chinas.

Son varios los especialistas, gobiernos y religiones que se han opuesto y hecho amplios debates sobre la clonación. Entre los argumentos señalan que hoy en día se necesita más de una docena de embriones para producir un solo perro sano y en el proceso las madres sustitutas son tratadas con hormonas que con el tiempo tienen graves efectos secundarios.

Además, la mayoría de los cachorros son abortados, nacen muertos o deformes.

Cuando Snuppy nació en 2005 en Corea del Sur, un logro científico que la revista Time calificó como el “invento del año”, se necesitaron 123 úteros prestados de madres sustitutas y más de 1.000 embriones.

En Latinoamérica aún no se ha desarrollado este tipo de tecnología pero ya existe en Argentina una representación de la firma surcoreana Sooam Biotech, que en 2016 envió a Antony, el primer perro clonado por encargo en la región.

Cinco monos clonados en 2018 en China con problemas cardiacos. Foto Xinhua