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¿Por qué tras los desastres naturales llega el crecimiento?

 

A fallen palm tree and a roof litters a street as Rick Freedman checks his neighborhood’s damage from Hurricane Irma in Marco Island, Fla., Monday, Sept. 11, 2017. (AP Photo/David Goldman)

Donald Rumsfeld una vez dijo que hay “cosas desconocidas conocidas”.

“Es decir, sabemos que hay algunas cosas que no sabemos”, dijo Rumsfeld antes de una reunión de la OTAN en 2002.

El impacto económico total de Harvey e Irma todavía no se conoce.

El huracán Irma azotó Florida y ha pasado después del huracán Harvey, que el mes pasado afectó la costa de Texas y dejó hasta 127 centímetros de lluvia en algunas zonas del área metropolitana de Houston.

Se estima que el impacto de la tormenta Harvey ronda los 50 mil millones de dólares pero es probable que el impacto de Irma supere esa cifra.

Así que lo que ya sabemos es que ambas tormentas ocasionarán pérdidas a la economía estadounidense pero también aumentarán la producción. Después de las tormentas será necesario realizar una inversión para reconstruir las áreas afectadas, lo que dará lugar a cierto grado de crecimiento económico.

Pero, ¿por qué los huracanes aumentarán la producción?

Antes de un huracán Un hogar tal vez solo necesita pintar su casa una o tal vez cada dos años, pero después de un huracán quizá necesite reparaciones mayores, como un techo nuevo, revestimientos, muebles y otras cosas.

Ante esta situación se prevé una demanda de bienes duraderos, materiales para la construcción de viviendas y un incremento del consumo general. Esto es beneficioso para el producto interno bruto, que es la suma del gasto del consumidor, más la inversión, más el gasto público, más la diferencia entre las exportaciones y las importaciones. Básicamente, es una medida bruta para contabilizar todo lo que producimos, compramos y comercializamos.

Sin embargo, es sobre esta base que el proceso de recuperación de un desastre natural se convierte, como escribió el economista de JP Morgan, Michael Feroli, en un “estímulo a medio plazo para la actividad económica”.

Por supuesto, los costos que implica recuperarse de la tormenta y las afectaciones también representan un peso para la economía.

El economista Brett Ryan, del Deutsche Bank, señaló que los datos del mercado laboral para septiembre se verán “severamente” afectados por Harvey y quizá también por Irma. Los datos de la producción industrial, que incluyen, entre otras cosas, la producción en las plantas de energía estadounidenses, probablemente también se verán afectados por las interrupciones relacionadas con el huracán.

Pero esta contabilidad económica de alto nivel que analiza los impactos de las tormentas también pasa por alto las tensiones a nivel familiar que pueden provocar estos costos. Una familia que solo tenía que pintar su casa pero que al final tuvo que reconstruirla completamente tras el huracán, una reconstrucción de la cual el seguro solo cubre un 80%, puede verse obligada a gastar sus ahorros en ello.

El crecimiento económico no siempre es sinónimo de bienestar económico

Aunque los economistas a menudo enfatizan que inflar la demanda no es un crecimiento “real”, el aumento de los gastos como consecuencia de un desastre natural, que supera el presupuesto familiar o de una empresa, no es el tipo de crecimiento duradero que apoya a una economía fuerte.

Como el mismo Feroli enfatiza, más crecimiento no es sinónimo de mayor bienestar.

Sin embargo, estos esfuerzos no captarán el impacto total de esas afectaciones en la economía, tanto ahora como en el futuro.

El mes pasado, después del paso de Harvey, Feroli, escribió: “como regla general, los huracanes tienden a ser un agente depresor a corto plazo, pero a medio plazo impulsan la actividad económica”.

Pero Feroli también añadió: “en este punto debemos hacer una pausa para realizar una advertencia habitual: el crecimiento económico no siempre es sinónimo de bienestar económico”.

Esta distinción entre el crecimiento y el bienestar económico es lo que proporciona la variable desconocida relacionada con el impacto de la tormenta en la economía de Estados Unidos e ilustra por qué una simple explicación sobre la repercusión de un desastre natural nunca capta el verdadero coste económico en toda su magnitud.

 

Myles Udland