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El fallo de Trump con la bolsa

El presidente de EEUU, Donald Trump, en una reunión en la Casa Blanca el 6 de febrero de 2018. REUTERS/Jonathan Ernst

El presidente Trump se atribuye el mérito de la subida de las acciones. Entonces, ¿qué hace cuando las acciones caen? Justamente hasta hoy, no había hecho absolutamente nada. No hizo declaraciones cuando las ventas se dispararon el viernes pasado y este lunes, cuando el S&P 500 (^GSPC) perdió un 8% de su valor y se vivió la mayor caída en un día del Promedio Industrial Dow Jones (^DJI).

Y hoy miércoles, justo un día después de que Wall Street recuperara parte del terreno perdido con subidas del 2%, ha vuelto a hablar. “En los viejos tiempos, cuando se anunciaban buenas noticias, la bolsa subía. Hoy en día, cuando se conocen datos positivos baja. Gran error, y hemos tenido tantas buenas (geniales) noticias sobre la economía”, ha escrito Trump en Twitter este miércoles.

Por lo general, los presidentes no opinan sobre el mercado, por lo que el silencio de Trump en medio de esta carnicería no sería inusual, si no fuera porque suele opinar con bastante frecuencia sobre la bolsa. Trump ha tuiteado sobre la subida de la bolsa al menos 47 veces desde el día de las elecciones en 2016 y, a menudo, se ha atribuido el crédito por esas ganancias.

“¡La bolsa estadounidense subió casi un 20% desde las elecciones!”, tuiteó Trump el 29 de julio de 2017.

El 3 de agosto de 2017 dijo: “La bolsa alcanza un máximo histórico. ¡Eso no pasa sin un motivo!”.

El 26 de diciembre de 2017 comentó: “¡La bolsa está lista para otro año EXITOSO!”.

El 20 de enero de 2018 reveló: “Desde las elecciones, nuestro país ha alcanzado varios éxitos sin precedentes, en muchos sentidos. La bolsa ha alcanzado un punto récord…”.

La idea que transmite es que si las acciones suben es porque sus políticas benefician los negocios. Y, desde la elección de Trump en 2016, la mayoría de las acciones han subido.

Sin embargo, si Trump se lleva el crédito por el aumento de las acciones, también debería culparse por la caída de las mismas. Y el colapso de la bolsa que ha ocurrido en febrero, el cual probablemente sea temporal, es un presagio de los problemas a los que Trump tendrá que enfrentarse más adelante en su mandato cuando los mercados, y tal vez la economía en general, se queden sin combustible.

El Índice Dow fue bien durante algún tiempo. Y luego se derrumbó.

En realidad, a los presidentes se les atribuye mucho crédito y demasiada culpa por lo que sucede en los mercados y la economía. Por lo general, el ciclo económico fluye con independencia de los calendarios políticos, de la misma forma que la economía se expande y se contrae debido a diferentes factores complejos que escapan al control político. Es probable que la Reserva Federal (FED) influya más sobre la economía que cualquier presidente, pero todo lo que la FED puede hacer es moderar los puntos extremos del ciclo económico.

Trump merece un poco de crédito. Los recortes tributarios que impulsó y firmó a finales de 2017 aumentarán las ganancias de muchas empresas estadounidenses, una medida que probablemente catapultó las acciones durante el año 2017 con la anticipación de los inversionistas y a inicios de 2018 con la entrada en vigor de los recortes. Trump también defiende la liberalización, lo cual allanará el camino para que algunas empresas puedan hacer negocios.

Sin embargo, Trump también puede estar aprendiendo los riesgos que implica interferir en los mercados, aunque sea para impulsarlos. La venta masiva en febrero refleja las preocupaciones sobre el aumento de las tasas de interés, una consecuencia de los mismos recortes tributarios de Trump. Se trata de una relación indirecta y no hay dudas de que intervienen otros factores, pero existe el riesgo de que los recortes tributarios puedan fomentar la inflación, lo que obligará a la Reserva Federal a ajustar la política monetaria más rápido de lo esperado. Ese escenario no sería favorable para las ganancias y las acciones. Los recortes de impuestos también reducirán los ingresos federales, lo que obligará al Tío Sam a pedir más préstamos, una deuda adicional que podría inquietar a los inversores.

Una pantalla en el piso de la Bolsa de Valores de Nueva York muestra las noticias del índice bursátil al cierre de las operaciones, el lunes 5 de febrero de 2018. (Foto AP/Richard Drew)

Cuando los precios de las acciones subieron, Trump reclamó su protagonismo en la bolsa. Eso significa que también es responsable de las caídas, sobre todo porque no está ocurriendo nada más en este momento, como una guerra o un posible colapso económico que podrían ser las causas más obvias.

Trump tiene suerte, al menos por el momento. Por lo general, los economistas coinciden en que las bases de los negocios y el consumo son sólidas, y que no hay grandes problemas al acecho como ocurrió al inicio de la crisis financiera de 2008. Un pequeño ajuste en el mercado incluso podría contribuir a disipar las preocupaciones sobre la sobrevaloración de las acciones, que en los últimos tiempos solo parecían aumentar.

Sin embargo, es probable que Trump no disfrute de la misma suerte cuatro años seguidos. Los recortes de impuestos se concentrarán al inicio del período, de manera que el mayor efecto se reflejará en 2018 y quizás en 2019. Después de eso, podría llegar una crisis. Mark Zandi, de Moody’s Analytics, le dijo recientemente a Yahoo Finanzas que la próxima recesión podría ocurrir en 2020, justo en medio de la campaña de Trump para su reelección.

Por supuesto, si los mercados siguen bajando, es probable que Trump encuentre a otros culpables: los demócratas, la “caza de brujas” de Mueller, las “noticias falsas”, tal vez incluso acuse a los protestantes de la NFL o a los inmigrantes ilegales. La pregunta es si los votantes creerán esas excusas o responsabilizarán a Trump. Al igual que los mercados, los votantes pueden ser implacables.

Video: Trump y sus comentarios sobre el mercado (en inglés)

Rick Newman