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Cómo un cambio en la ley de EE.UU. puede acabar multiplicando el dinero que pagas por ver Netflix, Facebook y otras páginas de Internet

¿Te imaginas pagar por ver las publicaciones en Facebook? ¿O para poder ver las series de Netflix de una manera más fluida y que no se produzcan cortes de conexión? ¿O simplemente para que puedas mandar fotos y vídeos a través de WhatsApp? Tendrías que pagar una cuota extra además de lo que ya pagas por conectarte a Internet. Parece ciencia ficción. Pero esta terrible realidad está a la vuelta de la esquina. Y todo, por el fin de la neutralidad en la Red.

El primer y decisivo paso para llegar a este escenario de pesadilla se ha dado en Estados Unidos. Allí, la agencia que regula las comunicaciones ha anunciado que derogará el marco normativo de la neutralidad en la Red, una serie de medidas que se tomaron durante la era Obama y que protegían los intereses de los internautas. La decisión no es definitiva: se votará el próximo 14 de diciembre pero salvo milagro absoluto esta supresión saldrá adelante.

Un grupo de manifestantes protestan a favor de la neutralidad en la Red. (The Guardian)

 Esas normas que se van a eliminar servían para que, por ejemplo, las operadoras diesen el mismo trato a las páginas web de una pequeña empresa y a las de Facebook. Esto es lo que hace que la red social de Mark Zuckerberg se cargue a la misma velocidad (o casi igual) que la pequeña web de la tienda de vinos de tu barrio.

Sin embargo, con el anuncio de la derogación, Estados Unidos va a permitir que las operadoras de telefonía puedan exigir una cantidad de dinero a cambio de ofrecer mejor trato a una web o a otra. Por ejemplo, podrían solicitar a Netflix un plus para que sus contenidos llegaran de manera más rápida (y sin cortes) a sus clientes. Lo mismo a Facebook o Amazon. De ahí que la propia Netflix se muestre a favor de la neutralidad en la Red, tal y como ha dejado claro en Twitter.


El problema que plantea esta situación es doble. Por un lado, las grandes corporaciones (Google, Amazon, Facebook…) sí que podrían pagar ese extra y conseguir dominar aún más Internet, haciendo que las pequeñas y medianas empresas no puedan crecer porque sus contenidos no se muestran de manera adecuada, y perjudicando así sus negocios.

Por otro lado, las operadoras podrían decidir que no fueran las grandes corporaciones las que pagaran por estar en la vía rápida de Internet, sino los propios consumidores. ¿Parece una locura? Pues algo así similar ya está ocurriendo en España con Vodafone y su promoción Vodafone Pass. 

Vodafone Pass es una serie de ofertas que ofrecen datos ilimitados para una serie de aplicaciones. Uno de los packs, el de Vídeo (8 euros al mes) garantiza a quien lo contrate que todo el contenido que disfrute en aplicaciones como Netflix o HBO no cuente para su plan de datos. Es decir, que aunque vea 300 películas en el móvil conectado a través de 4G (desde el parque o desde el metro) no le consumirá ni un solo mega de su plan de datos, que tendrá que pagar aparte. Además, quien lo contrate también deberá pagar aparte la cuota de HBO y la de Netflix. 

Además de la modalidad de Vídeo, Vodafone ofrece un pack de Mapas (por usar Google Maps o Tom Tom de manera ilimitada por tres euros al mes) y otro pack de Música (que incluye la descarga ilimitada de datos procedentes del uso de Apple Music y de Spotify). Como en el caso del pack de Vídeo, los usuarios también deberán pagar aparte la correspondiente cuota para estas aplicaciones. 

Es cierto que en el caso de Vodafone no se ofrece una mayor velocidad, sino un ‘congelamiento’ de la tarifa de datos para diferentes opciones, una oferta que puede resultar muy interesante para determinados usuarios. Pero no deja de ser un añadido económico a la factura de cada usuario. Y también un aperitivo de lo que parece que se nos viene encima: una tarifa de Internet por paquetes, a imagen y semejanza de las ofertas de televisión por cable o por satélite. Y por algo que en la actualidad es completamente gratis. ¿Quién dijo que el mundo no podía ir a peor?