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Un extrabajador de una empresa de alquiler de coches detalla los trucos que se usan para engañar a los clientes

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Un usuario de Menéame llamado ‘ulipulido’ ha decidido compartir su experiencia como trabajador de una compañía de alquiler de coches lowcost para alertar a los posibles usuarios de los ‘trucos’ que vio para, según sus palabras, “estafar al cliente”. Porque, advierte, ahí es donde está el negocio y él lo vivió en primera persona. En su detallado texto sobre las prácticas más habituales que presenció, aclara que se refiere a los ‘rent a car lowcost’ no a compañías tradicionales como Europcar y Avis, por ejemplo.

Según explica, antes de la pandemia, el mercado del alquiler de coches de bajo coste estaba subiendo “como la espuma”, pero su modelo empresarial y de atención al público no se parece al tradicional. Según cuenta, todo comienza con un reclamo publicitario de un coche a un precio muy bajo que cuando vas a contratar a través de su web en realidad es más alto que el que se pensaba. Y, además, hay que sumarle el seguro, unos 200 euros.

A vueltas con el seguro

Otra opción es que en lugar de alquilarlo a través de la web de la propia compañía se haga a través de un comparador de precios, como ocurre con otros servicios como billetes de avión o noches de hotel. Y ahí es donde “comienza la fiesta”. Como explica este extrabajador de uno de esos negocios, al alquilarlo a través de un tercero se ofrece la posibilidad de pagar 120 euros por un seguro.

Sin embargo, cuando el viajero llega a su destino y pide el coche, allí le dicen que ese seguro no es tal y que tiene dos opciones o contratar el suyo propio (210 euros) o una fianza de unos 2.000 euros. En esos casos, añade, se pueden dar varios supuestos. Como no llevar tarjeta de crédito encima y usar la de débito. Ahí el cobro se hace inmediatamente bajo la promesa de que se devolverá el dinero en un plazo de 30 días derivando en ocasiones en un calvario de las reclamaciones. O, si no se usaba la de débito y se tenía un límite inferior en la de crédito que impide usarla, se acaba por pagar el seguro.

Un antiguo trabajador de una compañía de alquiler de coches de bajo coste ha contado la manera en la que estas intentan
Un antiguo trabajador de una compañía de alquiler de coches de bajo coste ha contado la manera en la que estas intentan "estafar" a los clientes. (Foto: Getty Images)

Los pagos extra que nadie espera

Pero el verdadero negocio, y donde estaría la “estafa” que denuncia este extrabajador, está en los extras. Esos que asegura son “timos” y el “único objetivo de la empresa”, que intenta venderlos a toda costa. “Cuantos más, mejor”, dice ulipulido.

Uno de los más conflictivos es el de la gasolina. Comenta que hay dos opciones y que en ambas pierde el cliente. Si se elige el sistema de lleno-lleno el problema que se encuentran es llegar a entregar el coche al aeropuerto y que el depósito esté realmente lleno hasta arriba y así lo marque el ordenador. Porque, por muy cerca que se encuentre la gasolinera en la que se ha repostado, se consumirá gasolina para cubrir la distancia hasta el punto de entrega. Así que cobran por ello y su precio es más alto. La otra opción, la flexible no es mucho mejor. Porque consiste en que se devuelve el importe de la gasolina que se deja en el tanque, pero se cobra un precio de servicio de 15/20 euros. Así que también se pierde dinero.

Otro de los extras conflictivos es el de los sistema de retención para niños. Este usuario de Menéame comenta precios de 99 euros por una estándar si siquiera sistema Isofix, que es el más seguro. “Salía más barato, y no es broma, ir a comprar tú un alza a una tienda y volver a por los hijos” sentencia.

También comenta el problema con los coches sin reserva previa hecha. Es decir, los que su alquiler se gestiona directamente en la oficina del aeropuerto, por ejemplo. Ahí se jugaba con el precio y la necesidad del viajero y su urgencia a la hora de necesitar alquilar un coche. Y la tarifa podía dispararse mucho.

Presión para los trabajadores

Pero, de todo esto que cuenta, para él “el mayor problema” es “que la empresa te obligaba a intentar timar al cliente”. ¿Cómo? "Las personas de atención ganaban por debajo del salario mínimo, y un 2% de comisión sobre los extras”. En ese punto recuerda el mal ambiente que él mismo vivió por este tema y cómo una compañera fue 'premiada' pese a lo que cualquier consideraría un método de estafa a los clientes.

“No ganaban nada del coche o la gasolina, a no ser que fuese reserva directa, de ahí también te llevabas el precio del coche (por eso el intentar vender a cuanto más mejor). Cada semana la jefa sacaba un cuadro con el porcentaje de venta de cada uno, en cada ítem, de tiempos de atención, de dinero facturado...todo marcado con colores, con amenazas a los peores vendedores”, recuerda de cómo era trabajar allí.

Su post ha recibido mucho comentarios y algunos han contado la mala experiencia vivida con este tipo de empresas. Uno, incluso, cuenta cómo su precaución le salvó de ser estafado por una. Según ha escrito, el día del alquiler llevó una cámara e hizo fotos del vehículo en presencia del vendedor y luego se las envió al seguro a todo riesgo externo que había contratado. “La historia corta es que me intentaron timar con supuestos daños en el coche y yo les puse una denuncia usando el seguro externo. Me salieron las vacaciones, incluyendo Hotel y coche gratis. Además de perjuicios por no poder usar mi tarjeta”, resume. Eso sí, advierte que le costó un año ganar esa batalla.

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