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Así cambiará la vida cotidiana con la llegada de las vacunas

Patricio

No solo tus hábitos de limpieza, para hacer las compras y de convivencia cambiaron radicalmente. También tu forma de hablar.

5 historias que debes saber para que las vacunas no te agarren en curva:

Las 800 mil dosis que llegaron al país el 27 de febrero no contaban con el certificado de calidad para que la Cofepris avalara su aplicación.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que para iniciar la aplicación de las dosis se requieren 16 aprobaciones relacionadas con la calidad de las vacunas y cuando llegaron solo tenían ocho. Ahora ya está aprobada.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, esta vacuna se aplicará a adultos mayores de zonas rurales.

El 10 de febrero la Cofepris, autorizó el uso de emergencia de la vacuna fabricada por el laboratorio chino Sinovac.

Esto, luego de comprobar la calidad, seguridad y eficacia de esta vacuna que también ha sido aprobada en China, Turquía, Brasil y Chile.

Esta vacuna ya se aplicó en adultos mayores que viven en en el municipio de Ecatepec, Estado de México. (La historia completa aquí)

Un estudio reciente de la revista británica The Lancet "razona" que haberse infectado por coronavirus ofrece tanta protección como una sola dosis de una vacuna.

Esto signfica que muchos pacientes solo necesitarían una de las dos dosis requeridas por varios fabricantes de vacunas. De ser así, los países podrían repartir sus dosis con más eficiencia.

España, por ejemplo, aplazó seis meses la vacunación a los menores de 55 años que ya han pasado la enfermedad.

De la misma forma, el Ministerio de Salud Pública de Ecuador anunció en diciembre que aquellos que ya pasaron la infección no recibirían la vacuna de forma inicial.

A la par que evoluciona la pandemia, también lo hacen las recomendaciones sanitarias. Por ello todas estas guías varían frecuentemente.

Pero, ahora mismo, ¿es recomendable vacunarse si ya hemos pasado la infección por covid-19? (La historia completa aquí)

Parecía que nada más podría pasar, pero pasó. En las semanas pasadas, una serie de escándalos surgieron en Perú, Argentina, Ecuador y Chile. Funcionarios, familiares de funcionarios y personas con influencia se saltaron las listas de pacientes prioritarios (en la mayoría de los casos, gente mayor, personas en riesgo y trabajadores de la salud) y recibieron vacunas antes de sus turnos y a espaldas del público.

¿El trasfondo del escándalo? El abuso de autoridad como símbolo de desprecio por las necesidades de las mayorías. Quienes deben ser ejemplares ante una de las peores crisis humanitarias de los últimos cincuenta años muestran su lado más cínico. Y así han desgarrado otro poco la creencia ciudadana en las capacidades de sus dirigentes para hacer lo debido.

Las vacunaciones VIP —en las redes les llaman “Circovid”, remedando la canción “Circo Beat” de Fito Páez— refuerzan la idea bien o mal extendida de que el acceso a la función pública no es para servir sino para servirse. Es indigesto observar funcionarios que asumen su posición como un privilegio de casta que los encarama por encima del ciudadano medio. (La historia completa aquí)

En medio de escasez de pan, la isla entrará pronto en la fase final de pruebas de Soberana 02, una vacuna contra el coronavirus creada por científicos cubanos. Según los planes del gobierno, podrían inocular a toda su población y a los turistas.

La gente hace fila durante cuatro horas para comprar detergente en La Habana. Las farmacias cubanas no tienen medicamentos para el dolor. Hay escasez nacional de pan.

Y, sin embargo, el gobierno cubano dice que está al borde de un logro científico extraordinario: la producción en masa de una vacuna contra el coronavirus inventada en la isla.

Una de las cuatro vacunas desarrolladas por los científicos cubanos entrará en la fase final de pruebas este mes, un paso crucial hacia la aprobación regulatoria que, si tiene éxito, podría poner a la isla en el camino de inocular a toda su población y comenzar las exportaciones al extranjero a finales de año.

Si la vacuna resulta segura y eficaz, el gobierno cubano obtendría una importante victoria política y una oportunidad de rescatar a la nación de la ruina económica. Para un país que durante décadas ha promocionado su sofisticado sistema de salud como prueba de los beneficios del socialismo, la vacuna también ofrece una oportunidad única de relaciones públicas. (La historia completa aquí)

Algunas personas están teniendo reacciones retardadas a la primera dosis de la vacuna contra el COVID y presentan enrojecimiento, dolor, escozor e inflamación en el brazo cerca de una semana después de la inyección.

Aunque las reacciones son desagradables, parece que son inofensivas. Pero, según una carta publicada el miércoles en la revista The New England Journal of Medicine, este malestar de la piel puede confundirse con una infección. Los médicos señalaron que querían compartir la información sobre estos casos para tratar de evitar el uso innecesario de antibióticos y para mitigar las inquietudes de los pacientes a fin de que se sientan seguros de recibir sin riesgo su segunda inyección.

“Cuando comenzamos a ver esto, modificamos los folletos que se les proporcionan a los pacientes”, mencionó en una entrevista Kimberly G. Blumenthal, autora de la carta y alergóloga del Hospital General de Massachusetts. “Habíamos dicho que, al recibir la vacuna, era normal el enrojecimiento, la picazón y la inflamación. Añadimos en el texto que esto también puede comenzar de siete a diez días después de recibir la vacuna”. (La historia completa aquí)

Aún no se sabe con qué facilidad las personas vacunadas pueden propagar el virus, pero la respuesta a esa pregunta llegará pronto. Hasta entonces, los científicos instan a la precaución.

Mientras 50 millones de estadounidenses ya están inmunizados contra el coronavirus, y millones más se unen a las filas todos los días, para muchas personas la pregunta urgente es: ¿Cuándo podré tirar mi mascarilla?

Es una pregunta más complicada de lo que parece. Está relacionada con el retorno a la normalidad y plantea temas como cuán pronto los estadounidenses vacunados podrán abrazar a sus seres queridos, reunirse con amigos e ir a conciertos, centros comerciales y restaurantes sin sentirse amenazados por el coronavirus.

Ciertamente, muchos funcionarios estatales están listos. El martes, Texas revocó la orden de usar mascarillas, así como todas las restricciones a las empresas, y Misisipi rápidamente hizo lo mismo. Los gobernadores de ambos estados mencionaron la disminución de las tasas de infección y el aumento del número de ciudadanos que se vacunan.

Pero la pandemia aún no ha terminado por lo que los científicos aconsejan tener paciencia. (La historia completa)

El tema de debate: los pasaportes de vacunas, tarjetas emitidas por el gobierno o insignias para teléfonos inteligentes que indican que el portador ha sido inoculado contra el coronavirus.

La idea es permitir que las familias se reúnan, que las economías se reanuden y que cientos de millones de personas que han recibido la vacuna vuelvan a una cierta normalidad, todo ello sin propagar el virus. Algunas versiones de la documentación podrían permitir que sus portadores viajen internacionalmente. Otras autorizarían la entrada a espacios exclusivos para quienes ya se han vacunado, como gimnasios, salas de conciertos y restaurantes.

Aunque estos pasaportes todavía son una hipótesis en la mayoría de los lugares, Israel fue el primer país en poner en marcha su programa la semana pasada, al aprovechar su elevada tasa de vacunación. Varios países europeos están considerando seguir su ejemplo. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha pedido a los organismos federales que analicen las opciones. Además, algunas aerolíneas, industrias y destinos dependientes del turismo esperan exigirlas.

Dividir el mundo entre los vacunados y los no vacunados plantea cuestiones políticas y éticas de enormes proporciones. Las vacunas van a parar mayoritariamente a los países ricos y a los grupos raciales privilegiados dentro de ellos. Si se conceden derechos especiales a los vacunados y se endurecen las restricciones para los no vacunados, se corre el riesgo de aumentar las diferencias sociales que ya son peligrosas. (La historia completa aquí)