La otra cara de la moneda

Las razones por las que Merkel encierra a España, Portugal y Grecia en la jaula del euro

La disciplina en el gasto público a que obliga la pertenencia al euro ahoga poco a poco a los países del Sur de Europa. Grecia lleva cinco años de recesión, Portugal va para tres y España e Italia no levantan cabeza: viven la segunda retracción de sus economías en cuatro años. Las duras reglas que rigen la moneda única tienen una evidente inspiración alemana: máxima austeridad en el gasto público, control de la inflación y competitividad a pulso para exportar. Solo recortes, nada de medidas para expandir el crecimiento. Es un traje en el que no encajan muchos estados del Sur dada su estructura productiva, social y su mentalidad.

Por eso en estos países masacrados por la crisis crecen las voces que abogan por salir del euro y su férreo corsé para volver a ser competitivos. Y cada vez que ese discurso cobra fuerza Angela Merkel sale al paso. Se resiste como gato panza arriba a dejar salir del euro a estos estados.

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Este mismo fin de semana, la canciller alemana, en vísperas de su visita a Portugal y de la huelga general convocada para el próximo miércoles en todos esos países, volvía a cerrar la jaula. Merkel descartaba la salida de España y Portugal del euro.

"De ninguna manera. Debemos de hacer todo para que los inversores de fuera de Europa no se asusten", ha respondido en una entrevista concedida al canal estatal luso RTP a la pregunta de si sería bueno dejar salir del círculo del euro a los estados periféricos. Merkel añade que se necesita "una zona euro estable" y aboga por que Europa aborde la producción "de forma competitiva, a nivel internacional" para crear empleo. "Debemos de aprender del pasado", y garantiza que Alemania "seguirá apoyando a Portugal, España y a los otros países".

"Hacemos eso porque también es bueno para nosotros tener una Europa común", reconocía en un arranque de sinceridad la canciller. Y no le falta razón. A parte de la facilidad de vender productos a estos países con una misma moneda, Alemania y también Francia se juegan mucho financieramente en nuestros países. Los bancos alemanes y franceses, por ejemplo, tienen 770.000 millones de euros de deuda italiana y española, casi la mitad de la exposición total de la banca extranjera a Italia y España. La situación es similar, aunque con cifras menores, en Portugal y Grecia.

Además, los peligros de impago o de pérdidas acechan también a EE.UU., la principal potencia económica mundial. La preocupación del presidente de EE.UU., Barack Obama, por la crisis europea no es casualidad. La banca estadounidense tiene una exposición de casi 500.0000 millones de euros a la deuda española e italiana.

La banca quiere recuperar ese dinero y sus intereses en euros porque la vuelta de los países del Sur a sus monedas locales, que se depreciarían rápidamente respecto a la moneda única y al dólar, provocaría enormes pérdidas a los prestamistas del Norte de Europa y de Estados Unidos a la hora de cobrar lo que se les debe.

Y no podemos olvidar tampoco el trasfondo electoral.  Los alemanes acuden a las urnas dentro de un año y Merkel no tiene intención de asumir riesgos con el Sur hasta que pase la cita electoral.

@Jorcha

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