La otra cara de la moneda

La pelea por el dinero de la UE: Quién gana y quién pierde

Los países de Europa están enzarzados en la negociación del presupuesto de la Unión para el periodo 2014-2020. Malos tiempos para discutir  algo tan complejo como es repartir un dinero que escasea entre 27 miembros totalmente heterogéneos.  Encima de la mesa, un billón de euros, a razón de 145.000 millones al año, que los países ricos, los que aportan, quieren recortar y los que reciben, quieren ampliar.

Estos últimos son los  llamados "amigos de la cohesión". Enfrente, los países "amigos de un gasto mejor", que reclaman una congelación del presupuesto o incluso, como Reino Unido, una rebaja, empezando por los sueldos de los eurofuncionarios.  España está en el primer grupo, junto a países como Grecia, Portugal o los del Este.

Con la actual propuesta del presidente de la Comisión, Herman Van Rompuy,  España es uno de los países que más pierde. Dejaría de recibir alrededor de un tercio de los fondos de cohesión y un 17% menos en ayudas agrícolas. La pérdida acumulada para los próximos siete años rondará los 20.000 millones y nos convierte en aportador neto de recursos.


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La negociación empezó este jueves y continuará hoy tras constatarse las diferencias que separan a unos y otros. El Gobierno de Europa, el Consejo Europeo, intenta desbloquear el problema con una nueva propuesta que mantiene el recorte global de 80.000 millones de euros respecto al billón de euros del plan original pero mejora las ayudas agrícolas y regionales a costa de reducir la inversión en I+D e infraestructuras. Bruselas quiere  reforzar la economía, apoyar  a las Pymes, incentivar la formación y ayudar a los emprendedores con la vista puesta en el empleo a costa de reducir la inversión en equipamientos, donde ya se gastado mucho dinero, y en muchos casos sin sentido.

La propuesta pretende contentar a España, Francia y los países del este y centro, que consideraban inaceptable el plan anterior por imponer recortes excesivos a los fondos estructurales y a la política agrícola común.  Además, la Comisión ha ofrecido a España un fondo específico de 2.750 millones para compensar la pérdida de ayudas. En contraste, molestará a países como Suecia, Dinamarca u Holanda, que reclaman modernizar el presupuesto comunitario y reducir las ayudas agrícolas.

España pelea también para que las regiones denominadas en transición (las que tienen un PIB per capita de entre el 75% y el 90% de la medida de la UE) reciban el mayor dinero posible, ya que la última propuesta de Van Rompuy rebaja del 66% al 57% la ayuda mínima que recibirán con respecto al actual marco. Con la propuesta actual la única región que acabaría recibiendo fondos de cohesión sería Extremadura cuando hasta ahora eran cuatro, más otras dos en fase de abandono de esas ayudas.

De hecho entrarían en la categoría de regiones en transición Murcia, Melilla, Canarias, Castilla-La Mancha y Andalucía, que suponen casi un tercio de la población. Recibirán menos que si fueran regiones de convergencia (aquellas cuyo PIB es inferior al 75% de la media comunitaria) pero más que si fueran de las más desarrolladas.

Rajoy también se opone al tijeretazo de 100 euros en la financiación del subsidio por parado para las regiones que tienen un desempleo superior a la media comunitaria, que pasaría de 400 a 300 euros. Además, España quiere que haya una cláusula de revisión para que a mitad del periodo todas estas partidas puedan renegociarse si la crisis sigue golpeando al país. Muchos flecos abiertos para mitigar un resultado inevitable: España a partir de 2014 pasará de ser receptor de fondos netos de la Unión a pagador.

@Jorcha

Presupuestos comunitarios 2014-2020

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