La otra cara de la moneda

Iberia trata de evitar el suicidio mientras Ryanair le ‘roba’ la merienda

El conflicto por el duro ajuste de capacidad que va a aplicar Iberia, que incluye cierre de rutas y despidos masivos, se encona en una batalla que enfrenta a la matriz, el grupo británico IAG, con los sindicatos pero también con el Gobierno, que ha sacado su perfil más intervencionista y ha tomado claramente partido a favor de los representantes de los trabajadores. Se avecina un invierno caliente para Iberia, pese a que los sindicatos han pospuesto por ahora la huelga prevista para diciembre.

El equipo de Mariano Rajoy constata día a día el peligro que corre la supervivencia misma de Iberia ante el abandono de ciertos mercados clave, la grave crisis del negocio doméstico y la poca capacidad de influencia que tiene España en el nuevo grupo aéreo dados los términos de los acuerdos de fusión firmados en su día entre British Airways e Iberia.

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El valedor de los intereses de España en Iberia es Bankia, ni más ni menos, y la entidad financiera tiene suficientes problemas por sí sola como parar afrontar el de su filial. Es más, el banco ha puesto a la venta su participación del 10% en la aerolínea junto a casi toda su cartera industrial porque su objetivo es sobrevivir como banco.

Son por tanto la ministra de Fomento, Ana Pastor, y el de Industria, José Manuel Soria, los que se están enfrentando al grupo británico, que no se ha movido un ápice y mantiene la fecha del 31 de enero como plazo máximo para poner en marcha su plan, con o sin acuerdo.

Un conflicto que están aprovechando los competidores para comerse la menguante merienda de Iberia. Las aerolíneas de bajo coste, con Ryanair a la cabeza, siguen ganando mercado. Los datos acumulados en lo que va de año así lo demuestran. La aerolínea irlandesa ha transportado 27,4 millones de pasajeros, casi un 2% más que en 2011, mientras el mercado español caía en conjunto el 4,6%. Pese a las polémicas habituales en que se ve envuelta, la empresa que dirige Michael O'Leary sigue creciendo.

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De hecho, la aerolínea irlandesa suma más del doble de pasajeros que Iberia, que pese a reducir su tráfico el 14% aún mantiene su segunda plaza en el país con 14,3 millones de clientes, y que su participada Vueling, que suma 12,8 millones de usuarios hasta noviembre.

Si a la actividad de esas dos empresas se suma la de Iberia Express, la filial 'low cost' de Iberia, que registra en siete meses de vida los 2 millones de pasajeros, el grupo alcanza los 29 millones de clientes y logra salvar la cara. Sus cifras de tráfico todavía están algo por encima de las que registra Ryanair. También crecen mucho otras firmas de bajo coste, como Air Berlin, casi el 18%, el 4,2%.

El invierno caliente que se avecina y la erosión de la imagen de Iberia amenazan esa supremacía histórica de este grupo aéreo y el futuro de la marca incluso pese a que Ryanair y otras aerolíneas de bajo coste van a reducir su actividad en España por la crisis y la brutal subida de tasas aplicada por el Gobierno.

@Jorcha