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El pueblo andaluz sin paro que asombra a medio mundo

La otra cara de la moneda

Mientras el Gobierno trata de explicar a toda Europa qué está intentando hacer para reducir la enorme tasa de paro del país, la mayor de toda la Unión, la prensa extranjera ha puesto el foco en un pueblo de Andalucía -comunidad en que la tasa de desempleo supera ampliamente el 30%- donde todo el mundo tiene trabajo.

Es Marinaleda, el pueblo sevillano que vive bajo la batuta de su popular y polémico alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo desde hace 30 años. La mayoría de los habitantes de este municipio trabajan en una cooperativa agrícola (propiedad de los trabajadores) 35 horas a la semana por un sueldo aproximado de 1200 euros. Todos los trabajadores públicos cobran lo mismo en el pueblo. Desde el administrativo del Ayuntamiento hasta el que trabaja en el campo. Las decisiones sobre los temas clave, empleo, vivienda o impuestos, se toman en asamblea. Se puede acceder a una vivienda por una especie de alquiler de 15 euros al mes. Marinaleda es un pueblo distinto, tampoco hay policías ni multas.

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Sánchez Gordillo ha saltado a la fama por sus ocupaciones de tierras y latifundios -una de ellas es la que ha permitido crear la cooperativa en terrenos del Duque del Infantado- y el asalto a varios supermercados para conseguir comida para bancos de alimentos. La prensa extranjera le ha dedicado bastante tinta en los últimos años, e incluso le ha llegado a llamar el Robin Hood español. En 2009, un reportaje del prestigioso New York Times llegó a definir al pueblo como un oasis comunista.

El diario británico T'he Independent le acaba de dedicar un amplio reportaje al pueblo sevillano analizando la paradoja que supone el municipio en términos laborales y políticos. El rotativo destaca la brecha increíble que supone el 27,2% de tasa de desempleo en España y el pleno empleo en Marinaleda, y la valoración que hace de este dato su alcalde: " Me llena de esperanza y desesperación, ambos al mismo tiempo”.

Dice que el pueblo no está completamente aislado de grave desempleo del país, que es sólo una parte de la crisis financiera que sufre España. Cita los casos de jóvenes aldeanos que habían estado trabajando en la industria de la construcción, pero que se vieron obligados a regresar a Marinaleda después del descalabro del sector.

"Es cierto que formamos parte de una tradición, pero estamos haciendo algo nuevo aquí también: estamos insistiendo en que los recursos naturales deben estar al servicio de las personas, que tienen un derecho natural a la tierra y que la tierra es no es algo que se comercializa ", dice Sánchez Gordillo. “La comida no es para especular. Es un derecho humano básico”, añade.

Sánchez Gordillo cree que la profunda recesión de España es culpa del Gobierno. "Desafortunadamente, las políticas no se han dirigido hacia los problemas de la gente, sino que se dirigen hacia los problemas de los bancos", dice. "Las personas son más importantes que los bancos, sobre todo cuando los beneficios son recibidos por un puñado de banqueros que han especulado con los derechos humanos básicos. El dinero que han proporcionado no llega a la base de la pirámide social, por lo que se paralizó la economía.

Sin embargo, al igual que Robin Hood, la política de Sánchez Gordillo está fuera de la ley en muchos casos. Las ocupaciones de tierras lo están al igual que los robos de comida en los supermercados. Las voces críticas le acusan de que su sistema de producción vive de las subvenciones estatales, como el PER, y de las regionales. También le acusan de acumular deudas enormes para sostener un sistema de producción y vivienda quimérico.

El reportaje denota cierta fascinación por el fenómeno Marinaleda. El diario concluye que aunque sus métodos se discuten con frecuencia en España, Sánchez Gordillo (con algún apoyo financiero del gobierno regional) ha sido capaz de ofrecer a su pueblo tres cosas que la mayor parte de España está deseando desesperadamente: el empleo, la vivienda asequible, y una mayor participación en el gobierno local.

IDNet Noticias