Economía para todos

Diez respuestas para superar con éxito una entrevista de trabajo

A todos nos han sorprendido alguna vez durante una entrevista de trabajo. Los departamentos de Recursos Humanos tienen perfectamente estudiado cómo poner a los candidatos en un aprieto para comprobar cuál es su capacidad de reacción en momentos de estrés.

Las preguntas de los entrevistadores pueden pasar de lo laboral a lo personal, y hay motivos suficientes para salir al paso sin que se aprecie duda alguna. Una mala respuesta puede costarnos el empleo al que aspiramos.

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Por eso hemos decidido seleccionar las 10 preguntas más comunes en una entrevista de trabajo y las respuestas que te permitirán salir airoso de cualquier encerrona:

1.- "Hábleme de usted"
Un clásico para romper el hielo. Casi el 80% de las entrevistas de trabajo comienzan con esta aparentemente inocente pregunta. Pero cuidado con lo que contestas, de tu respuesta depende el devenir del resto de la entrevista.

La mayoría de los entrevistados, cuando no están preparados, tienden a liarse en un sinfín de explicaciones en las que repiten una y otra vez información sin valor alguno. Lo mejor es empezar siempre explicando los motivos por los que estás cualificado para ese puesto de trabajo.

2.- "¿Cuáles son sus puntos débiles?"
Piensa antes de hablar. Cualquier admisión de debilidad o defecto puede que te haga ganar puntos en honestidad, pero sin lugar a dudas te restará opciones a la hora de conseguir el empleo.

Puedes maquillar uno de tus puntos fuertes como debilidad diciendo, por ejemplo, "en ocasiones me exijo demasiado". Lo que debes dejar claro es que no se te ocurre ninguna razón para que no puedas desempeñar el puesto con éxito.

3. "¿Por qué quiere cambiar de empleo?"
Esta pregunta aparecerá sí o sí en la conversación. Ni se te ocurra titubear. Tienes que llevar la respuesta perfectamente preparada. Lo peor que puedes hacer es hablar mal de tu anterior empresa, jefe, compañeros de trabajo o clientes. Además, debes evitar palabras y conceptos como "choque de personalidades", "no me llevaba bien" o cualquier otra cosa que pueda poner en duda tu competencia, integridad o temperamento.

Di con sinceridad que buscas nuevos desafíos profesionales. En cuanto a por qué has dejado otros empleos anteriores, ten preparada una breve explicación de por qué te fuiste. Los mejores motivos son: más dinero, oportunidades, responsabilidad o crecimiento profesional.

4.- Los incómodos silencios
El silencio mide tu capacidad de reaccionar ante el estrés. Cuando terminamos de hablar y el entrevistador realiza una incómoda pausa más larga de lo normal, nos entran las dudas: "¿Habré dicho algo que no debía?".

Si no estás preparado para esta situación, es bastante probable que no la puedas manejar, poniendo en peligro el resultado de toda la entrevista. El nerviosismo te hará llenar el silencio con explicaciones balbuceantes para aclarar la respuesta a la pregunta causante del incómodo silencio. Error.

El tratamiento del silencio pierde todo su poder si no te dejas intimidar. Respondes con un silencio relajado por un tiempo prudencial y luego, con mucha amabilidad, preguntas: "¿Quiere que agregue algo al último punto?". No tienes que decir nada más.

5.- "¿No cree que tiene una cualificación excesiva para este puesto?"
Es un pensamiento típico en empleadores que dudan de si un candidato muy bien formado y con experiencia se marchará cuando encuentre algo mejor. Es una situación compleja, pero no insalvable.

Tienes que demostrar a tu entrevistador otra forma de ver la situación y hacer hincapié en las ventajas en lugar de las desventajas. Resaltar tu experiencia y lo que podrías aportar a la empresa desde el primer momento es uno de los mejores argumentos, acompañados de una frase al estilo de "ambos podríamos salir beneficiados de esta situación".

6.- "¿Por qué quiere trabajar en nuestra empresa?"
La pregunta-trampa por excelencia todavía sigue acabando con las posibilidades de miles de candidatos. Antes de hacer una entrevista, debes molestarte en conocer la empresa a la que pretendes entrar. Lo único que realmente quiere saber el entrevistador es que has hecho los deberes y sabes cómo es su compañía.

Las mejores fuentes para obtener información son los informes anuales, los comunicados institucionales y lo que se haya publicado en los medios.

7.- "¿Por qué lleva tanto tiempo sin trabajar?"

No te dejes intimidar por este golpe bajo y trata de dar una respuesta capaz de cambiar los términos, transformando en positivo un aspecto inicialmente negativo. No permitas que tu posible empleador crea que tienes problemas para encontrar empleo.

La mejor respuesta pasa siempre por enfatizar los factores que dejen entrever que has prolongado tu búsqueda de empleo por decisión propia, como la exigencia personal por trabajar en una empresa que sea de tu agrado o la precariedad en el empleo de un determinado sector.

8.- "¿Por qué no tiene unos ingresos más altos a esta altura de su carrera?"

A la hora de responder a esta pregunta no quieres dar la impresión errónea de que el dinero no es importante para ti, pero tienes que dar razones de peso en el caso de que tu salario esté por debajo de la media. De esta respuesta dependerá en gran medida la horquilla de cantidades entre las que se podría mover tu futura nómina.

Explica que a ti, como a todos, te interesa ganar dinero, pero que hay otros factores que son más importantes, por ejemplo, "trabajar en una empresa que me guste y a la que respete".

9.- "¿Por qué ha tenido tantos trabajos?"
Al entrevistador le ha llamado la atención el número de trabajos que has tenido hasta la fecha. Podría pensar que eres una persona inestable o de difícil integración.

Esta pregunta es la única que tendrás que contestar antes de ir a la entrevista. Revisa tu currículum y minimiza la imagen de que vas de trabajo en trabajo. Si en un mismo año tienes varias entradas, elimina las que sean menos importantes.

10.- "¿Cuánto le gustaría ganar?"
La pregunta del millón. Estamos cerca de llegar a un acuerdo y no es el momento de cometer un error. Si lo gestionas mal, puedes perder tu oferta de trabajo u obtener el puesto por mucho menos dinero del que podrías haber conseguido.

El candidato más experto jamás saca el tema del salario, deja que lo haga el entrevistador. Primero hay que venderse a uno mismo y hacer creer al empleador que sale ganando con tu contratación. Si lo logras, estará más dispuesto a invertir en su nuevo trabajador.

Después de terminar de venderte a ti mismo, llega el momento de hablar del sueldo. El secreto es saber cuánto está dispuesta a pagar la empresa. Así que cuando te pregunten sobre el salario, responde con otra pregunta: "Seguramente la empresa ya tiene establecido un baremo para este puesto. ¿Me puede decir cuál es?".

Como ya tendrás una idea previa de lo que estás dispuesto a aceptar, haz tus cálculos y acepta la oferta o realiza una contraoferta apoyándola con argumentos. Recuerda que la mayoría de los trabajadores buscan un incremento cercano al 20% cuando cambian de trabajo.

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