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Finanzas

El regalo que se esconde tras las caídas de la bolsa española

J. Chamizo – No hay mal que por bien no venga en la bolsa de valores. Sobre todo si uno está muy al tanto de los movimientos oscilantes de las cotizaciones y de las fechas de pago de los dividendos.

Los periodos de descenso en las cotizaciones se pueden aprovechar para tomar posiciones en valores que retribuyen bien al accionista y que son persistentes y estables a la hora de repartir beneficios.

Eso sí, siempre se corre el riesgo de que el valor con alta retribución siga cayendo, pero incluso si no lo hace en demasía, puede ser una opción interesante dado el nivel de rentabilidad que ofrecen algunas empresas.

De hecho, quince compañías del selectivo Ibex 35 (^IBEX) tiene una rentabilidad por dividendo superiores al 4%. Pero es que, además, el indicador cuenta con componentes en los que este ratio incluso rebasa la cota del 7%. Y es que el mercado español es uno de los más generosos en lo que a dividendos se refiere y se espera que continúe siendo así.

Interior de la Bolsa de Madrid. Foto de EFE.

Incluso la rentabilidad media global de la bolsa vuelve a superar el 4%. En concreto, alcanza ya el 4,11%. Hay que volver la vista hasta el 2014 para encontrar un rendimiento superior a esa cifra. En ese momento llegó a alcanzar el 6%.

Pero no es fácil establecer reglas o consejos genéricos para la inversión en bolsa a través de este tipo de empresas de alta remuneración. Los analistas no se ponen de acuerdo en ello. Algunos piensan que estas empresas son más estables. Las empresas que reparten dividendos son las que tienen beneficios y se pueden permitir distribuirlos. “Muchas veces se asocian a compañías con ingresos recurrentes y sectores más defensivos. En épocas de tipos bajos o de inestabilidad, los inversores pueden sentirse atraídos por empresas con buena política de distribución de dividendos”, explica en Finanzas.com Victoria Torre, responsable de Desarrollo de Contenidos, Productos y Servicios de Self Bank.

Por el contrario, en el caso del Ibex, muchas de estas firmas son de sector muy regulados por el Gobierno y, por tanto, un cambio de política oficial bien por que vire la estrategia del Ejecutivo o porque se anticipe un cambio político que pueda variar la regulación, pueden provocar duros castigos al precio en bolsa de estas empresas.

A su vez, en Avantage Fund estiman que una elevada rentabilidad no supone ninguna protección contra las minusvalías en bolsa: “Lo que ayuda en los malos momentos es que las compañías estén baratas respecto a su beneficio, que coticen con un per bajo o con unos múltiplos sobre su beneficio bruto de explotación reducidos”. Estas empresas tienen menos posibilidades de bajar porque el dinero pone en ellas el punto de mira cuando la alegría vuelve a la bolsa.

Una de las variables clave de esta ecuación diviendos/cotizaciones es la evolución de los tipos de la deuda, el gran rival de la bolsa a la hora de captar dinero. El castigo reciente a los mercados viene del incremento de los intereses de los bonos descontando una mayor inflación y una subida de los tipos oficiales más rápido de lo esperado.

Si la deuda, sobre todo la soberana, sigue al alza, competirá claramente en rendimiento con el de las grandes empresas que ofrecen elevados dividendos. De momento, sin embargo, los tipos siguen bajos y por tanto el clima es favorable a que las compañías de alto dividendo preserven sus niveles de cotización salvo sacudidas puntuales un tanto irracionales.

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