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¿Vale la pena pasar una hipoteca variable al tipo fijo?

Pasar una hipoteca del tipo variable al fijo no siempre sale a cuenta

(HelpMyCash.com) — Aunque algunos bancos han empeorado sus ofertas en las últimas semanas, las hipotecas fijas aún son muy baratas, con intereses por debajo del 2% a 30 años o del 1,50% a 20. Por ello, no es extraño que haya clientes que se planteen modificar su hipoteca variable para pasarla al tipo fijo y pagar así unas cuotas constantes para siempre. Esta operación, sin embargo, puede no salir a cuenta, así que antes de llevarla a cabo conviene tener en cuenta varios aspectos para valorar si sería conveniente o no.  

Solo para los menos tolerantes al riesgo

Lo primero a tener en cuenta es que el euríbor, que es el índice al que están ligadas la mayoría de las hipotecas variables, cotiza en negativo. De hecho, se espera que se mantenga muy bajo durante al menos los próximos cinco años. Así las cosas, pasarse al tipo fijo sería poco interesante si nos quedara poco tiempo para devolver nuestra hipoteca (unos 10 o 15 años, por ejemplo), pues probablemente pagaríamos más tanto mensualmente como a la larga.

En cambio, si aún quedara un plazo pendiente relativamente largo (unos 20 o 30 años), la cosa cambiaría. En ese caso, pasar del tipo variable al fijo podría ser una buena opción si no nos fiáramos del euríbor y prefiriéramos pagar siempre lo mismo. Quizás terminaríamos pagando más a largo plazo, pero al menos disfrutaríamos de una mayor tranquilidad.

Como el euríbor está ahora tan bajo, quizás sentimos la tentación de esperarnos a que suba para pasarnos al tipo fijo. Esa estrategia, sin embargo, no sería la más conveniente, pues los intereses fijos que nos ofrecerían para entonces serían más altos que los actuales y, en consecuencia, terminaríamos abonando unas cuotas más caras que si hiciéramos el cambio ahora.

¿Cómo se puede cambiar el interés?

Si queremos hacer ya este cambio (o nos planteamos llevarlo a cabo un poco más adelante), existen tres maneras de pasarse del tipo variable al fijo: con un pacto con el banco (novación), con un traslado de la hipoteca a otro banco (subrogación) o mediante la apertura de un préstamo hipotecario nuevo para cancelar el actual. 

De todas las operaciones, la novación suele costar menos, pues a diferencia de lo que ocurre con la subrogación (la siguiente más barata), generalmente no nos pedirán que tasemos de nuevo la vivienda si solo nos queremos pasar al tipo fijo. Hay que decir, eso sí, que el banco no está obligado a aceptar un cambio de condiciones. La apertura de una nueva hipoteca sería la más cara, principalmente por los gastos asociados a la cancelación del actual crédito hipotecario. En principio, si nuestro perfil es bueno, no deberíamos tener problemas para llevar a cabo alguna de estas operaciones, pues a las entidades les interesan más los tipos fijos (les dan más beneficios a corto plazo). 

Para terminar, cabe destacar que la ley hipotecaria de 2019 incentiva el paso del tipo variable al fijo. Así, si lo hacemos a través de una novación o de una subrogación, nos podrán cobrar una comisión máxima del 0,15% sobre el capital pendiente, que solo podrá aplicarse si la hipoteca tiene menos de tres años de vida. Esta medida se aplica también sobre los préstamos hipotecarios firmados antes de la entrada en vigor de esta nueva normativa. 

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