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Una joven consigue un trabajo digno tras pasar días repartiendo su currículum en la calle

En 2015, cualquiera que esté buscando trabajo y necesite ayuda recibirá el mismo consejo: “búscalo en Internet”. Y lo más probable es que esa persona se abra un perfil en páginas como InfoJobs, Monster o LinkedIN y empiece a optar a las diversas ofertas que encuentre. Pero aunque parezca mentira en este mundo digitalizado en el que vivimos, quizás esa no sea la mejor estrategia. Quizás hay que buscar otro tipo de maneras de darse a conocer. Y si no, que se lo digan a una joven estadounidense que ha conseguido trabajo… repartiendo su currículum por la calle.

Carrie Kemeling, de 28 años de edad, se puso en una esquina de una calle de Buffalo (Nueva York, Estados Unidos) a gritar que quería un empleo en vez de llamar a la puerta de una oficina o quedarse en casa mandándo correos electrónicos preguntando por vacantes.

Carrie Kemeling
Carrie Kemeling



Pertrechada con un cartel enorme en el que se podía leer “No soy una sintecho, ¡pero tengo mucha hambre de éxito!” mientras repartía su vida laboral entre aquellos que se interesaban por ella.

Tres días antes de echarse a la calle, Kemeling era la representante de ventas de una empresa de joyería. Tras ser despedida, la joven se prometió a sí misma que iba a conseguir un trabajo o más pronto posible. Como explica a la web today.com, “No quería sentarme en casa y dedicarme a cobrar el paro. Esa no soy yo. Me dije a mí misma “¿Sabes qué? Puedo trabajar de cualquier cosa. Puedo hacer lo que sea””.

Kemeling, que no tiene carrera universitaria, pensó que siguiendo su estrategia conseguiría algún tipo de trabajo temporal o a tiempo parcial. Pero diez días después de su acción, una empresa llamada Stampede Global contactó con ella para decirle que estaban interesados en ella. Y el trabajo tenía muy buena pinta: se trataba de una firma que se dedica al mundo audiovisual y que diseña drones especializados en la grabación de vídeo.

Al parecer, un ejecutivo de la empresa había oído que había una chica en la calle repartiendo su currículum y le llamó la atención, así que mandó a un subordinado a por uno de ellos. Tras leerlo, concertó una entrevista con Carrie. Tras conocerla, le ofreció un puesto a tiempo completo.

Su primer día de trabajo fue el pasado martes. “Esta no es la compañía que solo me va a pagar un salario, es una empresa que me va a hacer crecer. Además me han ofrecido seguro médico y ayuda económica para formarme. No tuve la oportunidad de ir a la universidad, así que es la cosa más increíble que me podía haber pasado”, explica entre lágrimas.

Sobre su experiencia en la calle, asegura que “varias personas se acercaban y me ofrecían dinero, pero yo siempre lo rechazaba. Solo quería un trabajo”. Y también revela que no sintió ningún tipo de vergüenza: “no soy del tipo de persona que se pone roja ni nerviosa. Amo el karaoke y ponerme delante de un público”.

Por último, Carrie desprecia el instrumento que ha servido para conseguir tan buen trabajo: “Los currículums son algo horrible, son impersonales. Solo son un trozo de papel. El mío es espantoso. Pero si hablas directamente conmigo, verás de donde vengo y cómo soy. Y eso ofrece un nível diferente”. A ella le ha servido, desde luego.

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