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Trump castiga a Francia por medidas precipitadas: L. Bershidsky

Leonid Bershidski

(Bloomberg) -- Los aranceles punitivos sobre productos franceses que ha propuesto la Oficina del representante Comercial de Estados Unidos son una respuesta desproporcionada al impuesto francés sobre los servicios digitales. Sin embargo, es el castigo que recibe el presidente francés, Emmanuel Macron, tras su impaciencia por convertirse en el primer país en gravar a plataformas de Internet multinacionales sin esperar a que organizaciones internacionales coincidan en una solución coordinada.

Los aranceles propuestos de hasta 100%, que probablemente serán impuestos en algún momento el próximo año, abarcan quesos y demás productos lácteos franceses, vino espumoso, cosméticos, bolsos y porcelana cuyo valor comercial combinado es de US$2.400 millones. Aunque las importaciones caigan de manera significativa en respuesta a la estricta medida, el Gobierno de EE.UU. probablemente recaudará más a partir de los aranceles que el ingreso proyectado de Francia por impuesto digital que oscila entre 400 millones de euros (US$443) y 500 millones de euros este año.

La justificación de la represalia estadounidense es que el impuesto francés está dirigido de manera desproporcionada a empresas estadounidenses. El gravamen de 3% sobre los ingresos se impone a empresas con un ingreso global de 750 millones de euros, de los cuales 25 millones de euros en ventas en línea provienen de Francia, si proporcionan publicidad digital dirigida o servicios de intermediación. Aparentemente, el tema no tiene que ver con geografía, pero el ministro de Hacienda francés, Bruno Le Maire, se ha referido repetidamente al mismo como "impuesto GAFA", abreviatura de Google, Apple Inc., Facebook Inc. y Amazon.com Inc.

En comparación con una propuesta fallida de la Comisión Europea sobre un impuesto digital en toda la UE, la versión francesa parece hecha a la medida para excluir a empresas francesas. Por ejemplo, la versión de la UE establecía umbrales de ingresos totales, que habrían sometido al grupo publicitario francés Publicis Groupe SA y al minorista Carrefour SA al impuesto sugerido. Según el acuerdo francés, los umbrales solo se refieren a los ingresos de la intermediación digital y los anuncios dirigidos, eximiendo a estos grandes actores franceses. Además, los pagos digitales de impuestos se pueden compensar con el impuesto corporativo francés, favoreciendo así a empresas domiciliadas en Francia.

Estos argumentos de EE.UU. tienen cierto sentido. Sin embargo, Francia no solo espera recaudar el impuesto de empresas estadounidenses. Según el representante de Comercio de EE.UU., Alibaba Group Holding Ltd., de China, Axel Springer SE, Zalando SE, de Alemania, Rakuten Inc. en Japón y la propia Criteo SA de Francia se encuentran entre las 27 compañías afectadas por el impuesto. Claro, casi dos tercios de las empresas afectadas son estadounidenses, pero la presencia de multinacionales europeas y asiáticas en la lista hace que la respuesta propuesta por EE.UU. sea aún más desproporcionada de lo que hubiera sido si Francia solo hubiera atacado a gigantes de Internet de EE.UU.

Es injusto, pero Francia se lo buscó.

En diciembre de 2018, Francia acordó con Alemania un plan para el impuesto digital: esperar a que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos encontrara una solución multilateral al problema de incumplimiento de las plataformas de Internet sobre el pago de impuestos allí donde ganan ingresos. Entretanto, la declaración franco-alemana conjunta instó a la UE a acordar su propia directiva fiscal digital que entraría en vigencia en 2021 si no se contaba con una solución aprobada por la OCDE.

Pero cuando la UE no pudo hacerlo debido a objeciones de Irlanda, Dinamarca, Suecia y Finlandia, Francia decidió actuar unilateralmente, prometiendo cambiar su ley fiscal digital si en algún momento la OCDE llegaba a una solución. Tenía tanta prisa por ser el primero en Europa en imponer un impuesto digital que hizo que el gravamen, aprobado en julio, fuera retroactivo hasta enero, otro punto irritante para EE.UU.

La prisa fue innecesaria. La OCDE espera presentar una versión final de su propuesta para enero de 2020. Está claramente en la recta final del desarrollo; la versión publicada en octubre está bajo consulta pública. Incluso si EE.UU. la rechaza, como Le Maire sospecha que podría suceder, es probable que haya impulso suficiente para que la UE acuerde una solución común. La principal diferencia del enfoque de la OCDE con respecto a la práctica actual en Francia es que gravaría las ganancias en lugar de los ingresos, creando reglas para distribuir las ganancias imponibles entre los países donde se obtienen. Ese es un enfoque mucho menos controvertido que el que ha adoptado Francia.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, dice que no corresponde a Francia gravar a empresas estadounidenses; pero con la solución de la OCDE, EE.UU. también podrá gravar a multinacionales europeas, como la plataforma de retargeting publicitario Criteo.

El representante de Comercio de EE.UU. ha señalado numerosas deficiencias del impuesto digital francés. Quizás lo más desconcertante es que los servicios que parecen idénticos al consumidor pagan impuestos diferentes. Por ejemplo, Amazon tiene que pagar el impuesto sobre la venta de una pequeña empresa que utiliza su plataforma, pero no sobre la venta de su propia mercancía. Uber está sujeto a impuestos como intermediario digital, pero una empresa de taxis con su propia aplicación no. Cuando se apresura una legislación, a menudo termina desafiando la lógica. El proceso prudente y prolongado de la OCDE está destinado a llegar a un resultado que no será fácil para cualquiera.

Dado que la espera de este resultado ya casi termina, tiene poco sentido que países individuales como Austria, Italia, España, Eslovaquia y varias naciones fuera de Europa presenten sus propias soluciones. Además, corren menos riesgos que Francia con EE.UU. Macron simplemente quería ser el primero en sacar el cuello. Le Maire dijo el martes que la UE tomaría represalias frente a cualquier "nueva sanción de Estados Unidos", pero es difícil esperar una respuesta tan coordinada cuando la medida unilateral de Francia está en cuestionamiento.

Hay poca duda de que los gigantes de Internet, con sede en EE.UU. y otros lugares, eventualmente serán gravados en todo el mundo, no solo donde se encuentran sus sedes principales. Algunos políticos pueden sentir que no está sucediendo lo suficientemente rápido, pero precipitarse solo crea tensión innecesaria y perjudica a inocentes como fabricantes franceses de quesos finos y champán. Francia agradecerá a la OCDE por la oportunidad de retirarse de su medida anticipada cuando la propuesta de impuestos de la organización esté lista el próximo año, con suerte antes de que los aranceles estadounidenses pasen factura.

Nota Original:Trump Punishes France for Jumping the Gun: Leonid Bershidsky

Para contactar al editor responsable de la traducción de esta nota: Carlos Manuel Rodriguez, carlosmr@bloomberg.net

Reportero en la nota original: Leonid Bershidski en Moscow, lbershidsky@bloomberg.net

Editor responsable de la nota original: Melissa Pozsgay, mpozsgay@bloomberg.net

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