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Trucos para ahorrar al cambiar divisas si viajo al extranjero

Trucos para pagar menos al cambiar divisas

Desde finales de enero, las búsquedas en Google relacionadas con los viajes de verano empiezan a aumentar. Viajar a Tailandia, Cuba, Marruecos, China o Nueva York son las consultas más populares entre los españoles por estas fechas en el buscador más utilizado de Internet, según datos de Google Trends. 

¿Qué similitud guardan estos destinos? Parece ser que los españoles tienen cierta predilección por los viajes de larga distancia y es que todas las destinaciones son países ubicados fuera de la zona euro

Al elegir cualquier destino que utilice otra moneda, puede asaltarnos la duda: ¿dónde cambio euros por la divisa del país? ¿En mi entidad bancaria, en una casa de cambio o a través de un cajero? Los siguientes consejos pueden ahorrarnos un buen pellizco al convertir divisas.

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1. Revisa el tipo de cambio oficial

Conocer el cambio real de la moneda que nos interesa nos permitirá saber cuáles son los sobrecostes al intercambiar divisas, ya sea en el banco, en una casa de cambio o al pagar o retirar con tarjeta. Mediante portales como XE o directamente desde el conversor de divisas de Google, podremos saber el equivalente de la cantidad que queremos cambiar en la divisa del país de destino. 

Sin embargo, es interesante destacar que conseguir cambiar divisas al tipo de cambio oficial es difícil, por no decir imposible, pero sí podemos llegar a encontrar opciones que nos ofrezcan el tipo más cercano y ahorrar en costes adicionales.

2. Desconfía de las ofertas ‘sin comisiones’

En la web de nuestro banco o en las casas de cambio, encontraremos ofertas en las que “no nos cobrarán comisiones al cambiar divisas”. Esto no siempre va a ser cierto, más bien nunca. Al menos no de manera transparente. 

Lo que suelen hacer es engordar el tipo de cambio para obtener ganancias en la operación de cambio de moneda. 

3. Si puedes, paga con tarjeta

Si el país que vamos a visitar nos permite pagar la mayor parte de nuestras compras con tarjeta, se recomienda hacerlo de esta forma, puesto que según la tarjeta con la que viajemos, puede salirnos muy rentable. De hecho, pagar con tarjeta es la única forma de cambiar divisas sin pagar comisiones y con un tipo de cambio cercano al real, ya que si acudimos a un banco o a una casa de cambio, siempre tendremos que asumir algún gasto, aunque se promocionen como “sin comisiones”.

Por ejemplo, las tarjetas de Abanca, N26, Revolut, Bnext o bnc10, nos ofrecen tipos de cambio competitivos (el de Visa, el de Mastercard o el interbancario) y, además, no nos cobran tasas adicionales al pagar en otra divisa. Bancos como Santander, CaixaBank o BBVA aplican una tarifa de entre el 3% y el 5% sobre cada pago con tarjeta en moneda diferente al euro.

Eso sí, debemos llevar algo de dinero en efectivo por si queremos comprar souvenirs o en un restaurante o comercio nos falla la tarjeta.

4. Retira efectivo con tu plástico

Esta forma de conseguir divisa extranjera es la más barata, siempre y cuando escojamos la tarjeta correcta. Las opciones mencionadas en el consejo anterior, además de no aplicar tarifas adicionales al cambiar divisa, no nos van a cobrar prácticamente comisiones por retirar en cajeros ubicados en el extranjero. 

De hecho, la única de las anteriores que cobra algo es N26, que nos aplica solo un 1,70% sobre el importe de la retirada. La mayoría de los bancos suelen cobrar entre un 4 y un 4,5% sobre la cantidad que hemos extraído del cajero, además del porcentaje por cambio de moneda. 

5. Banco o casa de cambio como última opción

Comprar billetes en nuestro banco es una de las opciones más caras para cambiar divisa, junto con las casas de cambio. Si decidimos obtener divisas antes de embarcarnos en nuestro viaje, debemos saber que las grandes entidades bancarias aplican una comisión de entre el 1 y el 3% con un mínimo de entre 6 y 30 euros, además de un tipo de cambio con sobreprecio. 

Por su lado, las casas de cambio que encontraremos en nuestro destino a menudo anuncian ofertas en las que aseguran no cobrar costes, pero pueden aplicar tipos de cambio inflados en más del 15%, dependiendo de su ubicación. Las de los aeropuertos o las que se ubican en las zonas turísticas de las grandes ciudades son las más caras. 

Ahora bien, si lo que queremos es ahorrar, estas opciones no son para nada recomendables, aunque si lo que buscamos es comodidad, pueden convertirse en una opción a considerar.