Mercados españoles cerrados

Surgen denuncias contra Zara en las etiquetas de su ropa en Turquía

En un inusual modo de protesta, trabajadores dedicados a la confección de ropa para la marca de moda Zara en la ciudad de Estambul tomaron la decisión de hacer saber sus quejas contra el trato que reciben indirectamente de la compañía perteneciente al grupo español Inditex (ITX.MC).

Agobiados por tres meses que llevan sin cobrar sus sueldos, pero sobre todo por el injusto trato laboral que reciben, los empleados han colocado unas especies de etiquetas en cada prenda en las que denuncian haber sido contratados por la empresa manufacturera Bravo Tekstil, que cerró de golpe sin advertencia previa.

Tienda de Zara en Estambul, Turquía.  neighbourhood. (AP Photo/Lefteris Pitarakis, File)

“Yo hice este producto que vas a adquirir -dice la etiqueta denunciante-, pero no me pagaron por ello”.

La idea de los trabajadores afectados es que, al llegar la prenda a las manos de los consumidores, el texto genere un estado de opinión que, con la ayuda muy efectiva de las redes sociales, ayude a destrabar esta situación y a señalar a los responsables directos.

Según varios testimonios, no son pocos los consumidores que han accedido a las tiendas donde se expenden los productos de la marca Zara y se han topado con el mensaje de protesta contra esta explotación laboral.

Además de los salarios adeudados, el contratante les debería a sus empleados los respectivos finiquitos, así como una disculpa por la demora. Sin embargo, no hay muchos indicios de que estos pueda ocurrir de manera inmediata.

Bravo Tekstil también produciría artículos de vestir para las marcas Mango y Next.

Mano de obra barata

Turquía es un país que se caracteriza tanto por las ventajas fiscales que su administración les concede a los inversores, como por los magros salarios con los que se les retribuye a los trabajadores.

De ello dan cuenta las deslocalizaciones que algunas empresas europeas han realizado en los últimos años hacia ese territorio, en teoría gracias a la cercanía geográfica, pero sobre todo por unas ventajas comerciales que casi siempre van en detrimento de la calidad de vida del empleado.

Y de este fenómeno, Zara no está ajena.

Ya este mismo año, la marca del grupo Inditex, cuyo 59% es controlado por el millonario español Amancio Ortega, tuvo de desembolsar nada menos que 1,3 millones de euros (1,5 millones de dólares) tras una demanda en Brasil por trabajo esclavo.

Previo a eso, un informe del Centre for Research on Multinational Corporations hizo público cifras que aseguraban que niñas y adolescentes de la India solían laborar sin contrato por más de 72 horas a la semana y con un salario de menos de un dólar al día.

Además de Inditex, otras compañías estaban al tanto de esta situación: Timberland, Primark, H&M, Marks&Spencer, Diesel, Gap, Tommy Hilfiger, C&A, Cortefiel y El Corte Inglés.

Reacción de Zara

En el caso de Turquía, se ha sabido que Zara sí le había pagado a la fábrica en Estambul, pero que ese dinero no llegó a los bolsillos de los trabajadores.

Una petición en Change.org ha sido abierta para lograr un cambio en este patrón laboral.

Según un reporte de CNBC, Inditex ha establecido un fondo para recaudar dinero “para los trabajadores afectados por la desaparición fraudulenta del propietario de la fábrica Bravo”, como lo expresa una declaración de la empresa.

“Inditex ha cumplido todas sus obligaciones contractuales con Bravo Textil y actualmente está trabajando en una propuesta con el afiliado local de IndustriALL, para establecer un fondo para los trabajadores afectados por la desaparición fraudulenta del propietario de la fábrica Bravo”, abundó el texto.

“Nos comprometemos a encontrar una solución rápida para todos los afectados”, concluyó.

Con una capitalización bursátil de 113 mil millones de euros, Inditex es uno de los minoristas de moda más grandes del mundo, con 7,405 tiendas y unos 162,450 trabajadores.