Sorolla, un artista que no para de crecer

Hace 150 años nacía Joaquín Sorolla y Bastida, el pintor del mar y la luz, un artista cuyo reconocimiento no ha dejado de crecer con los años, al igual que el precio de sus cuadros. El último subastado, "Pescadores valencianos", casi llegó a los seis millones de dólares.

El pasado noviembre "Pescadores valencianos", uno de los primeros óleos que Joaquín Sorolla Bastida pintó en el exterior, fue vendido por 5,93 millones de dólares, batiendo su anterior récord de cotización en dólares, cuando "La hora del baño" fue vendida en 2003 por más de cuatro millones.

Con esta buena forma física revalorizada, el artista valenciano formado en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal, cumple el 150 aniversario de su nacimiento con una obra que no ha perdido un ápice de importancia desde que consiguiera su primer éxito internacional con "La vuelta de la pesca".

A principios del siglo XX, Sorolla expuso en varias ciudades europeas y estadounidenses de forma individual, convirtiéndose en un nombre de referencia para la pintura y, junto a otros artistas como Federico de Madrazo, Eduardo Rosales, Mariano Fortuny o Aureliano de Beruete, representó el realismo de la vida de los pescadores y los granjeros que empujó al arte español al umbral de la modernidad.

La venta de "Pescadores valencianos" no supone otra cosa más que un reconocimiento a este pintor que cuenta actualmente con su propia pinacoteca en la capital madrileña, situada en la calle General Martínez Campos, 37 e inaugurada en 1932 por expreso deseo de su viuda, Clotilde García del Castillo.

Fue ella quien, al redactar su testamento, donó todos sus bienes al Estado español para fundar un museo en memoria de su marido, que contó con un primer director de lujo: su propio hijo.

El museo Sorolla contiene el conjunto más importante de sus pinturas y otras colecciones de objetos personales, pero, sin embargo, no es el único que guarda entre sus paredes los óleos que nacieron del pincel del valenciano.

SU LEGADO POR EL MUNDO.

Así, este artista, nacido el 27 de febrero de 1863, estuvo vinculado a varios países europeos, donde entró en contacto con el naturalismo para después instalarse en la ciudad italiana de Asís y comenzar a representar escenas de ambiente valenciano bajo la influencia de José Benlliure y Gil.

Ya en 1911 sería cuando Sorolla firmaría un contrato con la Hispanic Society de Nueva York por el que se comprometió a hacer una gran decoración sobre "Las provincias de España".

Precisamente, esa misma ciudad fue la elegida el pasado diciembre para albergar una exposición en la que Sorolla participaba junto a otros grandes maestros del Museo del Prado como El Greco, Velázquez, Ribera o Goya, que viajaron por primera vez a Estados Unidos para formar parte de la exposición "Retrato de España. Obras maestras del Prado" en el Museum of Fine Arts de Houston.

Esta muestra de su internacionalización como figura del arte español también ha valido para que su obra recalara en noviembre en el estado mexicano de Veracruz como parte de la muestra "Prodigios de la luz", que incluyó a otros autores hispanos como Hermenegildo Anglada Camarasa, Santiago Rusiñol, Gonzalo Bilbao o Ignacio Zuloaga, todos ellos representantes de la pintura española de fines del siglo XIX y principios del XX.

Allí llegaron 16 cuadros de Sorolla, entre los que destacaban reconocidas pinturas como "Niño comiendo sandía" o "Elena entre rosas", procedentes de un intercambio con el Museo de Bellas Artes de La Habana (Cuba) y que se centraron en la evolución de su producción desde el año 1887 hasta 1920, tres años antes de su muerte en Cercedilla (Madrid), el 10 de agosto de 1923.

Su revaloración ha sido una constante desde su fallecimiento. Y con esas premisas, el Museo del Prado de Madrid, una de las pinacotecas que cuenta con algunas de sus obras, decidió el pasado 2009 dedicar una auténtica exposición antológica dedicada a su arte.

Un total de 102 lienzos colgaron en sus paredes, y su pintura superó la friolera de 460.000 asistentes que disfrutaron del pincel de uno de los artistas españoles más reconocidos por todo el mundo.

Es por ello que, sea como fuere, este artista que en 2013 soplaría sus 150 velas, todavía sigue siendo un poder emergente no sólo por su revalorización en subastas, sino por haberse convertido en una figura de la pintura que supo mirar la realidad de su país.

Eduardo Bielsa.

EFE-REPORTAJES.

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