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Cómo un software espía frustró la fuga de una princesa árabe que quería escapar de su padre

·6 min de lectura
La princesa Latifa bin Mohammad al Maktum, en una imagen de 2018
La princesa Latifa bin Mohammad al Maktum, en una imagen de 2018

WASHINGTON.- La princesa sabía perfectamente lo que hacía su padre con las mujeres que intentaban escapar, así que había tomado la precaución de dejar olvidado el teléfono en el baño del bar.

Muy temprano esa mañana, se escondió en el baúl de un Audi Q7 negro, y de ahí saltó a un Jeep Wrangler, mientras su equipo de escape se trasladaba a toda velocidad desde los relucientes rascacielos de Dubai hacia las embravecidas olas del mar Arábigo. En una playa de la cercana Omán se subieron a un gomón y después, a casi 30 kilómetros de la costa, cambiaron por motos de agua. Para el amanecer de ese día ya habían llegado al yate que los esperaba, el Nostromo, y de ahí navegaron hacia las costas de Sri Lanka.

La princesa Latifa bint Mohammed bin Rashid al-Maktoum, la hija de 32 años del temible gobernante de Dubai, creyó estar más cerca que nunca de obtener asilo político en Estados Unidos y verdadera libertad por primea vez en su vida, según relatan los integrantes de su equipo de escape.

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Pero hubo un factor que no pudo prever: el software de tecnovigilancia Pegasus, que era usado por su padre para hackear y rastrear secretamente el teléfono de quien quisiera. Los datos que ahora se filtraron muestran que ocho días después de su escape, cuando el comando armado tomó por asalto el yate, los agentes del gobierno dubaití habían ingresado el número de celular de los amigos y aliados más cercanos de la princesa en la lista de los blancos de la vigilancia de Pegasus.

“Mátenme acá mismo. ¡Antes eso que volver!”, gritaba Latifa mientras los soldados la bajaban a la rastra del barco, a unos 50 kilómetros de la costa, según el documento de una investigación del Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales. A partir de ese momento, el rastro de Latifa se pierde.

La princesa Latifa en un shopping con amigas
La princesa Latifa en un shopping con amigas


La princesa Latifa en un shopping con amigas

Corría 2018, y el fallido escape de Latifa de su padre -el jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum, que concentra en su persona los cargos de primer ministro, vicepresidente y ministro de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos- causó indignación y fue la punta del ovillo de un inquietante misterio: con todas las precauciones que tomó, ¿cómo pudieron encontrar a la princesa?

La nueva investigación del diario The Washington Post y de un consorcio de medios internacionales brinda algunas pistas cruciales: esos números figuran en una lista de teléfonos que eran blanco de la vigilancia del sistema Pegasus, el programa de hackeo desarrollado por el NSO Group, una empresa israelí líder en tecnovigilancia.

Mohamed bin Rashid Al Maktum, emir de Dubai, primer ministro y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos.
Mohamed bin Rashid Al Maktum, emir de Dubai, primer ministro y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos.


Mohammed bin Rashid al-Maktoum, emir de Dubai, primer ministro y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos

Los números de teléfono de Latifa y sus amigos fueron agregados a la lista en las horas y días que siguieron a su desaparición, en febrero de 2018, según revela la investigación. Y según la evidencia descubierta por el grupo de investigaciones Citizen Lab, se sabe que por entonces los Emiratos Árabes Unidos eran clientes de NSO.

Se desconoce que rol tuvo en definitiva ese software en la captura de la princesa. Esos teléfonos nunca estuvieron disponibles para ser peritados, y en la lista no figura quién los incluyó ni cuántos números fueron espiados. En numerosas declaraciones y comunicados, la empresa NSO ha negado que la lista tenga exclusivamente un propósito de vigilancia.

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“No es una lista de objetivos o potenciales objetivos de los clientes de NSO, y la insistencia en vincular a las personas de esa lista con potenciales objetivos de vigilancia es falsa y llama al error”, dijo el martes en su descargo el NSO Group a través de un comunicado.

Pero cuando el Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional analizó datos de 67 teléfonos cuyos números figuraban en la lista en busca de evidencia forense del sistema de tecnovigilancia Pegasus, 37 de ellos contenían rastros dejados por ese software, incluidos 23 que habían sido infiltrados con éxito, mientras que los otros 14 mostraban rastros de intento de ciberataque.

Opciones de búsqueda

Los perseguidores de Latifa tenían muchas opciones para buscarla e interceptarla, y algunos seguidores de la princesa sugieren que los tripulantes del Nostromo cometieron errores tácticos, como enviar mensajes online mientras los buscaban, lo que también podría haber revelado su locación.

Pero los registros muestran que esos números de teléfono fueron agregados a la lista en momentos claves de la persecución, y subrayan los abusos que hace posible Pegasus, un sistema que según la empresa NSO “ayuda a los gobiernos a proteger a los inocentes del terrorismo y el delito”. Ese software no solo permite rastrear la posición exacta del teléfono hackeado y leer sus mensajes: también permite encender la cámara y el micrófono para que transmitan en vivo por streaming al dispositivo de los espías.

Las autoridades de Dubai y los Emiratos Árabes Unidos, estrecho aliado de Estados Unidos, se han negado a hacer comentarios argumentando que se trata de asunto familiares privados. El jeque ha dicho que el abordaje del Nostromo fue para rescatar a su hija de secuestradores que pedían rescate, pero antes de escapar Latifa dejó grabado un video donde explica que decidió huir tras años de opresión y abuso.

“Ahí no hay justicia, no les importa. Y menos si sos mujer, porque tu vida es descartable”, dice Latifa en el video. “Lo único que le importa a mi padre es su reputación, y es capaz de matar para resguardarla… Hasta ha quemado casas para esconder la evidencia.”

Este mes, al conocerse la investigación conjunta de los medios europeos y norteamericanos, los abogados personales del jeque en el Reino Unido y Alemania enviaron cartas negando la participación de su cliente en cualquier intento de hackeo. Previamente, los funcionarios dubaitíes habían manifestado su “profunda tristeza por las continuas especulaciones de los medios” y aseguraron que Latifa “se encuentra salvo y al cuidado amoroso de su familia”.

Latifa no fue ni la primera ni la última en intentar huir de la familia. En el verano de 2000, Shamsa -hermana mayor y figura materna para Latifa-, escapó del jeque durante unas vacaciones que pasaban en familia en el Reino Unido. Vivió durante semanas como una fugitiva, pernoctando en pensiones de Londres y enfrentando la soledad con llamados a sus amigos en Dubái, según cuenta la propia Latifa en el video y de acuerdo con el fallo del Superior Tribunal inglés del año pasado.

Poco después, Shamsa fue abducida de las calles de la ciudad de Cambridge, despachada en helicóptero a Francia y de ahí en avión privado de vuelta a Dubai, según el tribunal inglés. En el video, Latifa también dice que el teléfono de uno de los amigos de Shamsa había sido intervenido, y que así fue como su padre la encontró.

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide

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