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¿Qué significa “ser un adicto al sexo”?

Melissa Bykofsky

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Puede que la adicción al sexo no esté oficialmente reconocida por la “Biblia psiquiátrica”, pero las personas que la padecen dicen que es completamente real. (Foto: Flickr/Jean Koulev)

Parece que la adicción al sexo ocupa todos los titulares cuando una figura pública es descubierta por una infidelidad. Tiger Woods: adicto al sexo. Anthony Weiner: adicto al sexo. Charlie Sheen: adicto al sexo. A menudo no está claro si sus confesiones son verdaderas o simplemente una excusa para justificar su engaño. Pero para los aproximadamente 12 millones de americanos que dicen sufrir esta adicción y para los psicólogos que los tratan, es un trastorno mental grave.

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“La adicción al sexo es una conducta compulsiva que va desde ver pornografía hasta mantener una actividad sexual para evadirse o escapar de la realidad”, afirmó a Yahoo Health, la Dra. Stacy Seikel, Directora Médica de los Servicios de Recuperación Integrada del RiverMend Health en Atlanta.

Puede que parezca una adicción segura, incluso divertida, sobre todo si la comparamos con otras compulsiones — como el abuso del alcohol y las drogas — que pueden causar la hospitalización, e incluso la muerte. Pero la adicción al sexo es una dolencia constante que no tiene como objetivo alcanzar necesariamente el placer o el bienestar que la mayoría esperan de una experiencia sexual. “Dejar la adicción puede causar ansiedad, insomnio, una baja concentración, depresión, irritabilidad, cambios de humor y aislamiento”, indica Seikel. “La persona está buscando un sentimiento o una sensación que no puede satisfacer”.

Por tanto, ¿quiénes son adictos al sexo? Aunque muchas veces pensamos que la adicción al sexo es el resultado de un trauma sexual, o algo que afecta a los repulsivos hombres mayores que ven porno en los sótanos oscuros, en realidad, la adicción al sexo puede afectar a cualquiera. Seikel añade que la adicción al cibersexo está aumentando rápidamente en las mujeres.

Es el caso por ejemplo de Take Erica Garza. “Siempre he sabido que tenía un problema con el sexo y la masturbación, incluso desde el mismo comienzo de mi exploración sexual cuando empecé a tener mis primeros orgasmos con 12 años”, cuenta a Yahoo Health, Garza, ensayista y escritora profesional que ha luchado contra la adicción. “Admití abiertamente que tenía una adicción y que necesitaba ayuda casi alcanzando los treinta, cuando conocí a mi marido”.

La adicción de Garza empezó con la masturbación, lo que la ayudaba a escapar de sus emociones. Ella señala: “Crecí en una familia católica, y nunca escuché a otras chicas hablar sobre la masturbación. Por tanto, inmediatamente asocié mi excitación sexual como algo vergonzoso. Luego, descubrí el porno, y mi tendencia a practicar ambos hábitos se volvió más intensa e inminente, al tiempo que mi vergüenza se hizo más grande y más fuerte. Creo que dichos pensamientos, fueron la causa que convirtió mis hábitos sexuales en una adicción durante años”.

Garza explica que, antes de su matrimonio, adoptó una conducta destructiva, y ésta se mostraba en sus relaciones. Esto no es raro entre los adictos al sexo: Según Seikel, la infidelidad, la falta de intimidad, varias parejas sexuales al azar, sexo no seguro y la masturbación compulsiva son características comunes.

La Asociación Americana de Psiquiatría reconoció por primera vez la adicción al sexo en 1987 en la tercera edición del Manual Estadístico y Diagnóstico de Enfermedades Mentales (DSM-III). Según la definición de este manual, la adicción al sexo es un trastorno mental — denominado clínicamente trastorno de hipersexualidad. Es la alteración de un patrón de conquistas sexuales con personas que sólo son utilizadas como objetos. La adicción sexual fue eliminada de la actualización de este manual en 1994 y se volvió a introducir en 2013 como una enfermedad que requiere más investigación — aunque no se considera un diagnóstico oficial.

El hecho de que haya médicos, psicólogos e investigadores que no ven la adicción al sexo como un trastorno diagnosticable, sino más bien como un concepto basado en el miedo al sexo, abre las puertas al debate. “Las personas con la libido alta, que interiorizan los problemas y los conflictos de relación sobre el sexo, con orientaciones LGBTQ y que copian habilidades que emplean para el manejo del estrés, a menudo son etiquetados como adictos al sexo”, afirma David Ley, un psicólogo clínico en Albuquerque y autor de El Mito de la Adicción al Sexo. “Esto es inadecuado, estigmatizante y vergonzoso”.

Por otro lado, Garza cree que no es bueno que las personas piensen que no tienen una adicción, o que sus síntomas no son los mismos que aquellos que presentan un trastorno diagnosticable. Ella añade, “puedo escuchar a alguien hablar de su adicción al sexo, al alcohol o a las drogas, y aunque la ‘elección de la droga’ es diferente para cada persona, otras muchas cosas como el aislamiento y el sentimiento de vergüenza subyacente, son similares. Todo por volver a escapar”. Ella cree que es valiente para cualquiera, celebridad o no, admitir sus adicciones, porque podría ayudar a terminar con el tabú.

Los adictos al sexo que, como Garza, visitan con frecuencia al terapeuta, consiguen que su conducta no afecte a sus vidas. Seikel afirma que la terapia conductual cognitiva es un método terapéutico efectivo. Pero según Ley, no existen pruebas de que la adicción al sexo pueda ser curada o tratada, o de que incluso necesite serlo. Además señala que: “Nadie en la historia del mundo ha muerto ni enfermado por no tener relaciones sexuales”.

Garza solo es una de las muchas personas que viven con su adicción al sexo, y la experiencia de cada una, sin duda es única. Para conocer otras descripciones sinceras de lo que significa vivir con la adicción, nos hemos asociado a Whisper, la aplicación gratuita que permite a los usuarios compartir sus secretos de forma anónima. A continuación puede ver algunas de ellas.

  • “Soy adicto al sexo… pero en realidad el sexo no me preocupa, solo necesito sentirme preocupado aunque sea por un rato, mientras no sé si podré mantenerme fiel a mi novia, aunque lo intento.”

  • “Estoy diagnosticada como adicta al sexo pero no estoy del todo de acuerdo. El hecho de simplemente practicar mucho sexo no significa que tenga un trastorno. ¿Necesita ser tratado? E incluso si fuera verdad, ¿qué puedo hacer al respecto?”

  • “Cuando la gente se entera de que soy adicta al sexo, me tratan como si fuera un juguete sin sentimientos. Y eso duele.”

  • “Soy adicto al sexo y es muy difícil no engañar a mi mujer. Deseo tener sexo con el 80% de las mujeres que veo.”

  • “Soy adicto al sexo y hace poco mi mujer me pidió que dejara de acudir a la terapia porque es muy vergonzoso para ella.”

  • “Soy adicto al sexo. Utilizo el sexo como mi propio medicamento para la depresión. Estoy intentando dejarlo, pero es muy difícil.”

  • “Soy adicta al sexo y está arruinando mi vida. Debido a ello, no puedo mantener una relación saludable con un chico.”

  • “La desesperación llega cuando tiras el dinero de tus ahorros y descuidas tus facturas… para financiar tu adicción al sexo.”

  • “Engañé a la única persona que amé por no auto-controlarme. La adicción al sexo me ha costado mi felicidad.”

  • “Tengo una adicción al sexo. Intento ser normal, pero la gente siempre me juzga, y eso hace que me vuelva cada vez más tímida.”

  • “Siento que la gente me menosprecia cuando les digo que soy adicto al sexo.”

  • “Soy adicta al sexo. No me siento completamente valorada ni amada por un hombre que no esté atraído sexualmente por mí. Esto ha arruinado mi vida.”

  • “Estoy diagnosticado como adicto al sexo. La mayoría de la gente piensa que no tiene importancia o no se trata de una verdadera enfermedad. ¡Si tan solo supieran que por culpa de esto mi vida es un infierno!”

  • “Padezco adicción al sexo y me ha costado dos matrimonios. Creo que es el momento de pedir ayuda.”

  • “Sé que soy adicta al sexo y superadicta al porno… pero en realidad, no estoy dispuesta a cambiar.”